GRECIA (Julio, 2024)

Martes,  9 de julio     ATENAS

Salimos en vuelo de línea regular con destino Atenas. Lo primero que hacemos es ir a registrarnos al hotel, Athens Comfort, y después salimos a dar una vuelta y nos acercamos al Museo Arqueológico que está cerca. La entrada cuesta 6 € y es muy interesante. El museo se ubica en un imponente edificio de dos plantas y de estilo neoclásico que fue construido en la segunda mitad del XIX  para albergar la mayor parte de los objetos arqueológicos desde la prehistoria hasta la Antigüedad que fueron hallados en Grecia, de hecho, es el más importante del país; y, del mundo, en arte griego.



Miércoles, 10 de julio        ATENAS

Hoy nos levantamos temprano con idea de subir a la acrópolis (que significa “ciudad alta”) antes de que lleguen todos los turistas, pero aun entrando casi cuando se ha abierto, la muchedumbre es enorme, una riada humana.

Lo más famoso es el Partenón y las cariátides. El Partenón sigue en obras desde hace 40 años y eso molesta un poco, parece que van a durar más las obras que su propia construcción. Es un templo consagrado a la protectora de Atenas, Atenea Pártenos durante y es el monumento más antiguo de los ubicados en la acrópolis. Fue levantado por orden de Pericles entre los años 447 a. C. y 438 a. C.




Las cariátides son seis icónicas figuras femeninas esculpidas en mármol que actúan como columnas en el pórtico sur del templo del Erecteión, datadas entre el 421 y el 406 a.C. Representan doncellas de la antigua ciudad de Caries, que destacan por su elegancia, vestimenta y su función estructural al sostener el techo. También hay que destacar el el Templo de Atenea Nike.

Pasamos bastante tiempo recorriendo los diferentes templos y recintos de la acrópolis y después comenzamos una visita panorámica por la ciudad con una guía en la que vemos los monumentos más relevantes de la ciudad como la Casa del Parlamento, la Tumba del Soldado Desconocido, la Plaza Syntagma, la Universidad, la Academia y la Biblioteca Nacional.

Finalizado el paseo, comemos en un restaurante y en el resto de tarde libre que queda nos acercamos a la playa en el tranvía que se coge en la plaza Sintagma (1,20€ el viaje y se compra en el kiosko que hay en la misma parada. También hay billete de ida y vuelta). Pasamos el resto de la tarde descansando al sol y volvemos al hotel para cenar. Tras la cena nos resistimos a ir a la habitación y decidimos dar n paseo por la plaza Monastiraki y Plaka. Nos sentamos a tomar unas copas en una de las muchas terrazas de la zona en la que hay unas vistas fabulosas de la plaza con la acrópolis y el Partenón iluminado al fondo (360 Cocktail Bar). Los cóckteles son muy ricos.


Jueves, 11 de julio                        METEORA – KALAMBAKA

Tras el desayuno nos dirigimos al Oráculo del rey espartano Leónidas I cuya muerte predijo el Oráculo de Delfos. El oráculo vaticinó que, para evitar la destrucción de Esparta por los persas, la ciudad perdería a un rey de la estirpe de Heracles. Leónidas, asumiendo este destino fatal, marchó a las Termópilas con 300 espartanos para combatir en el 480 a.C., garantizando con su muerte la gloria y la futura resistencia griega. En el sitio hay una estatua en bronce del rey y también otro monumento dedicado a los los troyanos.


Desde aquí nos dirigimos a una de las visitas más especiales (y que no conocíamos)  de este viaje: los monasterios de Meteora, Patrimonio de la Humanidad desde 1988, que son monasterios cristianos ortodoxos construidos sobre gigantescas columnas de roca. Su nombre significa literalmente "suspendido en el aire". En otro tiempo hubo 24 monasterios pero hoy solo se conservan 13, y de esos 13 solo se pueden visitar seis; nosotros sólo vimos dos: San Esteban y Varlaam. Es complicado trasladarse de uno a otro por la orografía del terreno, de hecho, en todos ellos hay poleas para subir y bajar enseres y provisiones; y una tirolina con una cesta de red para los propios monjes.

