Leonard Cohen, el trovador de la angustia

Hoy se ha hecho pública la noticia de la muerte de Leonard Cohen, uno de los mejores cantoautores del siglo XX, aunque al parecer el fallecimiento tuvo lugar el pasado lunes, 7 de noviembre. 



Como homenaje personal a este artista excepcional incluyo en nuestro blog, exclusivo para entradas de viajes, un artículo que publiqué sobre el artista a propósito de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el 2011: http://revistadeletras.net/leonard-cohen-el-trovador-de-la-angustia/

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PLASENCIA y Comarca de la Vera (Puente de los Santos, 2016)

Sábado, 29 de octubre

Este puente de los Santos hemos cogido un paquete de tres noches con cena romántica en un hotelito con encanto en la comarca de la Vera, en la provincia de Cáceres,   a través de la web Weekendesk. 
Salimos de Albacete no demasiado temprano y el viaje se desarrolló sin contratiempos y bastante rápido durante la primera parte, aunque cuando tomamos la carretera de Extremadura la cosa cambió y el tráfico fue espantoso y denso hasta casi nuestro destino donde llegamos a la hora de comer. Tras instalarnos en nuestro hotelito El Turcal (ver crítica en Tripadvisor:.............) nos acercamos al pueblo de al lado, Jaraiz de la Vera, a picar algo. Nos sentamos en una terracita, con una temperatura casi veraniega,  y nos tomemos unos callos. 
En este pueblo comenzamos la ruta de hoy por la carretera que recorre la zona. Hay que destacar que todos los pueblecitos que vamos a visitar han sido declarados Conjuntos de Interés Histórico-Artístico. 
El primer pueblo en el que paramos es Jarandilla de la Vera donde se encuentra el parador de turismo ubicado en el antiguo palacio de los Condes de Oropesa, donde vivió Carlos V hasta que fueron finalizadas las obras de sus dependencias en el monasterio de Yuste. En el patio se dispone la terraza de la cafetería donde nos sentamos y nos tomamos un café con un dulce típico de la zona, y delicioso: perrunillas de Jarandilla, una especie de mantecados que se deshacen en la boca. Riquísimos. 
Después dimos una vuelta por los alrededores del palacio y seguimos ruta hacia Valverde de la Vera, la segunda parada. 
Este pueblo es muy autentico y se encuentra bien conservado; data del siglo XII. Sus calles son muy estrechas y en ellas no se permite aparcar, pero al final del pueblo hay un pequeño parking. Deambulamos durante un rato por sus calles y entramos a visitar la iglesia de Santa María de las Fuentes Clara, que nos pereció grande para el pueblo tan pequeño en el que se encuentra, y junto a la que se pueden contemplarse los restos del castillo de los Condes de Nieva, del que solo quedan dos paredes y que hoy se usa para actuaciones (para lo que se han dispuesto frente a la pared que sigue en pie, unas gradas)
Como curiosidad, el pueblecito tiene unos canales tallados en la piedra del suelo, por el centro de las calzadas, por los que circula el agua. Resulta muy curioso. 

Este pueblo es también conocido en toda España por su ritual de Semana Santa de Los Empalaos cuyo origen se remonta al siglo XVI, en que la orden de la Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo ya realizaba estos actos de penitencia, por los que se llamaban entonces Hermanos de Disciplina, que con el paso del tiempo pasaron a llamarse “Empalaos”:
Una promesa o "manda" hecha ante Dios supone el inicio de un vía crucis, por las calles de la localidad, en el que todos los penitentes son anónimos. En este recorrido de penitencia el empalao camina descalzo, sobre sus hombros lleva un timón de arado sujeto por una soga de esparto que le rodea pecho y brazos desnudos. Una enagua blanca  le cubre de cintura para abajo y de la mitad de sus brazos penden un par de vilortas, con tres aros cada una, y una toga, símbolo del Crucificado. Un velo blanco que sujeta con una corona de espinas, cubre su rostro, sobresaliendo por encima de la cabeza dos espadas cruzadas. Este rito religioso y ancestral se desarrolla en el más absoluto silencio; el empalao va en todo momento acompañado por la figura del Cirineo, que se oculta bajo una manta y le alumbra el camino con un farolillo. Los momentos cumbres de la procesión se producen en el cruce de dos empalaos en que ambos se arrodillan en señal de respeto mutuo.

Finalizado el paseo nos sentamos en la plaza, en una terracita, y nos tomamos unas bebidas disfrutando de la paz, la tranquilidad y el concepto del tiempo de por aquí.
Abandonamos Valverde y nos dirigimos hacia Villanueva de la Vera, Una localidad en la que salvo la ermita de San Antón, la plaza porticada, el ayuntamiento y algunas casas con arquitectura típica, no tiene mucho que ver así que damos una vueltecita por sus calles y seguimos camino hacia Madrigal de la Vera. Al llegar nos sorprende la animación de sus calles y al cabo de un rato nos enteremos de que aquí celebran el puente de los Santos con varias actividades que se desarrollan por las calles y en las que participan los habitantes de la localidad y los visitantes; lo más llamativo es un mercadillo nosturno instalado en una enorme carpa, donde se presentan productor típicos de la zona entremezclados con tenderetes de artesanía local. También hay puestos cestería artesanal por las calles e incluso un castillo hinchable para deleite de los más pequeños. Pese a lo animado del pueblo, no tiene mucho que ver. A las afueras hay un puente romano muy bien conservado y de bastante relevancia pero ya está anocheciendo y no encontramos el camino para llegar a él. 
Desde aquí volvemos a Torremenga que es donde se encuentra nuestro hotelito. Tardamos bastante en llegar aunque solo hay 30 kms. de distancia, porque la carretera, aunque no es mala, es estrecha, tiene muchas curvas, las líneas están casi borradas y la noche es oscura como boca de lobo. 
Al llegar a Jaraiz de la Vera (el pueblecillo anterior a Torremenga) decidimos parar a cenar ya que cerca del hotel no hay nada para picar algo y en Jaraiz sí. Nos cuesta muchísimo aparcar y es que están las calles repletas de coches; sorprende que un pueblo tan pequeño tenga tanto tráfico y tantísimos vehículos. 
Entramos en una crepería que vimos el día anterior, La Cuisinette, un local muy, muy recomendable; estaba lleno a rebosar pero pudimos coger una pequeña mesita redonda junto a la ventana y, aunque tardaron bastante en servirnos, mereció la pena la espera.
Los crepes estaban deliciosos, el sitio es muy agradable; la decoración, estilosa y la chica que atiende el local, encantadora. Pedimos uno de jamón serrano y queso emental y otro de queso de cabra con canónigos, bacon y nueces; de postre, uno de dulce de leche para compartir. Y bebidas. Todo por unos 15€. Nos encantó.

Domingo, 30 de octubre

Hoy comenzamos con un desayuno estupendo en el hotel antes de iniciar el camino hacia el Monasterio de Yuste que está muy cerca. Llegamos unos minutos antes de las 10:00, la hora de apertura. Al abrir la puerta, seguimos a todo el mundo que se dirige a la iglesia donde hay un cartel que pone "visita". Todos se sientan en los bancos y nosotros hacemos lo mismo pensando que la visita comienza así, con alguna explicación.
 De repente salen varios sacerdotes ataviados con sus casullas verdes y uno se dirige al púlpito y comeinza lo que parece una misa. Son de la orden de los paulinos y eran polacos, aunque el del púlpito hablaba muy bien español. Nos cuenta que están celebrando los no sé cuántos años de la fundación de la ordeny que hay una coral polaca que cantará desde el coro. Y cantan, y comienza la misa que se alarga porque se intercalan los cánticos. Aguantamos hasta que acaba el sermón (45 minutos) aunque nos extraña que para visitar el monasterio haya que oír misa. Decidimos salir para preguntar y el guardia de seguridad nos indica que se entra por otro sitio, en el que paradógicamente pone "salida"; resumiendo, resulta que todos los domingos hay misa a las 10:00 en la capilla y nos hemos metido, confundidos por la gente, en ella, en vez de entrar por el acceso. 
Una vez subsanado el error llegamos a un vestíbulo donde se saca la entrada (7€); una vez con los tickets se puede optar por una visita guiada o por comprar unas audioguías (3€), opción que elegimos nosotros ya que la próxima es una hora más tarde. Debemos decir que esto de las audioguías lo tienen bastante mal organizado: Una vez terminada la visita y cuando se llega a la salida, en la otra punta del complejo, hay que volver a la entrada a dejar la audioguía, pero no permiten salir por ahí sino que hay que volver de nuevo a recorrer todo para llegar de nuevo a la salida y salir; por otro lado, para devolver la audioguía hay que hacer la misma cola que lara cogerla por lo que se pierde mucho tiempo en la cola (cogerla lleva un rato por la explicación, dejar los datos...) y devolverla es solo un segundo.
Durante la visita se visitan los dos claustros, el refectorio, la iglesia y la cripta (donde reposaron los restos del emperador durante 20 años, hasta que su hijo Felipe II decidió trasladarlo a El Escorial) y la residencia real. 
La iglesia es un templo gótico tardío, con una sola nave y cabecera poligonal. Se comunica con el claustro gótico y la austeridad marca su esencia. El claustro nuevo es renacentista y más amplio que el anterior. Está más ornamentado, con volutas y guirnaldas en sus columnas. En su origen tuvo 3 pisos pero hubo que eliminar el superior porque, debido al agua del subsuelo, comenzó a moverse todo el edificio y corría riesgo de hundimiento.
El origen de este monasterio se remonta al siglo XV, cuando un grupo de vecinos de La Vera tomó la decisión de construir un cenobio para cobijar a los ermitaños y, posteriormente, a los monjes de la Orden de San Jerónimo. Este pequeño edificio terminó convirtiéndose en el conjunto monacal que conocemos hoy. Con la llegada del Emperador se construyeron sus dependencias, una casa-palacio sencilla, sin muchos elementos decorativos. 
Un dato curioso: el dormitorio del rey estaba al lado del coro de la iglesia, por lo que podía asistir a los oficios desde su propia alcoba. Un alivio para su majestad teniendo en cuenta que estaba aquejado de la enfermedad de gota. El dormitorio es sorprendente por lo tétrico y es que están todas sus paredes recubiertas de grandes paños negros (así lo estaban cuando dormía allí el monarca) para recordarle el luto por su amada esposa Isabel de Portugar (por cierto, "la señora de Albacete")
Finalizada la visita de Yuste nos dirigimos al pueblo -según dicen- más bonito de la zona: Garganta La Olla cuyo nombre latino fue "Ad Fauces" que significa Garganta, y "la Olla" por el hoyo en el que está situada.
Antes de comenzar el paseo por El pueblo es interesante hacer una parada en el mirador de “La Serrana de La Vera” (en la carretera de Yuste), donde se levanta una escultura de esta mujer de leyenda que, según cuentan, era Isabel de Carvajal (poderosa familia de Garganta la Olla) que fue abandonada casi en el mismo altar antes de casarse con el sobrino del obispo de Plasencia. Dicen que en venganza por este desprecio, La Serrana se fue a vivir a una cueva de la Sierra donde embaucaba a los hombres y allí mismo los mataba. Las vistas del pueblo desde el mirador merecen la pena.

