Domingo, 18 de enero MOGARRAZ
Salimos a las 09:00 de la mañana desde la estación Sur de Madrid en dirección a Mogarraz, un pequeño pueblo de Salamanca, en la lista de los más bonitos de España, y donde tenemos nuestro hotel, el Hotel Spa Villa de Mogarraz (ver crítica en TripAdvisor).
Comemos en el hotel y por la tarde visitamos la localidad que
es muy pequeña. Mogarraz cuenta con 250 habitantes censados pero la realidad es
que tiene muchos menos viviendo en él.
Lo más característico y especial de este pueblo es que, en los años 60, un pintor mogarreño, Florencio Maíllo, comenzó a hacer retratos de todos los vecinos y estos (de tamaño considerable) se empezaron a colocar en las fachadas de las casas donde vivían; hoy día todas las viviendas lucen en los frentes los retratos de los que habitan y habitaron las mismas; algunos han muerto pero otros pueden verse todavía por sus calles. Llama la atención los retratos que hay en una fachada lateral de la iglesia que pertenecen a algunos habitantes que se han ido de la localidad.
Esta pintoresca costumbre se ha constituido en tradición de los lugareños y seña de identidad de la población. Resulta muy curioso y nunca había visto algo así anteriormente.
Salvo esto, el pueblecito no tiene nada de particular salvo algunas calles con casas de estilo montañés (piedra y encalado con traviesas de medera.
Lunes, 19 Ledesma - Ciudad Rodrigo
Hoy visitamos por la mañana la localidad de Ledesma.
Comenzamos por subir hasta un mirador desde el ue hay una bonita vista de los alrededores y del puente romano.
Continuamos el recorrido por la antigua iglesia de San Miguel donde hay un centro de interpretación de la historia del pueblo. La entrada cuesta 1 €
Cada rincón del montaje que parece un laberinto ofrece
interesantes aspectos de las principales culturas que se han asentado en la localidad
a través de reproducciones de objetos y de personajes virtuales que informan de
algunas curiosidades del pasado.
Para terminar la visita se tiene que subir al coro desde el
que se ofrece una vista general del antiguo templo y del montaje museográfico
que forma a través de los pasillos el nombre de Ledesma.
A continuación Nos dirigimos a la iglesia de Santa María la Mayor que
se encuentra en la parte alta del pueblo. Hay que decir que esta iglesia está
siempre cerrada pero si se quiere visitar el interior en el centro de
interpretación de la iglesia de San Miguel se puede hablar con la chica que
conoce a una señora voluntaria que abre la iglesia para poder verla y merece
mucho la pena. La entrada vale 1€.
Este templo se construyó entre los siglos XV y XVI, con
estilo gótico y sobre una construcción anterior y fue sede de una clerecía a la
que servía de coro una bella capilla gótica adosada a la nave del Evangelio. Su interior consta de una sola nave con
bóveda de crucería; es destacable la grandiosa bóveda de su Capilla Mayor, de
Gil de Hontañón. De los sepulcros sobresale el del infante D. Sancho, con su
estatua yacente.
Aparte de los dos templos, Ledesma no tiene mucho más
sobresaliente.
Terminada la visita a la iglesia ya es la hora de comer lo
que hacemos en la siguiente localidad que vamos a visitar, Ciudad Rodrigo.
Ciudad Rodrigo constituye un conjunto monumental que está muy
bien conservado y en el que se pueden ver muchísimos palacios y casas
solariegas además de un castillo que hoy es el parador de turismo; la mayoría
de los palacios son hoy día oficinas, locales varios o bancos. Además, conserva
una muralla intacta de 2 kms. que rodea la ciudad y que está protegida por dos
fosos. Sus monumentos
más emblemáticos son el Castillo de Enrique II (donde se ubica el parador) y la
Catedral de Santa María, uno de los mejores complejos románicos y góticos de la
comunidad de Castilla y León.
En primer lugar, dado que todo el grupo va a la catedral,
nosotras nos acercamos a visitar un peculiar y único museo: el Museo de orinales.
La idea de su creación surge en 1980 cuando aparecieron una
docena de estos enseres de barro durante una obra. Estas piezas llamaron la
atención de un mirobrigense apodado “el
Peseto” (porque solía hacerse trajes con monedas de peseta) quien comenzó la
colección que en un principio era itinerante pero debido al enorme número de
piezas tuvo que hacerse estable posteriormente. En 2019 el ayuntamiento
adquirió este original repertorio de orinales, bacines, escupideras, cuñas y
dompedros (sillas con orinal incorporado) siendo este el único museo en Europa de
este tipo. Cuenta con 1350 piezas llegadas de todos los continentes y que
abarcan desde el siglo XIII hasta la actualidad. También se exponen algunos de
los trajes elaborados con pesetas de su extravagante creador.