Los monasterios visitables no están abiertos todos los días; el domingo abren todos. Hay que decir que no se permite acceder a los recintos con escote ni con pantalón corto pero se pueden alquilar pareos en la puerta.
personalmente me ha defraudado un poco porque quizá tenía demasiadas espectativas después de ver tantas fotos en internet ya que en la realidad no se ve tan bonito porque cuesta divisar los monasterios en las rocas. 

El Monasterio de Varlaam (entrada 3 €) es el segundo más grande, un monasterio de monjes que tiene unas preciosas vistas sobre los montes y las rocas en que se alzan otros monasterios. Este es famoso por su pequeño museo y los impresionantes frescos bizantinos que lo decoran. En la primera planta

El Monasterio de San Esteban (Agios Stefanos) (entrada 3€) es el de más fácil acceso, ya que se llega por un puente sin necesidad de subir muchos escalones. Es un monastere monjas. Las vistas sobre el río y el pueblo son muy bonitas. En la primera planta se puede ver la polea y también una enorme barrica de 600 litros para hacer cerveza.





Finalizadas las dos visitas paramos en un mirador para hacer algunas fotos antes de partir hacia  la pequeña población de Kalambaka  (que da nombre a toda la zona). Lo mejor de esta localidad es la Catedral de la Asunción, un edificio con tres naves decoradas con frescos.

Desde aquí volvemos al hotel y pasamos el resto de la tarde en la piscina del hotel que tenççia unas vistas impresionantes de las rocas. de Meteora.



Viernes, 12 de julio           DELFOS

Tras el desayuno partimos hacia Defos, otro de los imprescindibles si se visita Grecia; en el trayecto hacemos una parada en el León de Queronea, un imponente monumento funerario de mármol, de 6 metros de altura, erigido en el 338 a.C. y que conmemora a los 254 miembros del Batallón Sagrado de Tebas que murieron luchando contra Filipo II de Macedonia.

Antes de llegar a Delfos (entrada al museo y yacimiento 12€) hacemos otra parada en Arachova, el pueblo a los pies del Monte Parnaso. Damos un paseo por sus calles flanqueadas de casas de piedra y madera.

Es un pueblecito bastante pequeño y la finalidad de llegar hasta él es visitar el cercano yacimiento de Delfos.



Comemos y nos dirigimos al Museo Arqueológico de Delfos donde, entre otros objetos, se puede contemplar el aúriga de broce (uno de los pocos bronces griegos originales que se conservan y que representa un joven que llevaba las riendas de los caballos de los carros en las carreras de circo. Esta escultura formaba parte de un grupo más amplio del que solo quedan fragmentos de cuatro o seis caballos y un pequeño esclavo que se situaría ante ellos) o el agias de Lisipo (estatua de un joven atleta desnudo)




Finalizado el recorrido por el museo nos dirigimos a ver el parque arqueológico de Delfos, a los pies del monte Parnaso, que fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987. De entre todo lo existente en él cabe destacar el Templo de Apolo, un teatro, el estadio, el tesoro de los atenienses y el Templo de Atenea Pronaia que incluye el tholos, un edificio circular icónico.



 Ya atardeciendo volvemos al hotel.


Sábado, 13 de julio           PATRAS - OLIMPIA

Tras el desayuno salimos hacia Patras, tercera ciudad de Grecia. La carretera ofrece un precioso paisaje bordeando todo el mar de Corinto. Cruzamos el famoso puente del río Antirio (cruzarlo cuenta 74,50€), una estructura que conecta la parte norte de la península de Peloponeso con el resto de Grecia; una vez al otro lado nos hallamos en el Peloponeso que hoy se considera isla ya que el ismo lo rompió el canal de Corinto. El puente cuenta una longitud de aproximadamente 25 campos de fútbol y, el puente más largo de su tipo del mundo.