Ya en el pueblo, lo primero que se ve es la Ermita del Cristo del Humilladero, cuyo altar está recubierto de azulejos de Talavera. Aquí hay que dejar el coche pues es casco antiguo es solo peatonal. Desde ahí parte la calle Chorrillo, la más importante del pueblo con sus peculiares casas y sus balconadas sobre vigas de madera como la famosa Casa de Postas, construida en 1576, según indica la inscripción en el capitel de la columna que preside su entrada. La casa servía de alojamiento a los viajeros en la época de Carlos V. En la misma calle se puede ver una de las casas más importantes y famosas de la localidad: la Casa de las Muñecas, inconfundible con su fachada de color azul añil. Era uno de los prostíbulos más concurridos de los tres que tenía el pueblo en aquella época y que era casi de uso exclusivo de los soldados del emperador. 
En el dintel en piedra que adorna la puerta se ve la pequeña escultura labrada de una muñeca vestida con el traje tradicional. Resulta llamativo que este pequeño lugar tuviese tres burdeles en el siglo XVI y da una idea de la importancia y riqueza que tuvo en épocas pasadas. Curiosamente, aquí surgió la expresión “irse de picos pardos” porque las prostitutas de Garganta la Olla, por orden de los Reyes Católicos, debían llevar los picos de sus enaguas visibles y de color pardo para dejar claro su “oficio”.
Esta casa se encuentra ya casi en la plaza que no es muy grande pero resulta coqueta y armoniosa, con un pilón en el centro. El edificio del ayuntamiento la preside y bajo sus soportales  se expone la antigua picota del siglo XVII.
Justo detrás de la Plaza Mayor, en la calle Toril, visitamos el Museo de la Inquisición, con su calabozo, sala de torturas y artilugios varios para poner los pelos de punta a todos sin excepción. Además, este lugar es también un interesante museo etnográfico donde se exponen enseres de la vida cotidiana. La entrada se saca en la tienda de productos típicos que hay un poco más arriba en la que compramos (¿cómo no?) una cajita de pimentón de la Vera picante.

Volvemos a la plaza desde la que hay una buena perspectiva de la Iglesia de San Lorenzo, en la zona más alta del pueblo a la que se llega en pocos minutos andando. La iglesia es del siglo XVI y ha sido declarada Monumento Histórico Artístico. De su exterior destaca la torre campanario de más 30 metros, coronada por una cruz que, según cuentan, fue colocada como homenaje a las víctimas que murieron a manos de La Serrana de la Vera. 
Unos pasos más adelante en dirección contraria a la plaza llama la atención la Casa de la Peña, una de las más originales de Garganta la Olla, cuya imagen es el símbolo principal del escudo del pueblo. Tres vigas de madera sujetan la balconada de esta peculiar casa descansando en una peña que parece surgir de la nada, fuera de lugar y en mitad de la calle (ahí lleva la peña siglos, sujetando la casa y creando una de las estampas más llamativas de este pueblo). Concluimos el paseo visitando el Barrio de la Huerta, detrás de esta casa, que es una pequeña calle circular porticada con sus típicos balcones de madera.

Terminada la visita de esta bonita localidad, buscamos un sitio para comer, pero todo está hasta los topes, y además los sitios son muy pequeños; comemos finalmente en un restaurante muy recomendable, La Fragua, en la calle que va desde la plaza al museo de la Inquisición. La verdad es que cogemos la última mesa libre y a partir de ese momento fue imposible encontrar sitio para la gente que llegó después. Relación calidad-precio estupenda.

Desde Garganta nos dirigimos a Pasarón de la Vera, otro pequeño pueblecito con encanto y también declarado Conjunto Histórico-Artístico.

 Allí damos una vuelta por el pueblo y encontramos por casualidad el Museo Pecharromán, y tenemos suerte porque hoy estaba el director, el propio artista que es una persona bastante peculiar, como sacado del siglo XIX, y ha sido él mismo el que nos ha mostrado todo el museo y nos ha explicado su obra que se guarda aquí. El precio es 5€.
El Museo está ubicado en un Edificio Protegido del S. XVII construido en madera y piedra que consta de tres plantas y bodegas y que en época de Afonso XIII fueron escuelas públicas; esta casa acoge el museo como tal desde 1996 gracias a la generosidad del pintor, que combina su actividad con la conservación.
Las colecciones pretenden ser capaces de dar forma a una línea de actuación rigurosa y profunda, para conocer satisfactoriamente la obra artística de Pecharromán teniendo en cuenta su  momento histórico-social y su desarrollo histórico- artístico en relación con los movimientos estéticos de las vanguardias. Algunas de estas colecciones que pudimos ver son: Movida Madrileña, Juegos Olímpicos, Diálogo de la Pintura con la Música desde la Postmodernidad y una serie de colecciones dedicadas a diferentes pintores, entre ellos Goya, Zurbarán o Dalí.

En la planta de acceso está la sala de exposiciones temporales. La planta principal se destina a exposiciones rotativas de dibujos y pinturas de Pecharromán que se conservan en los fondos del Museo y a una serie de documentos relacionados con la vida del pintor madrileño. Y en la planta estudio, además de otras pinturas, se encuentran los fondos documentales, la sala de lectura y una gran terraza-solana en fachada principal, propia de estos edificios de la Comarca de la Vera. 
Tras la visita y la despedida personal del artista con un apretón de manos, continuamos durante un rato deambulando por las callejas del pueblo. Nos tomamos unos tés en una terracita de la plaza y volvemos al hotel donde tenemos hoy la cena romántica a la luz de las velas de nuestro paquete de viaje.

A las 21:00 llegamos al comedor y nos acomodamos en una mesita a un lado. Al momento nos sirven el primer plato que es una ensalada de setas con pimientos que es original y está buena. De segundo tomamos solomillos en base de patatas con salsa (un poco duros, la verdad); y de postre, una crema de limón que es lo mejor de toda la cena. La bebida no está incluida en la cena por lo que nos parece todo un poco caro. La verdad es que no merece la pena cenar en el hotel.

