Antes de comenzar con el relato de nuestro viaje a Perú, nos gustaría
incluir algunas consideraciones importantes:
1) Es fundamental prevenir el “mal de altura” ya que es bastante frecuente
porque se llegan a subir casi 5000 metros de altitud en algunas zonas y nuestro
cuerpo no está acostumbrado. En nuestro caso tomamos unas pastillas
recomendadas (cuyo principio activo es la acetazolamida) ingeridas, siguiendo indicaciones del
farmaceútico, el día anterior a empezar a ascender. Se compran en farmacias en
cualquier punto del país.
También nos ayudamos, además, de mascar coca, beber té de coca y, sobre
todo, chupar caramelos de coca que se encuentran por todas partes y nos
aconsejaron los guías tomar.
2) Para en transporte en las ciudades, Uber funciona perfectamente y es
baratísimo.
3) Respecto al teléfono, nosotros llevamos instalada la eSim de Airalo (la
llevamos usando en el extranjero ya hace tiempo y funciona genial) que es
además más barata que Holafly: nos ha costado 15 días, 10€ (sólo datos). Además,
en todos los restaurantes medianos y hoteles hay wifi.
4) En lo referente al dinero, tarjetas como Revolut (la nuestra), VISA o
Master Card son aceptadas en la mayoría de restaurantes y tiendas; no obstante,
hay que llevar soles para los puestos callejeros o pequeños comercios. Se puede
cambiar, en las ciudades, en cualquier casa de cambio (hay muchas) o banco, y
también hay cajeros automáticos (Ahora el cambio está a más o menos 1€=4 soles)
5) Respecto a la ropa, el clima en todo Perú es muy cambiante a lo largo
del día por lo que conviene llevar capas de ropa para ir quitándose o
poniéndose según las circunstancias.
6) En lo tocante a comidas, en este país se come muy bien y los platos son
generosos y variados. Hay que probar la trucha (que no es como la trucha
española sino que se parece al salmón), el ceviche, el lomo saltado –sí,
saltado, no salteado- y el cui (conejillo de indias, muy típico de la zona de
Cuzco); también hay que probar bebidas como el pisco sour (la más famosa), la
“chicha morada” (una bebida hecha de maíz fermentado, muy rica)o la limonada.
El vino es carísimo. El agua debe beberse sólo embotellada.
7) Por último, prepárate para subir escaleras y cuestas, sobre todo en
Cuzco.
Día 1º, Jueves, 12 de marzo
Este primer día lo dedicamos únicamente a volar desde Madrid a Lima con la
que hay una diferencia horaria de 6 horas durante el invierno español y de 7 horas en verano (debido al
cambio de hora en España). El vuelo dura unas 13 horas y lo hemos hecho con
Plus Ultra (por cierto, un avión incomodísimo parecido a los de Ryanair, sin
ninguna comodidad y con muy poco espacio)
Llegamos a Lima y nos alojamos en el hotel Ibis Larco, en el barrio de
Miraflores que es uno de los mejores y más modernos de la ciudad, aunque muy
alejado del centro.
Pese a estar cansados, salimos a dar una vuelta por el barrio y comer algo.
Viernes, 13
Por la mañana nos recogen para ir al aeropuerto y tomar otro vuelo a
Arequipa, nuestro primer destino.
Al llegar comenzamos directamente
una visita a algunos miradores como el del Valle de Chilina, en el distrito de Carmen Alto, desde el que hay unas
bonitas vistas con un sinfín de cultivos debido a la acción de la tierra
volcánica y las aguas subterráneas.
A continuación nos acercamos al distrito de Yanahuara desde cuyo mirador se divisan los tres volcanes que
sirven de telón de fondo a la ciudad de Arequipa: Misti, Chachani y Pichu
Pichu. Hoy estaba nublado y más que verse se intuían pero las vistas de la
ciudad eran extraordinarias igualmente. El mirador presenta una arcada de nueve
arcos y junto a él se eleva una iglesia colonial que completa este lugar.