Ya en Patras realizamos, con una guía local, una visita panorámica en la que destaca la Catedral de San Andreas que nos pareció lo único interesante. Esta catedral es la tercera más grande de los Balcanes tras la de Belgrado y Santa Sofía. En ella se conserva el cráneo de San Andrés. Nos llama la atención tambie´n que en su decoración aparecen unos nazis y una gran lámpara de madera. En un jardín frente a la catedral se puede ver un busto de Cervantes.




Desde Patras emprendemos el camino hacia Olimpia que será nuestro destino siguiente. Olimpia no es una ciudad grande (casi es una única calle con tiendas) pero sí famosa ya que en ella se celebraron los primeros juegos (de ahí su nombre “Juegos Olímpicos”) que tenían lugar cada cuatro años y gozaron de una importancia comparable a los Juegos Píticos que se celebraban en Delfos. Los primeros juegos de los que se tiene constancia se celebraron en 776 a. C.

También había un santuario que alcanzó gran importancia desde la época arcaica, como lo demuestra la gran cantidad de exvotos hallados de este periodo.

En el periodo clásico se construyó el templo de Zeus, con su gigantesca estatua de oro y marfil de Zeus hecha por Fidias, la cual era considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Cerca del templo de Zeus, excavaciones arqueológicas han encontrado el taller de Fidias, con numerosas herramientas del escultor. Las abundantes ofrendas y obras valiosas acumuladas en el templo llevaron a que fuera saqueado varias veces en la Antigüedad.

Durante la dominación romana, Olimpia se enriqueció, especialmente el perímetro sagrado, el Altis, donde Nerón mandó construir un palacio. Tras la muerte de Adriano la ciudad entró en decadencia y los últimos juegos se celebraron en 393.

En Olimpia visitamos el Estadio, el yacimiento , que merece mucho la pena, y el Museo Arqueológico (entrada general 12€ y reducida 6€).


Hoy hace muchísimo calor así que decidimos pasar el resto de la tarde descansando. Encontramos un restaurante no muy lejos del hotel, el “Tourist Club”, que tiene una estupenda piscina a la que se puede entrar pagando una consumición. Y eso es lo que hacemos.


Domingo, 14 de julio        OLIMPIA - MICENAS - EPIDAURO - CORINTO

Tras el desayuno emprendemos la ruta de hoy que nos llevara a Micenas, Epidauro y Corinto para finalizar en Atenas donde tenemos el hotel.

La primer parada es Micenas donde visitamos la Puerta de los Leones, las murallas y la Tumba de Agamenón. La civilización micénica se desarrolló aproximadamente entre el 1700 y el 1100 a.C. y debe su nombre a esta ciudad, que fue su principal centro de poder. Hoy es un importante sitio arqueológico  famoso por ser el hogar legendario del rey Agamenón y por sus imponentes ruinas.



Finalizada la visita continuamos el trayecto hacia Epidauro donde llegamos a primera hora de la tarde tras comer en el camino.

En Epidauro lo más importante es el teatro aunque en la antigüedad la localidad fue conocida por localizarse aquí un santuario dedicado a Asclepio (dios de la Medicina) y el lugar era considerado el centro de curación más importante de toda Grecia. Gracias a su importancia, la ciudad pudo enriquecerse y dotarse de un teatro que más tarde llegó a ser más famoso que el propio santuario.

Vemos el museo de la medicina (donde se conserva instrumental médico de la época) y las ruinas del hospital.


Finalmente nos acercamos al yacimiento en el que, como digo, los más impactante es el teatro. (OJO: hay que llevar agua porque el calor es, en esta época, horroroso y las botellitas pequeñas cuestan aquí 4€)


Se trata de una edificación muy bien conservada del siglo IV a. C., hacia el 350 a. C., que fue construida para acoger cada cuatro años las Asclepeia, un concurso en el que se combinaban pruebas gimnásticas y musicales, en honor del dios médico Asclepio.