Lunes, 31 de octubre

Tras el desayuno salimos en dirección a Plasencia donde hemos decidido pasar el día de hoy. 
Fue fundada como ciudad por el rey Alfonso VIII de Castilla en 1186. Su establecimiento en el lugar se debió a razones de estrategia militar propias de la Reconquista, pues a escasos kilómetros de la ciudad se hallaban las fronteras castellanas con el reino de León al oeste y con los musulmanes al sur.  El nombre de la ciudad viene del lema que aparecía en el escudo: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres). La ciudad es hoy conocida como "La perla del Norte" o "La perla del valle".
Dejamos el coche en un parking cerca del centro porque es imposible aparcar en la calle y desistimos de hacerlo después de varias vueltas al casco antiguo.
Subimos por la calle Talavera, una calle peatonal que conduce a la plaza Mayor en la que hoy se celebraba el mercado de frutas y verduras frescas además de algunos otros productos de la tierra.
En la Plaza Mayor se encuentra el Palacio Municipal (Casa Consistorial), edificado en el siglo XVI siguiendo un estilo gótico renacentista que incluye en la fachada una doble arcada.
En la parte izquierda se puede ver un escudo de Carlos V. Y en la torre del campanario se encuentra uno de los símbolos de la ciudad: el Abuelo Mayorga, que es una figura enorme de un hombre agarrado a la parte exterior del campanario.
Buscamos la oficina de turismo para que nos indiquen lo que debemos ver aquí, pero nos cuesta un poco encontrarla porque no está en la plaza Mayor sino que se ubica en el convento de Las Claras. Tomamos café en una terracita al sol y comenzamos, ya con nuestro plano, la ruta recomendada. Lo primero es visitar la catedral, o mejor dicho, las catedrales ya que hay dos, una nueva y otra vieja aunque ambas incompletas (la vieja porque se dividió para construir la nueva y esta porque no se terminó por problemas económicos)
La construcción de la primera comenzó en el siglo XIII y fue ampliada a mediados del siglo XV. En la fachada se encuentra una bella portada románica, con arco de medio punto.
En el interior podemos ver un bonito claustro rectangular que da paso a la Capilla de San Pablo (románico - gótico), sobre la que se encuentra la conocida como Torre del Melón, una de las tres cúpulas escamadas que se conservan en España. También se ubica en ella el Museo Catedralicio, que cuenta con una colección importante de pinturas, esculturas y elementos religiosos de los siglos XV al XVII.
La Catedral Nueva comenzó a construirse en 1498 y se finalizó en 1578. Tiene dos bellísimas fachadas renacentistas, de estilo plateresco. La fachada principal es obra de Juan de Álava (1558) y la fachada del Enlosado o de Siloé, más antigua, es obra de Diego de Siloé y es anterior a 1548.
En la nave central destaca el Retablo Mayor, del siglo XVII, en el que se encuentra la imagen en madera de la Virgen del Sagrario (siglo XIII)
Entre otros elementos dignos de ser contemplados, la catedral tiene uno de los coros más bellos de España, hecho en madera de nogal siguiendo un estilo gótico pero no lo podemos ver porque lo están restaurando.
Frente a la fachada de la catedral vieja se encuentra un bonito edificio en el que se ubica el Obispado del que se puede visitar el patio en cuyo centro pueden contemplarse unos enormes limoneros.
Continuamos recorriendo el casco histórico y algunos de los palacios y casas señoriales más relevantes como la Casa del Dean (en la Plaza de la Catedral) del siglo XVII, en la que destaca el balcón en ángulo con las columnas de estilo corintio y el escudo de la famila Paniagua de Loaisa; la Casa-Palacio de los Monroy,  también llamada de las Dos Torres, del siglo XIII que es el palacio más antiguo de Plasencia, de fachada románica; el Palacio de Mirabel, un palacio renacentista del siglo XV, o el antiguo Convento de San Vicente Ferrer, convertido en el Parador Nacional, que alberga en su interior un bonito claustro del mismo siglo.
Volvemos a la plaza, damos otra vuelta y nos sentamos a comer en Tentempié, un gastrobar que en Tripadvisor está el segundo de los 59 restaurantes en Plasencia. El sitio es moderno, de diseño con unos camareros muy eficientes. Tomamos unas verduras en tempura y Pluma ibérica con lecho de patatas y pimientos de padrón, además de la tapa que nos pusieron con la que casi se podía comer (pisto de verduras con un huevo frito para cada uno). La verdad es que es un sitio muy recomendable; relación calidad-precio inmejorable, todo rico y abundante.
Finalizada la comida damos un paseo por el centro en dirección a la Plaza de Santa Ana para ver las murallas (de la que se conservan 21 de las 71 torres originales) y el acueducto.
Volvemos a la plaza, hacemos unas fotos, nos sentamos en una terraza a tomar un café y abandonamos la ciudad. Como aún es temprano y quedan algunas horas de sol decidimos visitar un último pueblo que no hemos tenido tiempo de ver de los más bonitos que componen esta Comarca de la Vera: Cuacos de Yuste, al igual que los otros declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico. Con típicas calles, plazas y plazuelas en las que se encuentran muchas muestras de la arquitectura popular serrana como muros de adobe con entramado de madera, balconadas en voladizo, y fachadas porticadas sostenidas por troncos de madera y base de granito, es una delicia pasear por el casco antiguo en el que a cada vuelta se descubre un rincón encantador o una coqueta plaza.
Este ha sido, con diferencia, el pueblo que más nos ha gustado (y eso que lo hemos visitado por casualidad); es el que mejor conservado está, tiene más rincones bonitos y el que ha mantenido el sabor de las construcciones típicas en las obras nuevas. Realmente es precioso.

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PONTEVEDRA y RÍAS BAJAS. ORENSE y ZAMORA (Agosto, 2016)



Miércoles, 17 de agosto
Salimos de Albacete en dirección a las Rías Bajas sobre las 9:45. De un tirón nos plantamos en Medina del Campo donde comemos en un restaurante de la plaza. El pueblo es un pueblo normalito con una plaza Mayor coqueta. Damos una vuelta y seguimos en dirección a Benavente donde tenemos reserva para dormir. Llegamos a nuestro alojamiento, La Trapería (ver crítica en TripAsvisor. https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g319797-d8413713-r407663230-Hostal_La_Traperia-Benavente_Province_of_Zamora_Castile_and_Leon.html#SHOW_USER_REVIEW )
con tiempo de sobra para ver el pueblo.
Comenzamos por un jardín que asciende por una ladera en cuya cima se encuentra el parador de turismo, ubicado en el famoso castillo de la Mota que tiene como atractivo principal una torre. Es un parador precioso. Entramos para echar un vistazo y nos tomamos un café en la terraza que a esa hora es muy agradable.
Desde el parador hay unas vistas espectaculares del valle y de la puesta de sol. Continuamos callejeando un rato por el casco viejo que sin ser excepcional está bien. Cenamos en un restaurante llamado El pícaro que nos ha recomendado la del hostal y que no es nada especial aunque la comida está muy rica; probamos la especialidad: mollejas a la zamorana, riquísimas (son mollejas en una salsa parecida a los callos y muy picante). Después de cenar nos tomamos un helado en La Ibense, la mejor heladería del pueblo pero en la terraza hace ya bastante fresco y nos vamos a dormir.

Jueves, 18 de agosto
Después de desayunar salimos hacia Pontevedra. Como pasamos por Orense, ciudad que no conocemos, y paramos toda la mañana para visitar lo más emblemático. Nos acercamos a la oficina de turismo donde nos indican los monumentos y enclaves principales.
Comenzamos por la catedral (entrada 5€) que se recorre con audioguía. La verdad es que es una joyita con un retablo magnífico y una capilla (la del Santo Cristo) espectacular (más que rococó)
Fue edificada entre mitad del siglo XII y avanzado el XIII. Este templo tiene honores de basílica menor desde el año 1867. El Santo Cristo es una imagen gótica que impacta por su tremendo naturalismo. La cabeza es de un realismo impresionante con una boca profundamente abierta que contribuye a dar la sensación de muerto al Cristo. La barba, el bigote y el pelo son postizos de pelo natural, circulando por la ciudad la leyenda de que le crece. La herida del costado es muy profunda y por todo el tronco aparecen multitud de llagas y verdugones de gran realismo. La figura mide dos metros de alto.
Finalizada la visita callejeamos un poco por el casco antiguo (ayuntamiento, plaza de la Madalena, plaza mayor...) y nos sentamos a comer en una terraza de la zona de los bares que son las calles que transcurren por la parte trasera de la catedral.
Una de los monumentos más importantes de Orense, además de la catedral, es As Burgas, unas fuentes y manantiales  de aguas termales que datan de la época romana y que salen a la superficie a una temperatura de 65-67°C. Comprobado, nos hemos quemado al tocarla. En el mismo lugar hay una poscina termal con las mismas aguas pero a 37 grados.
Nos han dicho que merece mucho la pena el claustro de san Francisco que es una maravilla, pero a esta hora está cerrado y no queremos que se nos haga tarde así que queda pendiente para otra visita a la ciudad. 
Abandonamos Orense y partimos hacia Pontevedra (dando una enorme vuelta ya que nos equivocamos y llegamos hasta Vigo) y de ahí a Pedre que está a unos 20 kms. y que es donde tenemos el alojamiento Casa Florinda (ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g2587924-d2676910-r411177607-Casa_Florinda-Cerdedo_Province_of_Pontevedra_Galicia.html#SHOW_USER_REVIEW )
Nos instalamos, bajamos al río a ver una calzada y un puente romano, descansamos un poco en el jardín y vamos a cenar al pueblo siguiente que es Cerdedo a un restaurante que podemos recomendar: O novo camareiro; la comida es rica, aunque no hay mucha variedad, y el personal es amable (es de lo mejor que hemos encontrado por los alrededores) y tiene buen vino.