Desde aquí nos dirigimos al hotel Santa Rosa (muy recomendable y
situado a dos pasos de la plaza de armas en un precioso edificio colonial); nos
instalamos, descansamos un poco y nos preparamos para iniciar por la tarde la
visita de la ciudad.
El casco histórico de Arequipa fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la
UNESCO en diciembre del año 2000. Se reconoció por su excepcional
arquitectura de sillar (piedra volcánica blanca, no procedente de la lava sino
de las cenizas), que fusiona técnicas constructivas europeas y autóctonas, y
por su valor histórico y monumental. Es una preciosidad. El centro es la Plaza de Armas, presidida por la enorme
catedral (la más grande del país). La catedral
tiene su entrada principal y fachada, curiosamente, en uno de los laterales lo
que la hace parecer también mucho más grande.
En el lado opuesto del templo se
puede ver aún el edificio de la cárcel.
Desde aquí nos dirigimos a la iglesia de los Jesuitas, muy cerca, que
merece mucho la pena, especialmente porque en su interior alberga una
maravillosa capilla denominada “la Capilla Sixtina de Arequipa”. Una
preciosidad, toda ella decorada con frescos.
Tomamos unas empanadas típicas en
un puesto y seguimos el recorrido hacia el Monasterio
de Santa Catalina de Siena (entrada: 50 soles, 12,5€)
No hay palabras para describir
esta maravilla. Se trata de un convento de monjas (aún hoy viven algunas de
ellas) que ocupa una extensión de 20.426 m2. No es un convento al uso sino que
se conforma como una ciudadela que está absolutamente aislada de la ciudad, a
pesar de que se ubica en el corazón de ésta. Un gran y sólido muro de 4 metros
de altura aisla la vida de las mujeres que habitaban el convento desde
finales del siglo XVII. Todo el cuidadísimo complejo está pintado de color
terracota y azul e incluye claustros, salas, patios, capillas, calles y casas
que pertenecían a las monjas (muy curioso: cada una tenía su casa en vez de su
celda; hoy viven en comunidad). Es una visita imprescindible en la ciudad.
Finalizado el recorrido volvemos
a la Plaza de Armas y entramos a la catedral que es asombrosamente grande.
La entrada es gratis y el horario es de lunes a sábado de 10:00 a 17:00.
Este imponente edificio se
construyó entre 1540 y 1656 y presenta un estilo neo renacentista. El interior
se divide en tres naves separadas por otras colaterales y la fachada está
conformada por otras tres portadas donde resalta un conjunto de 70 columnas
corintias. Es espectacular y otra visita imprescindible.
Como todavía teníamos tiempo,
aprovechamos para visitar el Museo de
los Santuarios Andinos en el que se exhiben todos los objetos recuperados
en los enterramientos encontrados en los volcanes a gran altitud y donde se
encuentra la famosa “momia Juanita”, la niña del hielo (hoy día no es la
original sino una reproducción exacta; la momia se encuentra en una cámara a
-20ºC y no se expone salvo para investigadores con permiso especial).
El museo
merece mucho la pena y, aunque no es muy grande, las piezas expuestas son
fabulosas. Consta de varias salas organizadas según los objetos expuestos en
ellas y también se puede ver una recreación de la cara de Juanita.
Sólo hay visitas guiadas y la propina
del guía no está incluida en el precio de la entrada que asciende a 25 soles
(6,25€)
Finalizada la visita damos un
paseo por el centro, compramos en una farmacia las pastillas para el “mal de
altura” y buscamos un lugar para cenar; optamos por el restaurante del hotel, La Recova, muy recomendado en Google. Y
no nos equivocamos ya que la cena fue magnífica: trucha frita con salsa
cevichera y con salsa de maracuyá. Exquisita. Y con música en directo.
Sábado, 14
Hoy tenemos el día libre y hemos
reservado una excursión por la “Ruta del
sillar” con Civitatis. Nos recogen en el hotel a las 09:00. Esta ruta nos
lleva a dos de las canteras más importantes de sillar (piedra volcánica
procedente de la compactación de la ceniza).