El teatro es imponente y se considera el más perfecto acústicamente ya que se puede oír la voz humana desde la última grada con total nitidez. Fue diseñado por el arquitecto Policleto el Joven; actualmente tiene 55 gradas y una capacidad de 14.000 espectadores aunque originalmente había 34 gradas (21 fueron añadidas posteriormente por los romanos).

Finalizada la visita volvemos al bus y emprendemos el camino hacia el famoso canal de Corinto. Llegamos allí a media tarde y paramos en la zona en la que hay uno de los puentes para peatones y automóviles y desde donde hay unas vistas fabulosas del mismo. También hay se puede tomar algo en un bar completado con una pequeña tienda de recuerdos.

Aunque el proyecto del canal no se concretó hasta el siglo XIX, la idea venía concibiéndose desde al menos el siglo VII a. C., cuando Periandro de Corinto pensó en ejecutar una obra similar pero se vio obligado a cancelarla debido a las dificultades técnicas, insalvables para la época, construyendo en su lugar una rampa de piedra sobre el istmo de Corinto a la que se conoce como Diolkos, y cuyos restos pueden verse todavía hoy discurriendo de forma paralela al canal. Tras otros intentos de construcción del canal en diferentes épocas, su construcción definitiva tuvo lugar en el siglo XIX; comenzó en 1881 y se inauguro, tras 12 años de trabajos, en 1893. Es una es una obra maestra de la ingeniería (con una longitud aproximada 6,4 kilómetros, una anchura que oscila entre los 21 y 25 metros y paredes que se elevan hasta casi 80 metros.



Visto el canal, volvemos a Atenas donde llegamos casi a la hora de cenar debido al enorme tráfico.

Tanto Epidauro como el canal, sobre todo Epidauro, son dos imprescindibles si se visita el país.


Lunes, 15 de julio              ATENAS

Hoy tenemos el día libre así que decidimos pasarlo en una de las islas más conocidas del mar Egeo: la isla de Hydra famosa porque no permite el tráfico de vehículos a motor y porque en ella vivió el cantante y poeta Leonard Cohen durante varios años en la década de los 60; aquí compuso sus primeras canciones, además de escribir novelas y poemas, transformándose de un escritor desconocido en una leyenda musical.

Para llegar a esta y otras islas cercanas a la capital (como Egina o Poros) hay que tomar un barco que parte del puerto Pireo, un puerto bastante caótico (como el resto del país). Tenemos el billete que sacamos por internet para las 09:30, pero al llegar se ha cancelado el barco y tenemos que ir a la oficina (una caseta en el mismo puerto) a que nos devuelvan el dinero y sacar el billete con otra naviera para las 10:00.

Tras este contratiempo logramos llegar a la isla. Es preciosa y muy tranquila. Damos un paseo por la zona del puerto y alrededores y decidimos ir al otro lado de la isla para comer y pasar el día en la playa. En el mismo paseo marítimo, justo delante del reloj, hay muchas barcas que van a las diferentes playas. Se pregunta a los barqueros hasta dar con la que va a la playa deseada y se paga en efectivo (se puede sacar billete de ida y vuelta, y ellos te dicen a qué hora volverán a recogerte) Se paga en efectivo. No es complicado.

Así que partimos con la barca hasta la zona norte de la isla donde había una playa estupenda, con aguas cristalinas y un restaurante donde comimos. Pasamos la tarde en una hamaca entre sol y baños y a la hora indicada vol ió puntual el barquero para trasladarnos de vuelta al muelle de Hydra. Tomamos allí algo hasta la hora de salida del barco de vuelta a Atenas. Ha sido un día de relax muy agradable y una visita muy aconsejable a esta isla.  



De vuelta en Atenas, cenamos y salimos a tomar una copa a la terraza de un hotel cercano con buenísimas vistas, Novotel Athens Hotel.



 

Martes, 15 de julio

Tras el desayuno nos trasladan al aeropuerto para volver a Madrid  y con esto finaliza nuestra ruta por Grecia.

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CIUDAD REAL Manzanares (escapada flash en julio, 2024)

Aprovechando que han venido a nuestra región unos amigos de Málaga, aprovechamos para hacer turismo de escapada flash por la provincia de Ciudad Real, en concreto en los alrededores de Manzanares en cuyo parador nos hospedamos.