El museo se ubica en la primera planta. En la planta baja se
pueden ver otras dos salas: la primera con el museo del tamborilero (tamboriles
y flautas de 3 agujeros); en la segunda, una colección de artilugios científicos
antiguos. Esta es, sin duda, una visita imprescindible si se llega a la ciudad. La entrada cuesta 2,5€.
A continuación nos dirigimos a la catedral de Santa María cuya entrada cuesta 6€ (con descuento) y 7€, la general, pero merece la pena cada uno de los euros porque es una catedral impresionante con un coro de madera tallada y un pórtico (similar al de la Gloria de Santiago) al que se accede desde el interior.
El templo es una construcción iniciada en estilo románico tardío, probablemente en el último tercio del siglo XII pero la obra se dilató durante más de un siglo lo que provocó que todo el abovedamiento sea gótico; por tanto, tenemos partes de la catedral del siglo XII, aunque también del XIII, XIV, XVI e, incluso, del XVIII. Se trata también de un imprescindible en la ciudad.
Martes, 20 SALAMANCA
Hoy hemos pasado el día completo en la ciudad de Salamanca.
Esta villa es tan monumental que resulta difícil conocer todo lo que ofrece en
un solo día (menos mal que ya la habíamos visitado anteriormente)
Durante la mañana nos acompaña una guía que nos muestra, en primer
lugar, la Clerecía y Universidad Pontificia que son las construcciones cumbre
del barroco salmantino.
La Clerecía es el nombre que recibe el edificio del
antiguo Real Colegio del Espíritu Santo de la Compañía de Jesús,
construido en entre los siglos XVII y XVIII. El
nombre de Clerecía se debe a una denominación abreviada de su pertenencia a
la Real Clerecía de San Marcos tras la expulsión de los
jesuitas de España. En ella
destacan el colegio, con un interesante claustro, y la iglesia, con una
impresionante fachada de tres cuerpos. No obstante, lo que más llama la
atención son sus torres, unas construcciones del siglo XVII y que posee una
cúpula de más de 50 metros de altura. Estas construcciones forman parte de la
más selecta colección de Torres de Europa y también del mundo.
Junto a ellas se encuentra la Universidad Pontificia que surge hace 75 años y pretendía ser la
continuación de las antiguas facultades eclesiásticas de la Universidad.
Lo más relevante es el maravilloso claustro y la fachada con doble escalera.
Desde aquí nos dirigimos a la biblioteca ubicada en la famosísima Casa de las Conchas que es el monumento más representativo de la
época de los Reyes Católicos de arte civil. Fue construida a finales del siglo
XV y en ella se funden los estilos gótico, morisco e italiano.
Su creador fue el Doctor Rodríguez Arias y su motivo
ornamental lo constituyen las conchas en la fachada, símbolo de la Orden de
Santiago de la que era canciller el fundador. Dentro destaca un claustro con
preciosa barandilla de piedra y motivos entrelazados en el primer piso.
Cerca de la biblioteca se encuentra uno de los monumentos más
famoso y fotografiado de la ciudad: la fachada
de la Universidad (1ª de España), obra cumbre del plateresco español; junto
a ella, las escuelas menores que tienen un claustro interesante y, en el
interior, media cúpula con unos frescos muy bonitos y bien conservados.
Después de haber buscado y descubierto la famosa “rana” en la fachada de la universidad nos dirigimos a la Catedral Nueva de la Ascensión de la Virgen. Salamanca cuenta con dos catedrales, ubicadas una junto a la otra. La Nueva es de estilo gótico y la Vieja, románico.
En la catedral nueva destaca el pórtico, la decoración de la cúpula, los retablos en las capillas privadas y el impresionante coro obra de los hermanos Churriguera.
Precisamente aquí, en la capilla de Santa Bárbara se originó
el dicho popular de “estar en capilla” ya que aquí se encerraba a los
licenciados que querían presentarse al examen de doctor el día previo a la
prueba. En esta capilla hay también un ratablo que sólo se abre durante tres días. Nosotros hemos tenido la suerte de poder verlo abierto.
Desde este templo se accede a la Catedral Vieja, mucho más sencilla, construida entre los siglos XI y XII. Recorremos el interior en el que destaca el retablo con 50 escenas, los frescos de la capilla de San Martín, así como el claustro.