Hacemos una pequeña parada en el
mirador de Yanahuara para ver los tres volcanes que enmarcan la ciudad -hoy sí
se ven con claridad.
En la misma plaza en la que está el mirador nos acercamos
a una heladería a probar el famoso “helado
de queso” (que, paradógicamente, no lleva queso). Muy rico.
Desde aquí nos dirigimos a la
primera cantera, la cantera de Añashuayco, que sigue explotándose hoy día,
donde nos explican los materiales y procesos utilizados por los canteros. Las
piedras de esta zona tienen la peculiaridad de que solo pueden trabajarse
a mano, ya que de lo contrario se romperían. La labor de los
canteros es tallar la piedra hasta formar el sillar que después se
utilizará en las construcciones tan típicas de esta zona de Perú.
La segunda cantera es un museo al
aire libre de esculturas realizadas con este material. Algunas son enormes e
incluso se puede ver la fachada de una iglesia tallada sobre la piedra similar
–aunque más pequeña- a la de Petra.
Finaliza la excursión con una
pequeña caminata por el Cañón de
Culebrillas, una quebrada formada por la propia naturaleza y el paso
del agua. Aquí realizamos una ruta de senderismo entre paredes rocosas de 15
a 20 metros de altura (también parecido a Petra) en las que se pueden ver petraglifos,
símbolos rupestres grabados en la roca cuyo significado es todo un
misterio.
Esta ruta no es apta para personas con movilidad reducida.
Volvemos a Arequipa y comemos en
un restaurante muy recomendable,
Zigzag,
en el que, entre otras cosas, probamos la “chicha morada” que es una bebida de
maíz fermentado y las carnes de alpaca y llama a la piedra volcánica.
Por la tarde nos dedicamos a
recorrer la ciudad fuera del casco histórico. Nos adentramos en el bullicioso Mercado de San Camilo y después la idea
es visitar en Museo Casa del Moral
(de mobiliario colonial), pero está cerrado temporalmente. Nos acercamos a la Iglesia de San Agustín (al exterior
porque también está cerrada) y volvemos al hotel.
Por la noche damos un paseo por
el casco histórico iluminado, tomamos un chocolate caliente y compramos algunas
cosas para cenar.
Domingo, 15
Hoy abandonamos Arequipa sobre la
07:00 en dirección al Valle del Colca,
atravesando la reserva de Pampa Cañahuas, Patahuasi y Tocrapampa. A lo largo
del trayecto, que es largo, podemos disfrutar de la contemplación de fauna
local como vicuñas (parecen gamos), chinchillas, llamas, alpacas… (mucha gente
confunde estas últimas: la llama tiene la cara más afilada, las orejas más
grande y no tiene mirada tierna, mientras las alpacas parecen más simpáticas,
orejas más pequeñas y cabeza más redondita). Durante el recorrido hacemos
paradas para hacernos fotos con ellas.
Sin apenas darnos cuenta llegamos
al punto más alto de todos los que vamos a visitar en Perú: el
mirador de los Andes (a 4910 metros de
altura).
Hacemos unas fotos y comenzamos a bajar hasta el pueblo de Yanke donde
tenemos el hotel, Casona Plaza Ecolodge.
Nos instalamos y pasamos el resto
de la tarde en un balneario de aguas termales al aire libre que hay en la
localidad: los baños de Puye (15
soles=3,75€ la entrada. Baratísimo). Se trata de una serie de pozas al aire
libre cuyas aguas nacen en la zona volcánica a una temperatura de casi 100ºC.
Las piscinas están entre 34 y 45ºC. Es un sitio que, además, se ha construido
en un entorno maravilloso rodeado de vegetación. Merece mucho la pena pasar un
rato en él si se visita la zona.