Jueves, 4 de julio

Quedamos con nuestros amigos, para aprovechar bien el tiempo,  en el bonito pueblo de Villanueva de los Infantes, conocido coloquialmente como Infantes. Tras dar una vuelta por la plaza Mayor nos dirigimos a la oficina de turismo que se encuentra muy cerca, en la casa Rueda, donde nos ofrecen información de lo que se puede visitar y nos proporcionan un mapa.

La casa Rueda es una típica casa solariega manchega del siglo XVII transformada en centro turístico en la que también se pueden contemplar exposiciones temporales; en esta ocasión, se presentaban todos los cuadros de un concurso de pintura sobre el mismo `pueblo en el que figuraban tanto las obras ganadoras como las del resto de participantes. Algunas eran muy  interesantes.

La primera visita del día es la Casa de la Pirra (C/ Don Tomás el médico, 42), que se caracteriza por tener un balcón corrido de púlpito con esquinera redondeada, único en la villa.


La casa perteneció a un caballero de la orden de San Juan y actualmente se muestra como un museo ya que alberga en su interior multitud de objetos de la época. 

Aunque no se sabe con certeza de dónde proviene su nombre, se cree que "la Pirra" pudo ser una antigua propietaria que, según la leyenda, movía un farol desde el balcón desde el cual podía verse la morada de su amante, el caballero del verde gabán, y para llamar así la atención de su enamorado que vivía dos calles más abajo para llamar su atención. La leyenda completa se puede encontrar en internet.


Para visitar la casa hay que avisar por teléfono ya permanece cerrada y sólo se abre cuando hay visitantes (a nosotros nos lo han gestionado desde la oficina de turismo) La dueña es una señora muy amable que muestra la casa y todo lo que contiene aportando algunas explicaciones. La visita es gratuita. En la entrada hay un zaguán que da acceso a un patio cuadrado con columnas y con escaleras para subir al corredor superior  repleto de objetos y trastos curiosos. Merece la pena una visita.

Desde aquí nos dirigimos de nuevo a la plaza Mayor para visitar la Iglesia de San Andrés, el Ayuntamiento y la Casa Rectoral.

La iglesia fue construida en el siglo XVI, sobre la antigua ermita de La Moraleja y son muy interesantes sus  tres portadas, dos platerescas (muy bonitas) y la principal clasicista. Ésta se enmarca en un arco de medio punto que cobija la imagen de San Andrés y el escudo de los Austrias. )



El interior es una síntesis de estilos siendo principalmente un proyecto gótico de una sola nave, dividida en tramos cubiertos por bóvedas de crucería. Destaca el púlpito que es un bello ejemplo plateresco totalmente recubierto de relieves en sus cuatro caras (con ánforas, ave fénix, esfinges, etc., además del colosal órgano del XIX situado a los pies de la nave central, uno de los más grandes de Europa.

Dentro de la Iglesia también son visitables los museos parroquiales, con dos salas de exposiciones permanentes. En una se exhiben los mantos de Nuestra Señora de la Antigua, junto con otros objetos y reliquias de interés, y la otra alberga relevantes tallas, reliquias parroquiales, archivos históricos y vestimenta sacerdotal. Finalmente, se puede bajar a la cripta en honor de Santo Tomás, que fue descubierta en 1955 y data de 1646.  

Es importante destacar que en la cripta de la capilla de la familia del Busto reposan los restos de Francisco de Quevedo. El escritor permaneció enterrado en este lugar durante 150 años tras su fallecimiento en 1645. Tras distintos avatares de sus restos y una vez identificados por la Escuela Legal de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid fueron depositados de nuevo en la cripta en mayo de 2007.