Viernes, 19 de agosto
Después de desayunar salimos para Pontevedra; hoy pasaremos la jornada conociendo la ciudad.
El día ha amanecido bastante gris y llueve bastante a ratos. Llegamos sin problemas pero estos comienzan al entrar en la ciudad pues todo el centro es peatonal y además están en fiestas, y nosotros nos metemos con el coche. Nos cuesta salir a zona de tráfico pero, tras un rato de agobio, lo conseguimos aunque vemos que es imposible aparcar en la calle y metemos el coche en el parking Central (OJO: Un bono para un día vale 6€; a nosotros unas 8 horas nos ha costado 12€. Tiene cuenta coger el bono si se va a dejar el coche mucho tiempo)
Nos dirigimos al centro y nos sentamos a tomar un café. Lo primero que hacemos es ir a la oficina de turismo que está en la Plaza de las Verduras una placeta muy, muy coquetona y con sabor antiguo; de hecho, era la zona donde se instalaba el antiguo mercado de las verduras. Allí nos dan algunas informaciones sobre lo más importante de la ciudad y nos un plano en el que aparece la ruta recomendada;, muy útil.
Comenzamos por esta placita y, tras callejear un poco, llegamos a otra más grande, Plaza de Méndez Núñez, donde se ha colocado una estatua de Valle-Inclán, como si fuera un transeúnte más,  a tamaño natural. Continuamos el recorrido por el Museo Provincial que es un precioso y ecléctico edificio, con parte antigua y parte nueva de arquitectura muy moderna. Frente a él se puede ver el Instituto donde estudió el famoso escritor hasta 1885.
No lejos de ambos edificios se encuentra el conocido Convento de las clarisas que se encuentra cerca del río, al lado de la plaza Barcelos, y en la calle de Santa Clara. El convento fue fundado en 1271 y tiene una portada ojival donde se representa la Resurrección. Dicen que pudo haber anteriormente un convento de templarios. Excepto por las vidrieras de la iglesia, el resto del exterior es de un aspecto austero casi a modo de fortaleza (y que necesitaría una restauración ya que se encuentra bastante deteriorado) y como es de clausura no puede visitarse, solo contemplar la capilla a través de un cristal (a veces la abren los domingos)
Llegamos paseando a la Plaza de la Leña (aquí todo está cerca porque el casco antiguo de la ciudad es relativamente pequeño) que es una de las que más nos ha gustado. Presidida por un crucero de piedra, recibe el nombre del producto que en ella se vendía para las antiguas cocinas. Es una de las estampas más típicas de Pontevedra con el crucero en el centro y los pequeños pazos que acogen el museo. De carácter regular se encuentra rodeada de casas típicas del centro histórico. Destacan en un lateral los edificios del Museo Provincial: primero el de Fernández López, luego el de Castro Monteagudo y unido a este por un gracioso puente el de García Flórez. Estos dos últimos una buena muestra de los pazos urbanos del siglo XVIII. Tanto la plaza como las calles adyacentes son lugares de tapas, vinos y comidas y a esas horas estaba muy animada repleta de terrazas donde los pontevedreses y los turistas tomaban un aperitivo. Nos sentamos en una de ellas a tomar un vino y unas tapas.
Tras el descanso, seguimos la ruta que nos condujo a la Iglesia Catedral o Basílica de Sta. María que está cerrada y a la que volveremos tras la comida (cuando abran). Datada en el siglo XVI, es desde 1962 Basílica, por decreto del Papa Juan XXIII. Actualmente, está considerada como Bien de Interés Cultural y fue declarada Monumento histórico-artístico en 1931.
Paramos un rato a comer en una de las muchas terraza del casco histórico y nos tomamos un pulpo a la gallega y unos mejillones que están riquísimos. De ahí nos dirigimos a la oficina de información de las Rías Bajas, que es diferente de la Oficina de Turismo local. Nos dan algo de información para visitar toda la zona (aunque no demasiado ni demasiado diferente de lo que se puede encontrar en interés en una búsqueda no muy minuciosa)
Buscamos el Parador de turismo y tomamos café en él (nos encanta tomar café o refrescos en los paradores). Bajamos a dar un paseo por la ría y accedemos desde la parte de abajo a la Basílica qye ya ha abierto y que es espectacular. Pasamos el resto de la tarde callejeando por la zona antigua y la ciudad nueva. Todo es bullicio y hay gente por todos lados: resulta que es la cabalgata de feria. Nos sentamos en un banco a ver el ambiente. Por cierto, frente a nosotros se encuentran tomando un café Manuel Manquilla, un famoso actor gallego que ha participado entre otras en  Airbag, Rey gitano o Torrente, el brazo tonto de la ley y que se encuentra  rodando una película en la zona; de hecho, ruedan una escena en la cafetería donde están: cámaras y micrófonos por todos lados y gente pidiéndole autógrafos y haciéndose fotos con él.
Ya cansados compramos unas empanada en un super y nos vamos al pueblo para cenar tranquilamente.

Sábado. 20 de agosto
De camino a nuestra casa rural hemos visto varias indicaciones de un parque arqueológico cercano que hoy hemos decidido visitar. Su nombre es  Parque Arqueológica de Arte Rupestre de Campo Lameiro (lo esencial son los geroglifos que pueden verse por todos lados) y pasear por él es una verdadera experiencia para los sentidos. Patrimonio Cultural y paisaje se dan la mano y desvelan la magia de sus piedras al contemplar los motivos principales y las escenas palmadas en los grabados rupestres gallegos en el contexto ambiental que le da sentido.
Los petroglifos se conservan en el tiempo, modificando su significado. El arte rupestre es un fenómeno que abarca varios milenios de duración, el conjunto principal de grabados gallegos se generó durante los milenios III y II a. C., en la edad de Bronce.

Al llegar, sorprende que en esa zona tan recóndita en medio de una sierra se encuentre semejante complejo. La visita al Parque Arqueológica incluye el acceso a tres espacios diferentes. La exposición estable, situada en el Centro de Interpretación y Documentación, es el lugar donde el visitante reúne la información necesaria para entender los enigmas escondidos en los petroglifos y descubrir los modos de vida de nuestros antepasados de la Edad de Bronce, aproximándote a su rico mundo simbólico.
Al acabar la visita a la exposición, ya eran las 12:30 hora en la que comienza  la visita con el guía (que era muy majo y explicaba todo a la perfección pero de forma muy amena y comprensible para todos, acompañándola de algún que otro chascarrillo), siguiendo un cómodo recorrido por el área arqueológica, desde el que se permite observar los diseños geométricos y naturalistas propios del arte rupestre gallego y observar alguno de los petroglifos más notables de Galicia mediante un itinerario de más de 3 kilometros de longitud salpicado por  áreas de descanso y  fuentes y atravesando un paisaje cultural extraordinario caracterizado por la alta densidad de petroglifos.
Finalizada la visita era hora de comer pero el pueblo más cercano solo tenía un restaurante y había lista de espera, así que decidimos volver a Pedre y mirar si en Cerdedo (el pueblo más cercano podíamos encontrar algo abierto para comer). Camino de este pasamos por una gasolinera en la que había una casa de comidas y allí paramos: un menú del día baratísimo y de comida casera. El sitio era sencillo pero el servicio y la comida, muy buenos; de hecho, tomamos una de las mejores sopas de marisco de nuestra vida.
Por la tarde, por medio de la propietaria de nuestra casa rural que nos puso en contacto con un chico llamado Tony (supermajo) que prepara rutas de senderismo por los parajes de la zona, nos apuntamos  esa tarde a una excursión que parecía interesante. El grupo se reunía para salir en la puerta del Ayuntamiento de La Estrada, un pueblo-ciudad a unos 30 Kms. de Pedre hacia el interior de la sierra.
Desde allí, en coche fuimos a una zona en el campo desde donde partía el sendero por el que íbamos a recorrer la zona. El recorrido era de 15 kms. pero no se hizo largo ni pesado pues la mayor parte del trayecto era terreno llano y tan variado que no resultó aburrido; incluso algunos de los parajes visitados eran espectaculares (y no había nadie!!)
Al finalizar, y por gentileza del guía, nos llevó a una verbena popular en la que tocaba un grupo de música folk gallega tradicional y nos invitó a chorizos a la sidra y sidra, Lo pasamos genial. Bailamos, comimos, nos reímos… daba pena irse a dormir, aunque se hizo un poco tarde y, tras despedirnos de todos y agradecer sus atenciones, volvimos a nuestra casa a descansar. Durante la ruta, una de los participantes llamada Rita que era de Cambarro (lugar que teníamos pensado visitar) nos recomendó varios lugares para ver y comer, entre ellos uno pequeño y original ene l que la especialidad era una exquisita ensalada de sandía (Rúa 19).
En el trayecto desde La Estrada a Pedre se pasa por un pueblo famoso por una fiesta local conocida como “A rapa das bestas”, y la verdad es que casi nos comemos (literalmante) las bestas ya que en mitad de la carretera había un gran número de caballos salvajes que eran un verdadero peligro, especialmente por la noche y por esta carretera de montaña; fue un pequeño susto que tuvimos a la vuelta.