Lunes, 16
Hoy nos enteramos de que ha
habido alguna baja en el grupo debido al mal de altura por lo que vuelvo a
recordar que es importante prevenirlo con pastillas y coca en cualquiera de sus
variedades (té, caramelos, hojas…) y seguir a rajatabla las indicaciones de los
guías. No obstante en muchos sitios hay oxígeno para los casos graves. También
es importante beber mucha agua para mantenerse hidratados.
Comenzamos el día visitando el
pueblo de Yanque donde cada mañana se realizan unos bailes tradicionales al
dios Sol
Hoy hacemos el recorrido desde
Yanque (zona de Colca) a Puno (3800 mts.) Salimos temprano, tras el baile, y
vamos haciendo paradas a lo largo del valle atravesando el Cañón del Colca, el
segundo más profundo del mundo.
La primera parada es un mirador
para divisar el valle y las terrazas construidas para poder cultivar en ellas.
La segunda es la más importante y uno de los puntos fuertes del recorrido: la Cruz del Cóndor, conocido también como
“el mirador del cóndor” ya que es aquí donde se pueden ver estas aves andinas
volando por encima de nuestras cabezas. Es una de las fotos que aparece en
todos los folletos de viajes a Perú y la verdad es que es impresionante. Tiene
dos terrazas, una más alta y otra más baja metida en el cañón. Nosotros hemos
tenido suerte y hemos podido ver a los cóndores (el ave voladora más grande del
mundo) casi rozándonos en su vuelo entre las paredes del cañón.
Desde aquí nos dirigimos a otra
zona espectacular: el cañón de Muyurina
(a 3445 mts.) en el distrito de Achoma; las vistas del valle tan verde encajado
entre al altas montañas es preciosa.
Continuamos hasta el pueblo de Maca donde nos tomamos un zumo de higo chumbo (nunca los habíamos
probado) y visitamos su iglesia, Santa
Ana, un templo colonial de 1760, de estilo barroco mestizo. Destaca por su
bonita fachada decorada.
Conmemos en Chivay, en el mismo
restaurante de ayer, y continuamos ruta.
La última parada antes de llegar
es un mirador sobre zona volcánica, Las
Lagunillas (4413 mtr), que debe su nombre a las lagunas artificiales que se
han creado aquí mediante una represa. Es un paisaje espectacular por lo yermo y
desolado pese a la lagunas.
Tras seis horas de viaje llegamos
a Puno justo antes de que se desencadenara una espantosa tormenta. Nos alojamos
en el hotel
Casona Hotel Centro, muy bien situado justo al lado de la
catedral. Con el diluvio no podemos salir así que dejamos la visita de la
localidad
para mañana y cuando pasa la
tormenta nos acercamos a dar un paseo por la plaza Mayor, la catedral y nos
tomamos unas pizzas en un local muy recomendable en la misma plaza, Pizzco; una
pizza mediana muy rica y dos vasos de limonada nos cuestan 9€.
Martes, 17
Hoy vamos a pasar el día en el lago Titicaca uno de los lagos
navegables más altos del mundo que se ubica en la frontera entre Perú y
Bolivia. En él perviven culturas como las comunidades de las islas flotantes de
los Uros, el primer grupo étnico que llegó a Puno hace 3700 años.
Nos dirigimos en primer lugar al
puerto de Puno donde tomamos un pequeño barco que nos conduce a las islas
Taquile. La primera que visitamos es Suma Uro en la que el jefe de la comunidad
nos explica sus costumbres, cómo se construyeron estas islas flotantes y las
viviendas sólo con juncos, por qué flotan…; y también nos invitan a pasar al
interior de sus casas y a vestirnos con sus trajes típicos. Esta tribu tiene
sus propias leyes y normas ajenas a las del país; todo lo decide el jefe.


