Salimos en vuelo de línea
regular con destino Atenas. Lo primero que hacemos es ir a registrarnos al
hotel, Athens Comfort, y después salimos a dar una vuelta y nos acercamos al Museo Arqueológico
que está cerca. La entrada cuesta 6 € y es muy interesante. El museo se ubica
en un imponente edificio de dos plantas y de estilo neoclásico que fue construido
en la segunda mitad del XIX para albergar la mayor parte de los objetos
arqueológicos desde la prehistoria hasta la Antigüedad que fueron hallados
en Grecia, de hecho, es el más importante del país; y, del mundo, en arte
griego.
Miércoles,
10 de julio ATENAS
Hoy nos levantamos temprano
con idea de subir a la acrópolis (que
significa “ciudad alta”) antes de que lleguen todos los turistas, pero aun
entrando casi cuando se ha abierto, la muchedumbre es enorme, una riada humana.
Lo más famoso es el Partenón
y las cariátides. El Partenón sigue
en obras desde hace 40 años y eso molesta un poco, parece que van a durar más
las obras que su propia construcción. Es un templo consagrado a la protectora
de Atenas, Atenea Pártenos durante y es el monumento más antiguo de
los ubicados en la acrópolis. Fue levantado por orden de Pericles entre los
años 447 a. C. y 438 a. C.

Pasamos bastante tiempo
recorriendo los diferentes templos y recintos de la acrópolis y después comenzamos
una visita panorámica por la ciudad con una guía en la que vemos los monumentos
más relevantes de la ciudad como la Casa
del Parlamento, la Tumba del Soldado Desconocido, la Plaza Syntagma, la Universidad, la Academia y la Biblioteca Nacional.
Jueves,
11 de julio METEORA – KALAMBAKA
Tras el desayuno nos
dirigimos al Oráculo del rey espartano Leónidas
I cuya muerte predijo el Oráculo de Delfos. El oráculo vaticinó que, para
evitar la destrucción de Esparta por los persas, la ciudad perdería a un rey de
la estirpe de Heracles. Leónidas, asumiendo este destino fatal, marchó a las
Termópilas con 300 espartanos para combatir en el 480 a.C., garantizando con su
muerte la gloria y la futura resistencia griega. En el sitio hay una estatua
en bronce del rey y también otro monumento dedicado a los los troyanos.
El Monasterio
de Varlaam (entrada 3 €) es el segundo más grande, un
monasterio de monjes que tiene unas preciosas vistas sobre los montes y las
rocas en que se alzan otros monasterios. Este es famoso por su pequeño museo y los
impresionantes frescos bizantinos que lo decoran. En la primera planta
El Monasterio de San
Esteban (Agios Stefanos) (entrada
3€) es el de más fácil acceso, ya que se llega por un puente sin
necesidad de subir muchos escalones. Es un monastere monjas. Las vistas
sobre el río y el pueblo son muy bonitas. En la primera planta se puede ver la
polea y también una enorme barrica de 600 litros para hacer cerveza.
Finalizadas las dos visitas
paramos en un mirador para hacer algunas fotos antes de partir hacia la
pequeña población de Kalambaka
(que da nombre a toda la zona). Lo mejor
de esta localidad es la Catedral de la
Asunción, un edificio con tres naves decoradas con frescos.
Desde aquí volvemos al hotel
y pasamos el resto de la tarde en la piscina del hotel que tenççia unas vistas impresionantes de las rocas. de Meteora.
Viernes,
12 de julio DELFOS
Antes de llegar a Delfos (entrada al museo y yacimiento 12€) hacemos otra parada en Arachova, el pueblo a los pies del Monte Parnaso. Damos un paseo por sus calles flanqueadas de casas de piedra y madera.
Es un pueblecito bastante pequeño y la finalidad de llegar hasta él es visitar el cercano yacimiento de Delfos.
Comemos y nos dirigimos al Museo Arqueológico de Delfos donde, entre otros objetos, se puede contemplar el aúriga de broce (uno de los pocos bronces griegos originales que se conservan y que representa un joven que llevaba las riendas de los caballos de los carros en las carreras de circo. Esta escultura formaba parte de un grupo más amplio del que solo quedan fragmentos de cuatro o seis caballos y un pequeño esclavo que se situaría ante ellos) o el agias de Lisipo (estatua de un joven atleta desnudo)
Finalizado el recorrido por el museo nos dirigimos a ver el parque arqueológico de Delfos, a los pies del monte Parnaso, que fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987. De entre todo lo existente en él cabe destacar el Templo de Apolo, un teatro, el estadio, el tesoro de los atenienses y el Templo de Atenea Pronaia que incluye el tholos, un edificio circular icónico.