Domingo, 21 de agosto
Tras levantarnos y desayunar nos dirigimos  Tui y nos quedamos impactados porque, aunque eran las 11:30 parecía una ciudad fantasma: ni una persona por la calle y todo cerrado. Vamos a la oficina de turismo (delante de la catedral) a por información y nos enteramos de que aquí abra todo sobre las 13:00. En esta ciudad comienza el llamado “Camino portugués” hacia Santiago. Intentamos entrar en la catedral de Santa María pero está cerrada y abrirá más tarde para un concierto (al final no llegamos a verla pues lo intentamos varias veces a a diferentes horas pero no nos dejaron entrar con excusas varias (genial la forma de fomentar el turismo aquí!!!) Por fuera, esta catedral es muy curiosa porque realmente no parece un templo sino más bien una fortaleza si no fuera por el pórtico. El edificio catedralicio actual comenzó a tomar forma a lo largo del siglo XII tras los convulsos períodos de invasiones sarracenas y normandas cuando la ciudad es erigida nuevamente como sede episcopal. Es entonces cuando los obispos, con el apoyo de reyes y nobles, impulsan la construcción del templo consiguiendo para este fin numerosos privilegios y concesiones. La presencia de murallas y fortificaciones denotan el carácter defensivo de la ciudad, dada su importancia estratégica como cruce y confluencia de caminos. Al parecer es muy interesante en el interior pero, por desgracia, fue imposible el acceso.
Nos sentamos en la terracita de una cafetería, Santiamén, justo frente a este imponente edificio a tomar un café. A continuación callejeamos por el casco histórico (cárcel vieja, Iglesia de San Telmo…) y luego bajamos hasta la zona del río Miño para contemplar las preciosas vistas desde uno delos miradores.
Abandonamos Tui en dirección a La Guardia y nos dirigimos directamente a la zona del puerto y paseo marítimo que es donde se encuentran la mayoría de bares y restaurantes. Estaba repleto de gente y todo lleno a rebosar. Cogemos –de milagro- una mesita en una terraza frente al mar (Restaurante El Paseo: muy buena relación calidad-precio) y pedimos algunos platos típicos que estaban deliciosos: Mejillones, pulpo a feira, langostinos a la plancha y pimientos de padrón. De postre nos compramos un helado artesano en La fábrica del gelatto y nos lo tomamos mientras recorremos el paseo. Hacemos unas fotos del pueblo desde la playa que se ve precioso y emprendemos camino hacia Bayona. En el trayecto paramos para ver un precioso monasterio que se erige justo a orillas del mar, Monasterio de Oia, que no pasa desapercibido ya que es espectacular y se ve desde la carretera. Pero cuando llegamos a Bayona…¡HORROR! No recordábamos que se está celebrando la vuelta ciclista y justo hoy a esta hora pasa por aquí. Resumen: todo cortado y caótico, incluidos los accesos a Bayona por lo que nos vemos obligados a tomar una carretera de circunvalación y resignarnos a pasar de largo por esta localidad que teníamos interés en conocer. Tampoco podemos tomar café en el parador de Bayona que era nuestra primera intención.
Seguimos pues bordeando la costa  haciendo algunas paradas en lugares bonitos y miradores como en el faro Silleiro. Llegamos a Vigo después de aguantar un atasco monumental debido al caos de la vuelta ciclista.
Vigo no nos gusta mucho, Es una ciudad incómoda, llena de cuestas, pequeña y un poco insulsa. No tiene nada especial. La verdad es que nos ha parecido una ciudad grande pero “ni fu ni fa”Recorrimos el caso antiguo, subimos al castillo (no hay nada más que alguna muralla, pero las vistas son muy chulas), visitamos la cocatedral y la plaza de la Constitución que estaba muy animada y en la que nos tomamos un refrigerio sentados en una de la terrazas que la llenaban. Callejeamos un poco más por la zona antigua que han restaurado y no está mal. Es una ciudad, en nuestra opinión, prescindible.
Volvemos a Pedre y vamos a cenar al pueblo de al lado, Cercedo.

Lunes, 22 de agosto
Hoy salimos hacia Cambarro con idea de probar en Rúa 19 la famosa ensalada de sandía y ver el pueblo. Resulta una localidad con encanto pero pequeñísima, con casitas típicas de piedra y muy cuidado. Lo más emblemático son los hórreos que se disponen a orillas del mar y que conforman una bonita y original imagen. Entre unos y otros discurren hasta el agua unas rampas por las que antaño bajaban las embarcaciones. La verdad es que el pueblo es excesivamente turístico; debe de ser una maravilla en invierno, con la marea alta y sin turistas. Hoy era un poco agobiante pues las callecitas son estrechísimas y había cientos de turistas gritones. Y tiendas de souvenires a cada paso (lo que estropea bastante la imagen bucólica del lugar), ¿pero qué sitio bonito y especial no está hoy día repleto de tiendas de recuerdos?. Además a la hora en que lo visitamos había marea baja y el paisaje era un poco feo y daba impresión de sucio.
Nos sentamos en un lugar junto al mar, un bar restaurante que en el exterior tenía una terraza enorme con cientos de mesas de madera. A nuestro lado una familia andaluza y vulgar que hablaba a gritos y lanzaba risotadas escandalosas. Para remate pido un café solo corto y me ponen una taza de café con leche llena de café de puchero aguado. O sea, que aunque el pueblo era precioso, no elegimos el mejor momento para visitarlo y la impresión general no fue muy buena.
Desde Cambarro seguimos ruta hasta Sanxenxo que, por el nombre, siempre nos imaginamos como un pueblecito típico y tranquilo, con encanto. ¡¡Qué gran decepción!! Un horror. Es la Marbella del norte: playa, miles de sombrillas, turistas por miles, chiringuitos, ruido, apartamentos… ¡Un horror! Un sitio sin nada que ver interesante. Lo único bueno fue enl paseo que dimos por un camino junto al mar y donde encontramos un restaurante a la orilla del mar (Rest. Marlima) con muy buena pinta y tranquilo en el que decidimos comer. Muy recomendable y no demasiado caro. Mesas y sillas cómodas, manteles de tela, servicio atento y esmerado y comida exquisita: Fideua de almejas, para chuparse los dedos. Vino bueno: Ramón Bilbao.
Desde aquí nos acercamos a la isla de La Toja, que no tiene nada de especial salvo el balneario en el que no entramos. Hacía mucho calor así que nos sentamos bajo unos pinos a descansar un rato y abandonamos el lugar, “sin pena ni gloria”
El último lugar que visitamos fue Cambados. Si llegamos a saber cómo era (si hubiéramos preparado más este viaje y no hubiera sido tan precipitado) , habríamos pasado de largo por La Toja y Sanxenxo y habríamos pasado el día en este pueblo. Precioso y muy cuidado. De los que más nos han gustado. Es un placer recorrer sus calles y plazas. Un lugar que merece mucho la pena. Cambados es un auténtico museo al aire libre esculpido en granito, que atesora uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Galicia por la infinidad de pazos señoriales, calles nobles,  monumentos, esculturas…  Cambados nace de la fusión de tres villas históricas que mantienen su autenticidad: Fefiñáns, con un marcado carácter noble, Cambados con sus bellas plazas, calles y ruinas de Santa Mariña, y el  carácter eminentemente marinero de San Tomé. Su unión hace de Cambados un lugar único en Galicia.
Lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de turismo para que nos dieran indicaciones sobre qué ver en la tarde que íbamos a pasar aquí. Se encuentra en el Paseo de A Calzada, la unión natural entre las antiguas villas de Fefiñáns y Cambados. Se construyó en el año 1852 con piedras del antiguo convento de San Francisco y posteriormente se plantaron los árboles en el 1855. Se encuentra ubicada en un pazo al lado de del Ayuntamiento.
Recogida la información nos encaminamos al Parador de Turismo donde tomamos un café con pastas. El Parador se ubica en el antiguo Pazo de Bazán, construido por D. Pedro Bazán de Torres, párroco de Cambados, en el s.XVII, restaurado en el  XVIII por Pedro Bazán de Mendoza, siendo residencia de su hijo Pedro Pablo Bazán de Mendoza famoso traductor de Voltaire, y Luisa Bazán, bisabuela de la conocida escritora Emilia Pardo Bazán.
A continuación nos dirigimos a la plaza Plaza de Fefiñáns que está formada por el pazo de Fefiñáns, el arco-puente, la atalaya Torre del Homenaje, y por la iglesia de San Benito, siendo uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos y admirados de Galicia. Antiguamente era conocida como la plaza del mercado, pues allí era donde se celebraba este semanalmente.  El Pazo de Fefiñáns fue declarado Bien de Interés Cultural en el 2012. Es un edificio imponente cuya construcción comenzó en el s.XVI y finalizó un siglo después, en el s.XVII.
El pazo, posee una clara influencia de la arquitectura renacentista italiana, patente sobre todo en la composición de sus fachadas.  Tiene forma de "L" con dos bellos balcones circulares de indiscutible belleza situados a ambos extremos del edificio. Dos grandes portalones de acceso, y sobre ellos, dos grandes escudos de linajes familiares, introducidos por D. Fernando de Valladares embellecen la fachada de la espectacular edificación. El lado norte del palacio está dedicado a D. Fernando de Valladares y el lado de poniente a D. Gonzalo.
Una gran torre almenada y un arco-puente de traza barroca en el extremo norte del pazo, que, antiguamente estaba acompañado por otros tres, complementan el conjunto arquitectónico.
Hoy en día, en los bajos del palacio se sitúan dos bodegas de vino albariño, bodega Joaquín Gil Armada y bodega Palacio de Fefiñanes; ésta última fue la primera bodega que comercializó el vino albariño con marca y etiqueta.
El pazo estaba abierto al mar antiguamente, para controlar las invasiones que se dirigían a Santiago que era una ciudad muy rica desde el descubrimiento de la tumba del apóstol.
Se puede visitar el interior del mismo (dos visitas por la mañana y una por la tarde, de 6 a 7, que fue la que nosotros hicimos, con un precio de 6€). Se recorren algunos de los salones (no todo ya que hay una parte privada en la que viven los propietarios) y los viñedos, muy interesantes por ser los primeros viñedos que produjeron vino albariño de forma industrial: la primera botella etiquetada para la venta al público salí de aquí. (una de las visitas incluye una cata de vino pagando un suplemento) Además se recorre un sorprendente y salvaje bosque interior en el jardín en el que se pueden contemplar ejemplares de árboles centenarios.
Finalizada la visita que dura casi dos horas, damos un paseo por la zona recorriendo las calles, plazas y edificios señoriales antes de sentamos a tomar un refresco en la plaza, entre otros edificios, los más llamativos son: Plaza de As Rodas (esta plaza era antiguamente conocida con el nombre de plaza Diaria, puesto que era un lugar en el que se podía adquirir productos frescos, como pescado y verduras diariamente; hoy es un lugar para el tapeo), Pazo del Torrado (del siglo XVIII), Plaza de Ramón Cabanillas, Pazo de Fajardo o Salgado (del s. XVII), Plaza de Alfredo Bañas, Casa de las Conchas, Casa Fariña o Casa Ricoi que alberga hoy el Museo Etnográfico y del Vino (Antigua casa rectoral del s. XVI),
Ya anocheciendo nos dirigimos a la zona del muelle para contemplar la Torre de San Sadurniño, restos de una estructura defensiva que vigilaba la entrada de piratas y bandidos a la ría y comunicaba la invasión con hogueras que se veían de una a otra torre. Hoy son solo ruinas.
Volvemos al centro para recoger el coche ya de noche y cuando salíamos del pueblo pasamos por Ruinas de Santa Mariña Dozo, situada en la falda del monte de A Pastora, en las inmediaciones de un antiguo castro, y que son son los restos de la antigua iglesia parroquial de Santa Mariña, patrona de Cambados.  Sus restos fueron declarados Monumento Nacional en el año 1943. Es un lugar impactante, misterioso y macabro –especialmente si se visita de noche-ya que estas ruinas albergan hoy en día “el más melancólico camposanto del mundo” en palabras del escritor Álvaro Cunqueiro. Hoy es el cementerio del pueblo. Un lugar que no se puede dejar de visitar.