Desde aquí tomamos unas barcazas
tradicionales (hechas con juncos pintados de amarillo y con forma de plátano,
movidas a remo) y por 20 soles (4€) nos traslada a otra isla donde nos espera a
su vez otro barco (este a motor) para dar un paseo por el lago y llegar a la
isla Taquile donde vive una sociedad muy peculiar denominada “los hombres
tejedores” cuyo nombre se debe a que los hombres que quieren formar parte de
esta sociedad y vivir en la isla deben tejer un gorro con lana de alpaca; si
está bien hecho, se quedan y si no tienen que irse. Esto, según nos contaron,
es una tradición que tiene en la base combatir el estrés y cultivar la
paciencia. Los gorros son muy importantes y además sirven para identificarse ya
que si lleva un gorro rojo el hombre es soltero; si es rojo y blanco, son
casados. También, en el caso de las mujeres, las casadas llevan un jersey
totalmente rojo.

En esta tribu, hay costumbres
incluso más extrañas como, por ejemplo, que si una pareja desea casarse tiene
obligatoriamente que convivir juntos tres años (el primero demuestra el amor;
el segundo,la comprensión; y el tercero, el trabajo en común) Sólo después de
estos tres años juntos pueden casarse.
Damos un paseo por la isla y
comemos en ella un menú tradicional (de entrante, pan frito; de primero, sopa
vegetal de quinoa y de segundo, trucha).
Finalizada la comida volvemos
paseando al barco que nos lleva en 1 hora y media a través del lago hasta el
puerto de Puno.
Puno es una ciudad muy grande y
muy destartalada, o esa impresión da; el 90% de las casas están sin terminar y,
según nos cuenta el guía es para no pagar impuestos ya que, al parecer, estos
se pagan cuando se acaba una casa y hasta entonces no se paga nada. Luego nos
hemos dado cuenta de que esto sucede en otras localidades del país también.
De vuelta en la ciudad salimos a
dar un paseo por el centro y a cambiar dinero. La plaza de la catedral que está
animadísima y pasamos a visitar el templo que hoy se encuentra abierto.
Miércoles, 18
Hoy toca casi todo el día de
viaje: 10 horas hasta llegar a Cuzco, aunque hay que decir que no se ha hecho
pesado el viaje porque hemos hecho muchas paradas y visto sitios interesantes.
Además hemos viajado en un autobús que llaman “confort” con asientos muy
amplios y cómodos y que se transforman casi en cama. El acceso a la estación de
autobuses (aun llevando el billete) cuesta 2 soles y te ofrecen antes de
acceder al vehículo una botella de agua, una galletas y una chocolatina
gratuitas.
Durante el trayecto cruzaremos el
altiplano y subiremos después a los 4300 para desde ahí entrar en el valle
sagrado de los incas.
La primera parada es en Pucara, en pleno altiplano,
donde visitamos un pequeño museo
arqueológico muy interesante con fósiles, piezas de cerámica, joyería y
adornos y la recreación de dos momias.
Desde aquí comenzamos a subir
hasta La Raya (4300 mts), la
zona en la que se unen los Andes Occidentales y los Orientales. Desde el punto más
alto hay unas vistas de ellos impresionantes hasta llegar al Valle Sagrado de
los incas. Hacemos otra parada en Acu
Chimboya que es el límite entre Puno y Cuzco.
Ya de bajada vemos un
pequeño arroyo junto a la carretera que se transformara más adelante en el río
más largo y caudaloso del mundo, el Amazonas.
Paramos a comer en Marangani y tras la comida continuamos
ruta hasta el sitio arqueológico de Raqchi, también conocido como el templo de Wiracocha, una fabulosa
ciudad inca amurallada ( la más alta descubierta hasta la fecha) construida por
el primer rey inca, en la que se conservan más de 150 graneros y viviendas, y
algunos templos. Del templo principal sólo quedan restos.
La última parada antes de llegar
a Cuzco es la iglesia de San Pedro
Apostol, denominada también la capilla
Sixtina andina por los maravillosos frescos que cubren sus paredes, en el
pueblo de Antahuaylla. Este
templo fue construido por los jesuitas sobre los restos de un antiguo templo
inca.
Ya de noche llegamos a Cuzco donde
nos alojamos en el
Hotel Wayqey, bastante alejado del centro histórico.