Aquí finaliza la visita con la guía y aquí abandonamos el grupo para pasar la tarde por nuestra cuenta.
Nos tomamos un aperitivo en La Charcutería, un local muy chulo con un dueño muy amable y que
también es de los poquísimos que ponen tapa con la bebida, además, embutidos. Luego
comemos en un restaurante, justo al lado en el que habíamos reservado para
tomar ramen, Kaeru, que es un pequeño
restaurante japonés muy recomendable (con muchísimas críticas positivas) para
tomar este plato que estaba riquísimo.
Tras la comida y sin perder tiempo ya que la ciudad tiene
mucho que visitar, nos dirigimos al Colegio
del arzobispo Fonseca o de los Irlandeses, que nos han recomendado y que,
pese a haber estado en varias ocasiones anteriores en Salamanca, no conocíamos.
El sobrenombre de “de los irlandese” viene dado por haber estudiado en él los
alumnos de nacionalidad irlandesa presentes en España desde los tiempos de
Felipe II. El edificio data del siglo XVI y en él destaca la fachada y el
retablo de la iglesia, de Alonso Berruguete.
El acceso es gratuito y abre todos los días de 10:00 - 13:30 y 16:00 - 19:00. Nosotros sólo pudimos acceder al patio ya que estaba cerrada la primera planta. Si hay tiempo es una visita que no está mal pero tampoco un imprescindible.
Desde aquí nos dirigimos a un monumento que merece mucho la
pena y que tampoco habíamos visitado anteriormente: el Convento de San Esteban. Abre todos los días de 10:00 - 14:00 y
16:00 - 20:00 (último acceso 45 minutos antes del cierre) y la entrada cuesta
4,5€.
Este convento se remonta a los años 1255-56 cuando los
dominicos se establecieron en el solar que ahora ocupa el actual convento y
donde ya existía la parroquia de San Esteban, anteriormente ubicada en el
arrabal; los viejos edificios medievales fueron renovados en el siglo XVI y su
construcción se realizó entre los siglos XVI y XVII. Es de estilo gótico, pero
su decoración es plateresca y barroca. El edificio cuenta con tres
claustros, siendo el más interesante el de los Reyes.
Por otro lado, esta institución, que proporcionó ilustres
teólogos y juristas, sin olvidar que por aquí pasaron también Cristóbal Colón,
San Ignacio de Loyola y Santa Teresa de Jesús.
Es una visita imprescindible si se visita la ciudad.
A continuación nos acercamos a la Casa Lis, pero están cerrando (de lunes a viernes cierra a las
17:00). Menos mal que todos la hemos visto ya aunque había una exposición
temporal de autómatas que hubiéramos querido ver. La Casa Lis es el museo Art
Nouveau y Art Déco ubicado en un edificio modernista precioso que si no se conoce
es un imprescindible en la ciudad.
Como nos encontramos el museo cerrado, bajamos al río Tormes y paseamos un rato por el puente romano que también merece la
pena, en cuyo acceso se haya una reproducción del verraco del Lazarilllo de Tormes.
Tras el paseo subimos de nuevo al casco antiguo para visitar el Huerto de Calisto y Melibea que es un pequeño jardincito al que se accede por una verja que tiene junto a ella una escultura de la Celestina.
Tras el desayuno partimos hacia la localidad de Béjar que será la primera parada
de nuestro recorrido. La verdad es que este pueblo nos ha dejado un poco fríos
ya que no tiene prácticamente nada salvo un museo textil (que no vemos) y otro judío que visitamos.
Béjar cuenta con una importante industria textil que fue muy
próspera durante la Edad Media en manos de la importante comunidad judía que
habitaba el pueblo. La industria decayó cuando estos fueron expulsados por los
Reyes Católicos aunque se ha mantenido hasta hoy.
En el primer nivel el visitante
encontrará información sobre la historia de los judíos en España, incluyendo su presencia en Béjar y
su entorno. Piezas de especial interés son el Fuero de Béjar, en el que se establecen las normas por las que
organizan su convivencia cristianos, musulmanes y judíos. La primera planta está dedicada a los
conversos en la España posterior a la expulsión. Aquí se expone una
hermosa maqueta de Béjar en el siglo XV, en la que pueden localizarse los
espacios en los que está documentada la presencia de judíos; también se exhiben
documentos relativos a procesos inquisitoriales. La segunda planta está dedicada a los
sefarditas, con
información gráfica de las rutas que tomaron en su exilio hacia otros países de
Europa, Asia y América, así como material audiovisual sobre su lengua.
Es un museo pequeño pero muy interesante y merece una visita.