Martes, 23 de agosto
Hoy hemos decidido visitar Santiago de Compostela pese a que ambos conocemos esta ciudad.
De entrada, imposible aparcar. La ciudad está a rebosar de locales y de peregrinos llegados de todos los rincones del mundo. Dejamos el coche en un parking y nos sentamos en una cafetería a tomar un café. Nos dirigimos lo primero a la plaza del Obradoiro y…¡CHASCO!, la catedral está en obras; la están restaurando y está cubierta de paneles y redes. Preguntamos en la oficina de turismo y nos dicen que ha habido filtraciones de agua y humedades en la fachada principal y en el famoso Pórtico de la Gloria (que no vemos porque está tapado). Parece que las obras deberían acabar en el 2020, pero cada año –nos dicen- las previsiones se prolongan en el tiempo. Vemos que han limpiado una de las torres y…¿HORROR OTRA VEZ!, la han dejado de blanco nuclear, igual que hicieron en la de Burgos y que le ha hecho perder gran parte de su encanto. En turismo nos dan planos muy útiles y horarios de sitios para visitar.
Nos acercamos a la catedral para visitarla pero las colas son kilométricas y decidimos no pasar ya que ambos la hemos visto anteriormente (si luego hay menos gente, entraremos)
Nos dedicamos toda la mañana a callejear por el maravilloso casco histórico de esta bella ciudad.
Nos acercamos al famoso Colegio de Fonseca en cuyo claustro ahora hay una exposición de ciencia e investigación de la Universidad de Santiago. A continuación nos acercamos a la también famosa Casa de la Troya cuyo interior nunca hemos visitado y que han inaugurado el año pasado; pero cierra de 14:00 a 16:00 así que nos vamos a buscar dónde comer para volver más tarde. Al pasar por la puerta de la catedral, la cola ha desaparecido y accedemos al interior sin esperar ni un minuto (¡vaya suerte!)
Al salir vamos a comer a un restaurante muy recomendado en TripAdvisor, Casa de Xantar: Bierzo Enxebre. Nos pedimos dos entrecot de ternera y una ensalada. El sitio es bonito pero la comida nada del otro mundo, más bien regular.
Al salir entramos a visitar la Casa de la Troya que es muy curiosa y está muy bien recreada con la mayoría de las piezas originales. Era una pensión particular en la que se hospedaban estudiantes universitarios de carácter alegre y a los que les iba bastante la juerga; de hecho, en el salón ensayaba frecuentemente la tuna. Aparte de las estancias privadas, la casa contaba con dos habitaciones para estudiantes: una con cuatro camas y otra con una cama (obviamente más cara). La visita merece mucho la pena.
El resto de la tarde lo pasamos recorriendo la ciudad y visitando algunos de los lugares más interesantes, siguiendo la ruta recomendada en el mapa. Merendamos en un precioso hotel, Monumento San Francisco, un convento de franciscanos reconvertido en hotel con la iglesia al lado en la que se ubica el Museo de Tierra Santa.
Una vez cae la tarde, regresamos a Cerdedo a cenar. Hacemos unas fotos de su preciosa iglesia y nos vamos a dormir.

Miércoles, 24 de agosto
El viaje se ha acabado y emprendemos la vuelta. Galicia nos despide llorando, pero con un berrinche enorme porque diluvia y la temperatura ha caído hasta los 16ºC
Hemos previsto volver por Zamora, ciudad que no conocemos, y pasar allí el día para continuar el viaje hacia Albacete al día siguiente.

Lo primero que hacemos, dado que casi son las tres de la terde, es buscar un sitio para comer (en el hostal nos han dado muchísima información sobre zonas de comida, tapas, noche…) así que nos dirigimos a un plaza cercana donde al parecer hay varios sitios; está todo lleno pro encontramos una mesita en una callejuela peatonal en un local llamado El Maestro, donde finalmente hemos comido de maravilla: brochetas de langostinosrebozados y aliñados con salsa tártara, huevos rotos con picadillo zamorano, alcachofas rellenas de bechamel de gambas alabardadas con bacon y rebozadas con tempura, morcilla zamorana con salsa dulce de Oporto, pasas y piñones, tomatito aliñado y, de postre, crema de tiramisú casera. Todo muy de diseño, muy original y riquísimo; y el precio muy ajustado. Una buena elcción.
Sobre esta ciudad debemos decir que nos ha impactado. Es una verdadera maravilla. PRECIOSA.
Y el casco histórico es muy grande y espectacular; muy, muy cuidado. Verdaderamente nos ha sorprendido mucho esta joya tan desconocida.
Nos dedicamos todo el resto del día a recorrer la ciudad que se divide en varias zonas. Llegamos, atravesando la plaza de la catedral, hasta el castillo que está muy bien conservado, bastante bien restaurado y con unas vistas preciosas y paseamos por su interior. La casa del Cid, el mirador del Troncoso, puente de piedra, puerta de Doña Urraca, plaza de la Constitución, iglesia de San Andrés, Iglesia de San Pedro y San Ildefonso, Iglesia de Santa María Magdalena, Iglesia de San Andrés, Palacio de los Momos, Convento del Tránsito,
Hay multitud de iglesias diseminadas por todo el casco antiguo. Bajamos al río y visitamos las Aceñas de Olivares, un conjunto de cuatro molinos de origen medieval (siglo XI) situados sobre el cauce del río Tajo y que fueron la primera industria de la ciudad. Se levantaron hasta siete ruedas para la molienda del trigo con sus correspondientes presas o azudes. En la primera aceña, completamente reconstruida, se ubica la recepción de visitantes, mientras que en cada una de las otras tres aceñas se ha reconstruido un martillo pilón, un batán y un molino respectivamente.
La parte de arriba se ha dedicado casi exclusivamente a museos. En la primera de ellas, conocida como “La Primera”, se enseña la importancia de los ríos como origen de las civilizaciones, el nacimiento de Zamora, las noticias más antiguas de las Aceñas de Olivares y los rudimentos de la tecnología molinera. En la segunda, llamada “La Manca” se abordan los recursos económicos aportados por el río, la ciudad en la Edad Media, los diferentes tipos de molinos hidráulicos y el organigrama social y de trabajo en las Aceñas. En la última, “ La Rubisca”, se explica el devenir de Zamora en el Siglo de Oro y la evolución de las Aceñas y el barrio de Olivares hasta el siglo XX.
Terminada la visita damos un paseo por una senda que bordea el río y subimos por una de las muchas cuestas, cerca del puente de piedra, hasta el casco histórico.
Finalmente volvemos a la Plaza Mayor o del Ayuntamiento, nos sentamos en una terraza y cenamos muy bien a un buen precio: por 13€, un plato de salchichón ibérico, un plato de queso curado, una cerveza grande y una copa de Ramón Bilbao.
Para rematar la visita de la ciudad vamos al Parador, ubicado en el antiguo palacio de los Condes de Alba y Aliste, a tomar algo caliente.