Jueves, 19
Hoy toca visitar la joya de la
corona: el Machu Pichu (monte viejo),
una de las siete maravillas del mundo moderno y declarado Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO en 1983, situado a 2430 mts. de altitud.
Es importante decir que para
acceder a Machu Pichu hay un control exhaustivo y es imprescindible llevar el
pasaporte.
En primer lugar nos llevan desde
Cuzco en furgoneta
hasta el
pueblo de
Ollantaytambo desde cuya estación (caótica y colorida: te conducen
hasta el tren unos individuos con música, banderolas
y trajes típicos) viajamos en este tren hasta
Aguas Calientes en un
trayecto de unos 30 minutos . El tren es muy cómodo y bonito (vamos en
preferente donde te ofrecen un snack muy rico con una bebida)
Al llegar a Aguas Calientes hay
que pasar el control y coger unos autobuses para subir a la antigua ciudad inca.
La panorámica durante el trayecto es espectacular.
Machu Pichu fue construida en el
siglo XV y posteriormente abandonada. Es famosa por sus sofisticadas paredes de
piedra seca que combinan enormes bloques sin el uso de un mortero, los
edificios fascinantes que se relacionan con las alineaciones astronómicas y sus
vistas panorámicas. El uso exacto que tuvo sigue siendo a día de hoy un
misterio.
El santuario de Machu Picchu fue
probablemente la realización arquitectónica más asombrosa del Imperio Inca en
su apogeo. Sus murallas, terrazas y rampas gigantescas dan la impresión de
haber sido esculpidas en las escarpaduras de la roca, como si formaran parte de
ésta
Merece la pena subir hasta el
mirador superior desde donde se disfrutan las vistas más espectaculares del
complejo.
Después de hacer un millón de fotos bajamos hasta el yacimiento y lo
recorremos durante un buen rato; hemos tenido muchísima suerte porque estamos prácticamente
solos.
Finalizada la visita regresamos a
Aguas Calientes donde tenemos tiempo para comer un riquísimo ceviche de trucha
y cui (conejillo de indias) asado.
Ya atardecido volvemos, de nuevo en tren
hasta Ollantaytambo donde nos recogen para volver al hotel de Cuzco.
Viernes, 20
Hoy tenemos el día libre y comenzamos cogiendo un Uber para desplazarnos
hasta el centro de la ciudad donde nos unimos a una pareja del grupo en un free tour por el casco antiguo.
Recorremos los sitios más importantes como la Plaza de Armas, la catedral, la iglesia de los jesuitas, el palacio de
Cocicancha (antiguo palacio inca al dios Sol), varias calles para ver la
sillería inca y finalizamos en el barrio
de San Blas (una buena subida) hasta el mirador del mismo nombre.
Este barrio es una preciosidad, el más bonito de la ciudad, y merece mucho la pena subir hasta él; está repleto de casas típicas con terrazas, tiendas de artesanía y productos locales y restaurantes.
Damos un paseo por las callejas bajando hasta la Plaza de Armas donde elegimos para comer un local llamado Tunupa (muy recomendable). Conseguimos
una mesita en la terraza con muy buenas vistas de la plaza. Tomamos una “sartén
de mariscos” que es parecido a nuestro arroz con mariscos. Exquisito.
Al terminar nos tomamos un café y unas tartas en otro local cercano también
con vistas a la plaza llamado Cafetto.
También recomendable su pastelería.
Por la tarde habíamos pensado visitar el Museo de Culturas Precolombinas, pero está cerrado temporalmente.
Nos acercamos a otro, Museo del Machu
Pichu, que se ubica en la conocida como Casa Concha (entrada 20 soles=5€) y
que reúne las piezas procedentes de la excavación del yacimiento en el 1912.
También incluye piezas halladas durante la restauración de la casa, una casona
de arquitectura mestizo-colonial del siglo XVIII.