Desde aquí nos dirigimos a la plaza Mayor aunque el tiempo no acompaña ya que hace bastante aire
y llueve. La plaza está rodeada de
casas típicas, con soportales y miradores, en la que confluyen los edificios
del Ayuntamiento, el Palacio Ducal y la iglesia del Salvador. Entramos
en ella para ver un Belén que es de los más extensos e importantes del mundo.
Es curioso.
Abandonamos Béjar en dirección a Candelario, uno de los pueblos más bonitos de la zona. Dedicamos el resto de la mañana a pasear por sus calles y plazas en las que llaman la atención las “regaderas”, un elemento singular de este pueblo. Se trata de una especie de pequeños canales que cruzan toda la localidad desde lo alto de la villa hasta su parte más baja. Estas regaderas, que adornan las callejas de la localidad, sirven para el riego de las huertas cercanas y tuvieron la utilidad de arrastrar los despojos y la sangre del cerdo en época de matanza. Las aguas proceden de los manantiales y del deshielo de la sierra próxima.
También son curiosas las llamadas “batipuertas”que se pueden ver en gran parte de las casas. Se trata
de medias puertas que anteceden y protegen a la propia de la vivienda; de
madera y con un remate superior variable. Su función era tanto proteger la
puerta principal de los elementos meteorológicos (especialmente la nieve) como que
el matarife pudiera, desde dentro de la vivienda, dar muerte al gorrino.
Terminado el paseo volvemos al bus para dirigirnos a Alba de Tormes. Comemos en un restaurante en ruta y a primera hora de la tarde llegamos al pueblo.
De hecho, aquí se conserva el Castillo de los duques de Alba que es lo primero que visitamos. Su origen es incierto. En un principio se cree que se levantó como mera atalaya y torre de defensa. Más tarde, en el siglo XV, comienza su verdadera transformación de la mano de Don García Álvarez de Toledo, Primer Duque de Alba y origen de este linaje. Tras el esplendor, el castillo sufrió los avatares del tiempo, luchas y enfrentamientos, principalmente de la Guerra de la Independencia, que redujeron su tamaño de forma considerable. De hecho, poseía seis torres de las que hoy sólo se conserva una.
En la actualidad y tras diversas intervenciones, se puede visitar la torre principal que acoge en la planta primera algunos frescos y en la planta baja el Aula de Interpretación. También se puede ascender hasta el mirador panorámico exterior pero nosotros no pudimos por el viento huracanado que soplaba y que lo hacía muy peligroso.
Desde aquí nos dirigimos a la iglesia y convento de Anunciación de Ntra. Sra. del Carmen o
Convento de las carmelitas fundado por Santa Teresa de Jesús y lugar donde
falleció en el año 1582.
La iglesia se puede visitar gratis, pero la entrada al museo carmelitano
(que incluye la celda en la que murió la santa) y sepulcro cuesta 2€. Merece la
pena.
El templo alberga los restos incorruptos de Santa Teresa, en
concreto, un brazo y el corazón en los laterales del altar, así como el
sepulcro con una urna de plata en su interior donde reposa el cuerpo, aunque no
entero ya que hay trozos de ella en muchos lugares. En el museo se pueden ver
muchos objetos que le pertenecieron y la habitación en que falleció. Un dato curioso
es que la estrecha relación de la santa con Alba de Tormes viene de la amistad
que mantuvo con la duquesa de Alba.
En otra iglesia anexa a la del Carmen también se muestra una exposición con 100 obras y objetos de San Juan de la Cruz aunque no tuvimos tiempo para visitarla.
Después, bajamos al río, hacemos unas fotos y partimos hacia el hotel en Mogarraz.
Jueves, 22 LA ALBERCA – SEQUEROS – MIRANDA DEL CASTAÑAR
Hoy vamos a visitar tres localidades de la Sierra de Francia. Comenzamos la
rura en La Alberca, uno de los
pueblos más bonitos de este viaje.
El pueblo cuenta con atractivos rincones en los que resalta
una arquitectura popular levantada a base de piedra y geométricos entramados de
madera.
Destacan los dinteles cincelados con
fechas de fundación de las casas, con inscripciones, signos y anagramas
religiosos. En la parte baja destaca la piedra mientras que la superior se
presenta encalada y con travesaños de madera. Se ha dicho que la estructura
urbana de La Alberca es
la de una judería, por lo intrincado, laberíntico y secreto de sus calles. La Alberca refleja la unión, a lo largo de los siglos, de las
culturas cristiana, islámica y
judaica.