Jueves, 25 de agosto
Nos levantamos, desayunamos en un café frente al hostal y emprendemos el viaje de vuelta. Llegamos a Albacete a media tarde sin novedad.

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POLONIA (Agosto, 2016)

Lunes, 1 de agosto. 

Este año hemos decidido a última hora hacer un circuito en grupo por varias ciudades de Polonia. Salimos del aeropuerto de Madrid con algo de retraso con la compañía polaca de bajo coste EnterAir.

El viaje se desarrolla sin problema y llegamos a su hora al hotel  Westin 5*, bastante céntrico (ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274856-d276995-r402154568-The_Westin_Warsaw-Warsaw_Mazovia_Province_Central_Poland.html#SHOW_USER_REVIEW
Aunque no es muy tarde, todo por los alrededores está cerrado para cenar así que tomamos unos sándwiches en el hotel que está a tope de trabajo debido a todos los turistas que aún no se han hecho al horario de este país y por ello tardan 50 minutos en prepararlos. Así que acabamos de cenar a las 12 de la noche.



Martes, 2 de agosto. Varsovia

Nos levantamos temprano y en poco tiempo estábamos listos y deseando empezar la visita guiada por la capital de Polonia.
Comenzamos por el gueto, ya que el hotel se encuentra muy cerca de este. El gueto de Varsovia fue l más grande de los implantados por el nazismo en Europa y tenía una población estimada de 400 000 personas; fue concebido principalmente como campo de tránsito de las deportaciones para un destino final: el campo de exterminio de Treblinka. De hecho, uno de los monumentos que se pueden ver en él es una especie de muro de mármol (imitando una parada de bus) que recuerda el sitio exacto de la parada del tren en el que los judíos eran transportados a dicho campo

El lugar más importante del gueto es una zona, en la unión de las calles Anielewicza y Zamenhofa,  en la que se levantó en el 2014 el Museo de la Historia de los judíos que presenta una arquitectura muy original con fuerte contenido simbólico (un edificio recubierto de láminas curvas de cristal que imitan las aguas del mar con la fachada de cristal atravesada por una hendidura es una referencia al cruce del Mar Rojo por los israelitas abriéndose paso en él  según reza en el Antiguo Testamento). El moderno museo intenta darle un nuevo aspecto a este lugar  y ante él se abre un gran espacio en el que se levanta el Monumento a los Héroes del Gueto una gran pieza de mármol negro tallada insertada en grandes bloques de piedra; en el suelo, siempre hay depositadas piedras y cantos (que son el equivalente hebreo a nuestras flores como se pudo ver en el final de la película de La lista de Schindler)  El Monumento a los Héroes del Gueto rinde homenaje a los protagonistas del Levantamiento de 1943. Ironías de la vida, la piedra que recoge a las esculturas fue traída por Hitler de Suecia para construir un arco de la victoria. Todo este sitio  pretende recordar esta tragedia, honrar a los que murieron y lucharon y hoy día ser un espacio para la paz y el entendimiento.

Abandonamos esta zona para dirigirnos a uno de los parques más famosos de Varsovia, Park Łazienki Królewskie, el parque público más grande de la ciudad, que es famoso por albergar el monumento al compositor Federico Chopin y algunos bellos palacetes e interesantes pabellones: el Palacio en la Isla, el Palacio Belvedere, el Anfiteatro, la Casa Blanca, el Templo de Diana, entre otros. La mayoría de estos edificios han sido transformados en museos en las últimas décadas. Como curiosidad, por todo el recinto se han dispuesto unos bancos musicales en los que pueden escucharse diferentes melodía de este compositor.

Es también curioso el palacio que se construyó en una isla en el interior del parque que se encuentra en un paraje precioso en el que se ha creado un lago artificial que antaño fue un brazo del río Vístula.

Desde el parque nos dirigimos al casco antiguo que es precioso. Comenzamos visitando el Castillo Real, que es realmente un palacio más que un castillo, y que es la antigua residencia de los reyes de Polonia y sede del Parlamento de la República de las Dos Naciones. Construido en el siglo XV, fue la residencia de los príncipes de Mazovia.

A partir del momento en que fue trasladada la capital de Cracovia a Varsovia se convirtió en residencia del rey y de los órganos de poder. Fue varias veces remodelado, y resultó destruido por los nazis durante la II guerra mundial. Fue reconstruido con el esfuerzo de todo el pueblo utilizando para ello los fragmentos que se salvaron.

Los interiores están adornados, entre otras, con obras de arte recuperadas del antiguo Castillo. Ante todo vale la pena ver el Gran Apartamento y el Apartamento Real con las Salas Grande, la del Trono y la de Canaletto con 22 obras originales; la Sala Senatorial, en la que en el año 1791 fue aprobada la Constitución del 3 de Mayo; así como las pinturas de Rembrandt “Niña en un marco” y “El padre de la novia judía”. En el exterior, se pueden visitar gratis los Jardines franceses del propio palacio.

El casco antiguo (stare miasto) de Varsovia fue destruida en un 90% durante la II Guerra Mundial. Gracias a una excelente renovación fue incluida en la Lista del Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad de la UNESCO. En la actualidad es un palpitante y bullicioso lugar de paseo, colmado de galerías, cafeterías y restaurantes.

En unas callejas cercanas se halla la Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista, en el número 8 de la calle Swietojanska, que es la iglesia más importante de la ciudad. Modestamente escondida entre una hilera de edificios (en su lugar había antes una capilla de madera) la catedral fue erigida con su actual forma en el siglo XIV como iglesia parroquial, y fue ganando cada vez más importancia hasta que se convirtió en la mayor iglesia de Polonia y la iglesia más antigua de Varsovia. Merece la pena recorrer la plaza del mercado fundado a finales del siglo XIII. Es uno de los lugares más pintorescos de la ciudad, que fue en el pasado la plaza principal de Varsovia; aquí tenían lugar grandes celebraciones, ferias y también se llevaban a cabo las ejecuciones de los condenados. Tiene la misma forma que poseía desde los tiempos de la fundación de la ciudad: rodeado de hileras de casas de igual estructura pero colores y decoración diferentes.
En el centro de la plaza se encuentra la famosa escultura de la sirenita que es el símbolo de la ciudad.
El paseo continúa hasta la  barbacana y las murallas y de ahí hasta la ciudad nueva. Muy cerca de la plaza del mercado se puede visitar también  la casa natal de Marie Curie.

Hacemos una parada para comer en el barrio antiguo y a continuación nos tomamos un cafelito buenísimo en un restaurante italiano.

El plan para la tarde es continuar conociendo la ciudad y luego hemos quedado con una amiga que trabaja en la embajada de España en Varsovia para saludarla y que nos enseñe algunos lugares menos turísticos de la ciudad.

Lo primero que hacemos es cambiar dinero ya que Polonia, muy inteligente, no ha cambiado de moneda y sigue con los slotis. Uno de los mejores sitios es la oficina de Correos a 4,3 ( en el aeropuerto a 3,4=un timo)

Después de conseguir moneda polaca  continuamos nuestro paseo por la avenida Krakowskie Przedmieście  que arranca de la plaza donde se encuentra la columna del rey Segismundo, el monumento laico más antiguo y más alto de Varsovia, levantado en el año 1644 por iniciativa de Vladislao IV en honor a Segismundo III Vasa, su padre, que había trasladado la capital de Cracovia a Varsovia.

Nos sentamos a descansar en un banco frente al hotel Bristol en el que se alojaron todos los alemanes en la invasión y que no fue bombardeado. Desde el banco vemos algo que llama nuestra atención, que los números de teléfono de los taxis son muy curiosos y fáciles: 223334444, 8111111, 6464646, 6444444 o 123456789, y además el número de cifras varía.

Seguimos el paseo y nos sentamos en una terracita: café con leche, limonada y tarta de manzana.Llegamos el Palacio de la Cultura y la Ciencia o Palac Kultury i Nauki, regalado por Lenin a la ciudad, en la extensa plaza de Defilad, justo al lado de la estación central y frente a un edificio acristalado semicircular de Foster.

Este edificio de corte ruso es uno de los más emblemáticos de la ciudad y el principal ejemplo de la arquitectura del realismo socialista. En su interior hay más de 3.000 habitaciones, además de museos, teatros, oficinas, restaurantes y otros locales. Subimos hasta el piso 30 (la entrada vale 20 slotis y se saca en el hall), desde donde se contempla un excelente panorama de Varsovia. Al bajar, lo rodeamos para verlo en todo su esplendor.


A las 19:30 nos recoge nuestra amiga y comenzamos una ruta turística guiados por ella. Pasamos por Instituto Cervantes, cruzamos el río junto al estadio de fútbol nacional y nos vamos  al barrio de Praha, deteriorado y con mala fama pero en proceso de convertirse en el barrio bohemio y chic de la ciudad, una especie de Soho. De hecho ya hay locales muy interesantes y estilosos. Entramos a una zona a través de una barrera, donde se hacen bastantes ferias y exposiciones y hay  restaurantes construidos en antiguas fábricas muy interesantes y modernos  y uno abierto las 24 horas. Es una zona que muchos viajeros consideran peligrosa pero que merece mucho la pena visitar ya que oculta calles, locales y sobre todo edificios y patios muy muy interesantes.