Desde aquí nos dirigimos al centro y de casualidad nos topamos con el Monasterio de Santa Catalina así que
decidimos entrar y es un sitio que también merece la pena por interesante y
curioso. El precio de la entrada son 10 soles (2,5€)
El monasterio es bastante grande y se visitan las celdas de las monjas, el
refectorio, la sala para velar los cadáveres así como una exposición de arte
colonial religioso. También se puede ver una preciosa capilla con
impresionantes frescos cubriendo todas las paredes.
Finalizada la visita del monasterio nos dirigimos a los dos grandes templos
que se ubican en la plaza: la catedral y
la iglesia de los jesuitas. La de la Compañía de Jesús tiene un precio de
20 soles y es casi más grande que la propia catedral, aunque el interior no es
tan espectacular como otras iglesias de la orden.
La última visita del día es la catedral (40 soles=10€) o Basílica de la
Virgen de la Asunción, que sí es una visita imprescindible. Es un espacio
enorme y en ella se puede ver el famoso Cristo negro. La Catedral es uno de los atractivos
turísticos más famosos del Cusco. Su arquitectura colonial es fotografiada por
casi todos los visitantes que llegan a la Plaza de Armas. Por dentro, el templo
conserva cuadros, murales, esculturas y una colección de tesoros y antigüedades
de gran valor. Es interesante subir a una torreta, junto a la entrada, que
conduce a un ventanuco desde el que hay unas espectaculares vistas de la plaza.
Después de la catedral habíamos pensado subir de nuevo al barrio de San
Blas ya que nos han dicho que de noche está precioso todo iluminado con
farolillos, pero se desata una buena tormenta y descartamos la idea.
Ya por la noche hemos reservado una cooking class con un chef para aprender
a cocinar platos y bebidas típicas del país, especialmente el ceviche (https://www.tripadvisor.co.uk/AttractionProductReview-g294314-d19446072-Bilingual_Cooking_Class_with_Pisco_Cocktail_in_Cusco-Cusco_Cusco_Region.html)
Al llegar, con la tormenta, resulta que sólo estamos nosotros y tenemos a
la chef en una clase privada de cocina. La verdad es que la experiencia merece
mucho la pena; la chef es muy instructiva y hemos aprendido mucho: cocinamos
ceviche, lomo saltado y chiscano de maracuyá (muy parecido al pisco sour). Y después
de cocinar cenamos lo que habíamos preparado que, por cierto, nos sale
riquísimo.
Al finalizar la clase sigue lloviendo así que pedimos un Uber y volvemos al
hotel.
Sábado, 21
Hoy volamos por la mañana de regreso a Lima
donde llegamos a la hora de comer. Nos instalamos en el hotel Ibis
Larco, en el barrio de
Miraflores, uno de los mejores y más modernos de la ciudad, y bajamos a
tomar unas hamburguesas.
Por la tarde nos dedicamos a recorrer esta zona. A un corto paseo desde el
hotel se encuentra el MAC. Museo de Arte
contemporáneo de Lima. El edificio es muy original, con estructura de cubos
dentro de un estanque, y se encuentra en el interior de un parque de acceso
público muy animado a estas horas. La exposición nos ha gustado regular, pero
el edificio y el entorno es muy chulo.
Desde aquí nos dirigimos a la Cornisa
del Pacífico, un larguísimo parque que recorre bastantes kilómetros de
costa. Atravesamos el puente de la Paz
y hacemos unas fotos ya que las vistas desde este punto son magníficas.
Después
volvemos paseando al hotel.
Domingo, 22
Por la mañana, tras el desayuno, cogemos un Uber y nos vamos al centro de
la ciudad, que está muy alejado del barrio del hotel, para visitar el Convento de San Francisco y las catacumbas
que alberga en su interior y que, según nos cuentan, cobijó a 45.000 personas. El
recinto fue declarado Patrimonio Cultural de la humanidad por la UNESCO en 1988.
 |
| Foto de internet |
La entrada cuesta 20 soles=5€; incluye una visita guiada por el
claustro, la biblioteca y las criptas subterráneas. No se puede visitar por
libre. El horario es diario, de 09:00 a 18:00.