Damos un paseo por sus calles y
placitas
Lo primero que hacemos es visitar la Iglesia de la Asunción, un templo de los siglos XV y XVI, de estilo gótico tardío y transición al estilo renacentista que presenta una sola nave con cuatro capillas laterales.
A continuación nos dirigimos a la casa-museo
Satur-Janela que es uno de los atractivos de la localidad. Sólo se puede
visitar reservando por teléfono una de las visitas guiadas (los sábados a las
12:30h. y a las 17:30h. y los domingos a las 12:30h.
Conocida como la Casa Albercana, este museo está ubicado en
la residencia que habitaban Satur y su esposa Josefa, junto a sus cuatro hijos
y algunos de sus nietos. Uno de estos nietos, Satur, en compañía de su esposa
Mari, decidió rehabilitar la casa, y hoy día es una de las que mejor conserva
el uso y la estructura tradicional de La Alberca.
Se trata de una casa tradicional, dividida en tres plantas, que han transformado en museo. La casa es mostrada por el propietario y su mujer que son una pareja muy amable.
La casa tiene muchísimos utensilios, cacharros, enseres y otro mobiliario originales que nos permiten ver cómo era la vida en estas casas en los años 50. En la planta baja, donde reciben a los visitantes, estaban los espacios para los animales. En la primera y segunda, las habitaciones de la familia y en la tercera, la cocina. Sobre esta se disponía el secadero de castañas que son el producto típico tradicional de la zona con el que se elaboraban, y aún se elaboran, mermeladas, licores, marron glacé…
Es verdaderamente una visita muy interesante y muy
recomendable.
A continuación damos un corto paseo por el pueblo y nos acercamos
a una tienda donde nos ofrecen una degustación de embutidos de la zona con una
copa de vino.
Volvemos al hotel a comer antes de emprender el camino a otro
pueblo de la Sierra de Francia, la localidad de Sequeros.
Sequeros es un pequeño pueblecito que también
se incluye en los lista de “pueblos bonitos” (al igual que La Alberca). Su
censo es de 150 habitantes por lo que sorprende aún más que cuente con un teatro llamado León Felipe en honor al
escritor que vivió aquí 7 años ya que su padre fue trasladado al pueblo para
ejercer de notario.
Paseamos por la plaza del Altozano, contemplamos su torre medieval y subimos a la iglesia de Nuestra Señora del Robledo (un precioso templo erigido en el siglo XIII pero reformada en el siglo XVII) en la que destaca un espléndido artesonado mudéjar. Esta iglesia, que se encuentra fuera del pueblo pero merece mucho la pena subir hasta ella.
Desde aquí nos dirigimos en bus a nuestra última visita del
día que es Miranda del. Castañar.
Es un pueblo totalmente amurallado y muy bonito aunque la persistente lluvia
desluce un poco la visita.
Lo primero que llama la atención es su castillo que sólo mantiene la parte externa y espera ser restaurado
en el interior por lo que sólo lo vemos desde fuera.
Damos un paseo bajo una lluvia fuerte y persistente que desluce mucho la visita. Recorremos parte del paseo de ronda o adarve y concluimos en una antigua bodega, restaurada por el guía y su mujer, que han convertido en una tienda de productos y objetos artesanos (jabones, vinos, bisutería, algo de ropa…) pero que, pese a ello, mantiene su encanto.
Viernes, 23 SAN MARTÍN DEL CASTAÑAR
Hoy es el día de la partida pero por la mañana aún tenemos
tiempo para visitar otro bonito pueblo de la zona llamado San Martín del Castañar. El temporal nos ha dado una tregua
y podemos disfrutar del pueblo incluso con algunos rayos de sol, sin lluvia ni
viento.
La fundación de San Martín del Castañar se remonta a la repoblación efectuada por los reyes de León en la Edad Media, siendo donado en 1225 por el rey Alfonso IX de León al obispo de Salamanca como señorío particular. Hoy día es una localidad que conserva todo su encanto por lo que fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1982, en gran medida, por el buen estado de conservación de su arquitectura popular serrana. Un pueblo que parece haber quedado congelado en el tiempo y que ha sabido conservar esa esencia de antaño bien visible en el entramado de madera de sus casas, en sus encajonadas calles y pequeñas plazas. De origen medieval son el Castillo, el arco apuntado de la entrada y la muralla medieval.
Es un pueblo que, sin duda, debe visitarse si se está en la zona y uno de los más bonitos del recorrido.
Volvemos al hotel a comer y partimos de vuelta a Madrid donde finaliza nuestro viaje a la provincia de Salamanca.