El horario de visitas es de lunes a sábado de 11:30 h a 12:30 h y de 17:00 h a 18:00, y los domingos de 13:00 h a 14:00. La entada vale 2€ (reducida 1€)

Terminada la visita continuamos callejeando para disfrutar de las preciosas fachadas renacentistas y casas señoriales que esconde Infantes, como la Casa del Arco (un precioso edificio neoclásico del XVII con fachada de columnas con balcón superior enmarcadas en un arco)

La Casa de los Estudios que cuenta con un coqueto patio de pilares de escasa altura y que fue colegio mayor donde impartió clase Bartolomé Jiménez Patón, insigne gramático y amigo de Quevedo, o la Casa del Caballero del Verde Gabán, con balcón de forja esquinero, en la que se inspiró Cervantes y que describe en el capítulo XVIII de la segunda parte del Quijote (sólo se puede ver a través de una cancela)

Casa de los estudios

Casa del Caballero del Verde Gabán

Otro edificio recomendable es el Convento de Santo Domingo, donde se conserva la celda en la que murió Francisco de Quevedo el 8 de septiembre de 1645, pero desgraciadamente permanece cerrado por ahora.

Antes de buscar un local para comer todavía nos da tiempo de acercarnos a un sitio muy especial, el silo de la Universidad (Universal Church). La entrada vale 2€.
Ya hemos visto en otros lugares que los antiguos silos han sido rehabilitados como salas de exposiciones, colegios mayores, museos… En Manzanares lo han transformado en una gran obra abstracta.

El autor es Okuda San Miguel, pintor y escultor especializado en arte urbano, que realiza obras de gran formato con figuras fragmentadas en formas geométricas y fuerte policromía; en esta ocasión ha querido realizar un enorme mosaico universal formado por cientos de coloridas banderas de países que no existen con las que trata de expresar que todos somos uno; todas las razas, todos los géneros, todas las banderas están representadas. El lugar es sorprendente y espectacular por lo que resulta una visita muy recomendable si se visita esta localidad.

Agotados de la caminata nos sentamos en una terraza de la plaza a tomar el aperitivo. 


Comemos en un restaurante sencillo pero  que tiene bastante fama de buena comida casera, Casa Pedro (https://casapedroinfantes.es/)  y que resultó un acierto; después nos dirigimos al parador para instalarnos. Pasamos el resto de la tarde en la piscina disfrutando del maravilloso día de verano.

Damos una vuelta por Manzanares, que está bastante muerto, y volvemos al alojamiento a cenar.

Viernes, 5 de julio

Hoy hemos reservado una visita que teníamos muchas ganas de realizar pero que nunca se había dado la oportunidad: el yacimiento de la Motilla del Azuer en Daimiel, el más representativo de la Edad del Bronce en La Mancha  (2200-1300 a.C.), dentro de una tipología de asentamiento único en la Prehistoria, las motillas.

El precio de la entrada es de 10€ e incluye la entrada al Museo Comarcal (sala de la Edad del Bronce), así como el servicio de transporte de ida y vuelta al yacimiento que se hace en un microbús. Lo mejor es reservar en la web ya que el número de visitantes se limita a las plazas del microbús que son 18 y al yacimiento sólo se puede acceder con guías. La duración total es de unas 2 horas y hay varios turnos  que se pueden consultar en la web (https://www.motilladelazuer.es/es. La visita incluye un recorrido guiado a la sala de la Edad de Bronce del Museo Comarcal de Daimiel, el desplazamiento en autobús a la motilla (10 km) acompañados de un guía-intérprete, la visita guiada a la motilla del Azuer y regreso al punto de partida.


Las motillas reciben su nombre porque forman una elevación artificial dentro de un espacio circundante eminentemente llano.

La motilla consta de dos espacios diferenciados. El primero de ellos corresponde con un recinto interior fortificado, integrado por una serie de murallas concéntricas en torno a una torre central cuadrangular, que protegía un conjunto de estructuras donde se gestionaba y controlaba las actividades económicas del yacimiento. De entre estos elementos destacan los grandes silos de almacenaje, con una capacidad en torno a los 6 m³, donde se conservaban productos como cereales, trigo y cebada, o leguminosas como lentejas, guisantes o chícharos; además de hornos para la cocción de la cerámica, el tostado de cereales o la producción metalúrgica. También está documentada documenta la presencia de una cabaña ganadera con ovejas y cabras principalmente.