El conjunto monumental que
integra el Convento de San Francisco de Jesús El Grande de Lima se empezó a
construir en el año 1546 y fue inaugurado en 1672. Es un edificio de estilo
barroco colonial, célebre por sus claustros con azulejos sevillanos del
siglo XVII y artesonado mudéjar, una antigua y maravillosa biblioteca con más
de 25,000 volúmenes (contiene libros desde el siglo XV y es considerada una de
las más fascinantes por National Geographic) y sus famosas catacumbas
subterráneas, antiguas criptas que sirvieron como cementerio colonial y hoy son un osario impresionante en el que,
además, se pueden ver varios pozos construidos para arrojar en él todos los
huesos cuando se quedaban sin espacio.
Tras la visita volvemos al hotel, comemos en un restaurante chino de
los alrededores y por la tarde hacemos una visita guiada por la ciudad.
La primera parada del recorrido es en el Gran Hotel Bolívar para ver el edificio y el interior en el que se
eleva una gran cúpula de cristal.
Desde aquí nos dirigimos a la plaza de San Martín, presidida por una
fabulosa escultura ecuestre de Simón Bolívar realizada por el escultor español Mariano
Benlliure.
A continuación recorremos la plaza
Mayor en la que se encuentra la catedral
cuya construcción se remonta a la fundación de Lima en 1535
por Francisco Pizarro, y su edificación actual empezó en 1602 y finalizó
en 1797.
Tras la visita a la catedral nos
dirigimos al Convento de Santo Domingo
que posee una preciosa biblioteca (con volúmenes desde el siglo XVI) y un
precioso claustro de azulejos, aunque es más pequeño que el de San Francisco
que vimos por la mañana.
La mejor visita del recorrido vespertino
ha sido el Museo Larco, una visita imprescindible en la
ciudad, que alberga objetos variados de las culturas precolombinas del norte
del país.
La entrada cuesta 50 soles
(12,50€) y abre todos los días de de 09:00 a 19:00; el ticket incluye el acceso
a la exposición permanente, los depósitos visitables y la renovada Galería
Erótica «Checan». También se puede disfrutar de los ambientes al aire libre del
museo, jardines y de un restaurante.
El museo Larco es uno de los
museos más curiosos y bonitos que hemos visto con piezas de cerámica, orfebrería
en oro y plata y otros objetos variados que se conservan a la perfección. Fuera
del edificio principal hay otra sala, la sala erótica Checan, en la que se
exponen objeto de esta temática muy antiguos.
El museo fue fundado por Rafael
Larco Hoyle en 1926, a la edad de 25 años quien, con ayuda de su padre, logró
adquirir varias colecciones arqueológicas de la costa norte reuniendo cerca de
5.000 piezas. El Museo Larco fue el primer museo en Latinoamérica en catalogar
electrónicamente toda su colección y en hacerla accesible a la comunidad a
través de su catálogo en línea.
Rodeado por hermosos jardines, el
Museo Larco está situado en una casona virreinal del siglo XVIII. La exposición
permanente invita a los visitantes a descubrir más de 5,000 años de historia
del antiguo Perú a través de una fascinante colección de arte precolombino.
Lunes, 23
Hoy es el último día de nuestro
viaje.
Después del desayuno nos vamos a
dar un paseo por la franja costera en
dirección contraria a la rutita del primer día. El paseo se encuentra animadísimo
con mucha gente haciendo deporte o tranquilamente paseando como nosotros.
Llegamos hasta el Parque del Amor,
presidido por una escultura central enorme de una pareja abrazada y todo rodeado
de bancos de azulejos en los que se utiliza la técnica del trencadís (mosaico
de fragmentos cerámicos) de colores, muy parecidos al parque Güell de Barcelona.
Nos tomamos una limonada en una encantadora
terraza sobre el mar y vamos a comer a un restaurante italiano también con
vistas al mar.
Por la tarde nos recogen para ir
al aeropuerto y volar rumbo a casa.