Ya atardeciendo volvemos al hotel.
Sábado,
13 de julio PATRAS - OLIMPIA
Tras el desayuno salimos hacia
Patras, tercera ciudad de Grecia. La carretera ofrece un precioso paisaje bordeando
todo el mar de Corinto. Cruzamos el famoso puente
del río Antirio (cruzarlo cuenta 74,50€), una estructura que conecta la
parte norte de la península de Peloponeso con el resto de Grecia; una vez
al otro lado nos hallamos en el Peloponeso que hoy se considera isla ya que el
ismo lo rompió el canal de Corinto. El puente cuenta una longitud de
aproximadamente 25 campos de fútbol y, el puente más largo de su tipo del
mundo.
Ya en Patras realizamos, con una guía local, una visita panorámica
en la que destaca la Catedral de San Andreas que nos pareció lo único
interesante. Esta catedral es la tercera más grande de los Balcanes tras la de
Belgrado y Santa Sofía. En ella se conserva el cráneo de San Andrés. Nos llama
la atención tambie´n que en su decoración aparecen unos nazis y una gran
lámpara de madera. En un jardín frente a la catedral se puede ver un busto de
Cervantes.
También había un santuario que alcanzó gran importancia
desde la época arcaica, como lo demuestra la gran cantidad de exvotos
hallados de este periodo.
En el periodo clásico se
construyó el templo de Zeus,
con su gigantesca estatua de oro y marfil de Zeus hecha por Fidias,
la cual era considerada una de las Siete Maravillas del Mundo. Cerca del
templo de Zeus, excavaciones arqueológicas han encontrado el taller de Fidias,
con numerosas herramientas del escultor. Las abundantes ofrendas y obras
valiosas acumuladas en el templo llevaron a que fuera saqueado varias veces en
la Antigüedad.
Durante la dominación
romana, Olimpia se enriqueció, especialmente el perímetro sagrado, el Altis,
donde Nerón mandó construir un palacio. Tras la muerte de Adriano la
ciudad entró en decadencia y los últimos juegos se celebraron en 393.
En Olimpia visitamos el Estadio, el yacimiento , que merece mucho la pena, y el Museo Arqueológico (entrada
general 12€ y reducida 6€).
Hoy hace muchísimo calor así que decidimos pasar el resto de la tarde descansando. Encontramos un restaurante no muy lejos del hotel, el “Tourist Club”, que tiene una estupenda piscina a la que se puede entrar pagando una consumición. Y eso es lo que hacemos.
Domingo, 14 de julio OLIMPIA - MICENAS - EPIDAURO - CORINTO
Tras el desayuno emprendemos
la ruta de hoy que nos llevara a Micenas, Epidauro y Corinto para finalizar en
Atenas donde tenemos el hotel.
La primer parada es Micenas donde visitamos la Puerta de los Leones, las murallas y la Tumba de Agamenón. La civilización micénica se desarrolló
aproximadamente entre el 1700 y el 1100 a.C. y debe su nombre a esta ciudad,
que fue su principal centro de poder. Hoy es un importante sitio arqueológico famoso por
ser el hogar legendario del rey
Agamenón y por sus imponentes ruinas.
Finalizada la visita
continuamos el trayecto hacia Epidauro donde llegamos a primera hora de la
tarde tras comer en el camino.
En Epidauro lo más importante es el teatro aunque en la
antigüedad la localidad fue conocida por localizarse aquí un santuario dedicado
a Asclepio (dios de la Medicina) y el lugar era considerado el centro de
curación más importante de toda Grecia. Gracias a su importancia, la ciudad
pudo enriquecerse y dotarse de un teatro que más tarde llegó a ser más famoso
que el propio santuario.
Vemos el museo de la medicina (donde se conserva
instrumental médico de la época) y las ruinas del hospital.