Especialmente significativo es el gran patio trapezoidal situado al este de la fortificación, y en cuyo interior se encuentra un pozo para la obtención de agua. Es la estructura hidráulica más antigua documentada en la Península Ibérica. Satisfacía así las necesidades de la población a través de la perforación de las terrazas del río hasta llegar al nivel freático.

Al exterior del núcleo fortificado se emplazaban las viviendas de forma oval o rectangular, en un diámetro de unos 50 metros; y también los enterramientos se distribuyen en esta área del poblado. Los difuntos eran inhumados en posición lateral flexionada en fosas simples o bien revestidas por muretes de mampostería. Algunos niños han aparecido en el interior de vasijas.

En resumen, se trata de una visita imprescindible si se recorre la zona, aunque recomendaríamos visitarla en primavera u otoño porque hay hacía tantísimo calor que no nos ha lucido mucho el recorrido a pleno sol.

Volvemos al museo y desde allí nos dirigimos a un pequeño pueblecito que ya conocíamos pero que es una pequeña joya: San Carlos del Valle, conocido por los alrededores como El pueblo del Cristo.



Nada más acercarse a San Carlos, ya desde la carretera, se puede apreciar su grandeza monumental. La cúpula de su iglesia atrae la atención y sirve de guía hacia la Plaza Mayor, una de las más bellas y grandes de Ciudad Real y de España, un capricho artístico que contrasta con la sencillez del entorno. El artífice de este importante conjunto patrimonial fue el arquitecto Juan Alejandra Núñez de la Barrera que comenzó la obra de la iglesia en 1713.

Pese a que la intencionalidad aparente era dar respuesta a unas necesidades populares de devoción al Santo Cristo, el verdadero objetivo fue construir un gran conjunto que simbolizara el poder de la Corona Española; la combinación de la devoción religiosa y de la exaltación de la realeza es lo que confiere a San Carlos del Valle su originalidad arquitectónica. El conjunto se configura en torno a la iglesia con la intención de crear una plaza que sea el marco idóneo para la fiesta religiosa y pagana, pero dominada por la gran magnitud del templo que servía como telón de fondo que decoraba el escenario de la fiesta configurado por la plaza. La Plaza Mayor es un recordatorio de los recintos cerrados que se reservaban para los espectáculos, tales como los corrales de comedias. 


En un lado de esta se ubica el Ayuntamiento, con una bonita fachada de balcón corrido voladizo sobre ménsulas de madera.

En el ángulo opuesto está la Casa Grande de la Hospedería, que data del siglo XVIII, y que hoy es un buen restaurante donde hemos reservado para comer, Hospedería Santa Elena. La Casa Grande era un antiguo parador donde los viajeros que iban de o simplemente querían visitar al Santo Cristo, paraban a descansar o a pernoctar. Los paradores eran muy frecuentes en los lugares de tránsito, especialmente si poseían pozos de agua y caballerías. El parador que más tarde sería la Casa Grande de la Hospedería ya era una auténtica joya en su estado original, hasta el punto de que existen documentos que dicen que el Rey Felipe IV descansó allí el 15 de abril de 1624.

La plaza se cierra lateralmente con la más imponente construcción: la Iglesia del Santísimo Cristo del Valle. Todo el conjunto fue declarado BIC en 1993.

Damos unas vueltas por el pueblecillo, hacemos unas fotos y entramos a la hospedería a comer. El restaurante Santa Elena (https://hospederiasantaelena.com/restaurante/) se ubica en el antiguo edificio pero a día de hoy es un local moderno, con decoración de diseño, ambiente agradable y comida de autor. (Aparte de la carta tienen varios menús para elegir:  del día, de autor…  Es un sitio muy recomendable.

Finalizada la comida nos despedimos de nuestros amigos, que siguieron su viaje por la provincia, y nosotros volvimos a casa.


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