Finalmente nos acercamos al
yacimiento en el que, como digo, los más impactante es el teatro. (OJO: hay que
llevar agua porque el calor es, en esta época, horroroso y las botellitas
pequeñas cuestan aquí 4€)
Se trata de una edificación
muy bien conservada del siglo IV a. C., hacia el 350 a. C.,
que fue construida para acoger cada cuatro años las Asclepeia, un concurso
en el que se combinaban pruebas gimnásticas y musicales, en honor del dios
médico Asclepio.
El teatro es imponente y se considera el más perfecto acústicamente ya
que se puede oír la voz humana desde la última grada con total nitidez. Fue
diseñado por el arquitecto Policleto el Joven; actualmente tiene 55 gradas y
una capacidad de 14.000 espectadores aunque originalmente había 34 gradas (21
fueron añadidas posteriormente por los romanos).
Finalizada la visita volvemos al bus y emprendemos el camino hacia el
famoso canal de Corinto. Llegamos
allí a media tarde y paramos en la zona en la que hay uno de los puentes para
peatones y automóviles y desde donde hay unas vistas fabulosas del mismo.
También hay se puede tomar algo en un bar completado con una pequeña tienda de
recuerdos.
Aunque el proyecto del canal no se concretó hasta el siglo XIX, la
idea venía concibiéndose desde al menos el siglo VII a. C.,
cuando Periandro de Corinto pensó en ejecutar una obra similar pero se vio
obligado a cancelarla debido a las dificultades técnicas, insalvables para la
época, construyendo en su lugar una rampa de piedra sobre el istmo de
Corinto a la que se conoce como Diolkos,
y cuyos restos pueden verse todavía hoy discurriendo de forma paralela al
canal. Tras otros intentos de construcción del canal en diferentes épocas, su
construcción definitiva tuvo lugar en el siglo XIX; comenzó en 1881 y se
inauguro, tras 12 años de trabajos, en 1893. Es una es una obra maestra de la
ingeniería (con una longitud aproximada 6,4 kilómetros, una anchura que oscila entre los 21 y 25 metros y paredes
que se elevan hasta casi 80 metros.
Visto el canal, volvemos a Atenas donde
llegamos casi a la hora de cenar debido al enorme tráfico.
Tanto Epidauro como el canal, sobre todo Epidauro, son dos imprescindibles si se visita el país.
Lunes,
15 de julio
ATENAS
Hoy tenemos el día libre así que decidimos pasarlo en una de las islas más conocidas del mar Egeo: la isla de Hydra famosa porque no permite el tráfico de vehículos a motor y porque en ella vivió el cantante y poeta Leonard Cohen durante varios años en la década de los 60; aquí compuso sus primeras canciones, además de escribir novelas y poemas, transformándose de un escritor desconocido en una leyenda musical.
Para llegar a esta y otras
islas cercanas a la capital (como Egina o Poros) hay que tomar un barco que
parte del puerto Pireo, un puerto bastante caótico (como el resto del país).
Tenemos el billete que sacamos por internet para las 09:30, pero al llegar se
ha cancelado el barco y tenemos que ir a la oficina (una caseta en el mismo
puerto) a que nos devuelvan el dinero y sacar el billete con otra naviera para
las 10:00.
Tras este contratiempo
logramos llegar a la isla. Es preciosa y muy tranquila. Damos un paseo por la
zona del puerto y alrededores y decidimos ir al otro lado de la isla para comer
y pasar el día en la playa. En el mismo paseo marítimo, justo delante del
reloj, hay muchas barcas que van a las diferentes playas. Se pregunta a los
barqueros hasta dar con la que va a la playa deseada y se paga en efectivo (se
puede sacar billete de ida y vuelta, y ellos te dicen a qué hora volverán a
recogerte) Se paga en efectivo. No es complicado.
Así que partimos con la
barca hasta la zona norte de la isla donde había una playa estupenda, con aguas
cristalinas y un restaurante donde comimos. Pasamos la tarde en una hamaca
entre sol y baños y a la hora indicada vol ió puntual el barquero para
trasladarnos de vuelta al muelle de Hydra. Tomamos allí algo hasta la hora de salida
del barco de vuelta a Atenas. Ha sido un día de relax muy agradable y una
visita muy aconsejable a esta isla.
De vuelta en Atenas, cenamos y salimos a tomar una copa a la terraza de un hotel cercano con buenísimas vistas, Novotel Athens Hotel.
Martes,
15 de julio
Tras el desayuno nos
trasladan al aeropuerto para volver a Madrid
y con esto finaliza nuestra ruta por Grecia.






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