A continuación visitamos el monumento a la insurrección que es grandioso, gigantesco, junto al palacio de justicia.
Lo encontramos todo adornado con flores y velas encendidas en altares improvisados semejantes a todos los que  hoy hemos visto por las aceras de la ciudad; la explicación es que ayer fue el día de la conmemoración de ese acontecimiento y los ciudadanos de Varsovia han recordado así a las personas que murieron defendiendo la libertad.
A continuación recorremos algunos de los escenarios de la película El pianista (el edificio donde 
vivían antes de la guerra, el puente por el que pasaban de un lado al otro que hoy no existe pero que recuerda un moderno monumento conmemorativo consistente en dos pilares a cada lado con fotos en su interior del puente original; ambos lados están unidos por unos cables que por la noche se iluminan de color azul. Muy original. 
 Justo al lado se pueden contemplar unas bandas metálicas en el suelo que está n justo en el lugar en el que antes estaba el muro (similar a las que se pueden ver en Berlín). El último escenario fue la casa en la que el nazi le salva la vida a Broody.

Es muy curioso echar un vistazo a uno de los restaurantes más famosos de Varsovia (qu Oberza pod Czerwonym Wieprzem=el mesón bajo el cerdo rojo) que se encuentra en la acera de enfrente y de cuya pared cuelga con un cuadro enorme con todos los líderes comunistas que han existido con toques de personajes pícaros, "La última cena comunista" que es una parodia de la última cena con los líderes comunistas como protagonistas. Es sitio de obligada visita y no en vano tienen mutitud de foto en la entrada con los visitantes más famosos (Bruce Willis, John Malkovich, Lennox Lewis, políticos, futbolistas...) 


Nosotros ya habíamos pensado cenar en otro sitio, un restaurante popular con bancadas del barrio antiguo, pero la próxima vez que visitemos la ciudad reservaremos aquí.

Tras la cena visitamos por fuera el palacio de verano, que está a las afueras de la ciudad, junto al río. El edificio de la universidad que es muy bonito y tiene un jardín en el tejado y el Monumento al Pequeño Insurgente (Pomnik Małego Powstańca) estremecedora estatua de un niño que lleva puesto un casco demasiado grande, que recuerda a los niños heroicos que lucharon durante el Alzamiento de Varsovia; junto a él se exhibe una foto de un niño real.


Con una última pasada por el palacio de la Ópera y por la parte baja del casco antiguo para ver todo iluminado, terminamos la ruta y nos despedimos de nuestra amiga en el hotel. 
Una saturación de información y lugares, pero todo muy interesante. Ella sabe muchísimo ya que es encargada de atender y organizar las visitas y estancias de todas las personalidades y mandatarios del mundo en la embajada de España en Polonia (Varsovia). 
  









Miércoles, 3 de agosto.  Malbork, Gdansk

Abandonamos la capital de Varsovia a las 8 de la mañana en dirección al norte y tras varias paradas para estirar las piernas llegamos a Malbork, una localidad en el noroeste famosa por su grandioso castillo, la fortaleza más grande de Europa y además el castillo más grande del mundo construido con ladrillo. Su parte más valiosa es el Castillo Alto, formado nada más y nada menos que por 4,5 millones de ladrillos. El castillo de Malbork en parte es tan grande porque se trata de una fortaleza con tres castillos o secciones diferentes: el castillo alto, el castillo medio y el castillo bajo, separados entre ellos por fosos y torres. Esto le convierte en una fortaleza realmente impresionante y las vistas desde su torre más alta son increíbles.






Fue fundado en 1274 por los caballeros y los monjes de la Orden Teutónica como sede del gran maestre de la orden y le dieron originariamente el nombre de Marienburg (Castillo de María) en honor a su patrona la Virgen María. Parcialmente destruído durante La II Guerra Mundial fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997.

El castillo es realmente espectacular, llama la atención por muchas cosas como pueden ser sus murallas, la profundidad de su foso, sus puentes levadizos, sus corredores misteriosos, sus rejas, cañones, catapultas, almacenes, algunos patios muy bonitos y sus escaleras de caracol. En el interior del castillo se puede visitar la capilla y el palacio de Gran Maestro, las salas de monjes y los cuarteles de los soldados. En el patio central alberga también un museo de ámbar.

Dentro de la fortaleza hay un restaurante, en el que comimos, que forma parte de su estructura y por ello es muy original ya que da la sensación estar comiendo en el salón de un castillo medieval.



Finalizada la visita y la comida partimos hacia Gdansk donde empleamos el resto de la tarde paseando por la zona antigua que es impresionante. La ciudad está celebrando una feria y todo el centro está repleto de gente y muy animado con terracitas y tenderetes por todos lados. 
Durante el resto de la tarde tenemos el primer contacto con la ciudad (de las más bonitas de Polonia). Recorremos el caso antiguo empezando por el paseo que discurre junto al río Vístula, en el que hay atracado un galeón que ofrece paseos turísticos. En la margen izquierda están las puertas a la ciudad y uno de los atractivos más conocidos: la grúa.
Entramos por la puerta Dorada que a través de la calle Larga (Dluga) conduce a la plaza del Mercado o plaza Mayor. Nos acercamos a la calle más bonita de la ciudad que discurre paralela a esta, la calle Mariacka (ulica Mariacka, María) que desde el río llega hasta la iglesia del mismo nombre.

Cenamos en un restaurante estiloso y señorial, romántico y recargado, con enormes lámparas de bronce, candelabros, cuadros y espejos dorados y muebles de madera oscura llamado Gdanska (http://gdanska.pl/en/
Después de cenar salimos en autobús hacia hacia Rumia, cerca de Gdynia, donde está el hotel Faltom en el que nos alojamos; una mala elección porque está localizado demasiado lejos de Gdansk y es una paliza. Ver crítica en TripAdvisor.  https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g946528-d565591-r402166706-Faltom_Hotel_Spa-Rumia_Pomerania_Province_Northern_Poland.html#SHOW_USER_REVIEW



Jueves, 4 de agosto  Gdynia, Gdansk y Torun

Después del desayuno nos encontramos con el guía que nos enseñará la zona. Es un hombre peculiar y encantador perteneciente –según nos contó- a la resistencia clandestina al partido comunista. No solo nos muestra los lugares emblemáticos sino que además nos ameniza con muchos chascarrillos interesantes (entre otros, su padre vive con su tercera mujer en el piso de enfrente del que ocupó Lech Walesa, al que el estado le proporcionó dos pisos unidos porque tenía muchos hijos; o su cuñado tuvo una imprenta manual clandestina donde hacía panfletos y además protegieron y ocultaron en su casa a uno de los rebeldes más buscados que posteriormente fue ministro con Walesa y quien les impuso una medalla el año pasado en un acto solemne. Todo muy emotivo)

La primera parada es la preciosa localidad de Gdynia, que junto a Sopot y Gdansk forman realmente una gran  ciudad. Paseamos durante un rato por el puerto en el que se hallan atracados una fragata y un buque de guerra y desde el que se tienen unas vistas privilegiadas del golfo de Gdansk. 
 

A continuación nos dirigimos a los astilleros de Gdansk donde el 14 de agosto de 1980 los trabajadores empezaron una huelga, organizada por el Sindicato Libre de la Costa. Los obreros fueron liderados por el electricista Lech Wałęsa, un ex trabajador del astillero que había sido despedido en 1976 y que  junto a otras personas fundaron el mítico sindicato Solidaridad que se convirtió en el primer sindicato independiente en un país del Bloque soviético que dio lugar a un amplio movimiento social anticomunista y contribuyó al derrumbe del comunismo en Europa.

Pudimos visitar esta zona de los astilleros donde se encuentra la reja de la puerta 2, tras la que se encerraron los huelguistas y además una histórica puerta porque fue aquí donde Lech Wałęsa se subió para anunciar a la multitud el acuerdo alcanzado; la puerta ha sido catalogada como monumento histórico. Junto a esta se encuentra una copia de los acuerdos q se firmaron para acabar la huelga y las reivindicaciones que finalmente fueron firmadas.

Ante la reja se ha construido un enorme monumento a los trabajadores caídos en los astilleros, tres majestuosas cruces con anclas que son un homenaje a las víctimas de las huelgas de trabajadores en diciembre de 1970, cuando 45 trabajadores murieron durante los disturbios callejeros al protestar contra el régimen comunista; el monumento fue una de las principales demandas de Solidaridad en 1980 para conmemorar dicho acontecimiento.

Visitamos también el edificio del Centro de Solidaridad Europeo donde aún hoy se encuentra la oficina de Walesa, Este edificio es una construcción que ha suscitado bastante controversia por el lugar de emplazamiento y el diseño aunque en mi opinión es muy interesante y moderno. 
 El edificio se organiza en torno a una exposición permanente dedicada a la historia de Solidaridad, en seis salas diferentes divididas en dos plantas; en todas las salas hay multitud de fotografías y diversas películas. Por fuera, el diseño es espectacular pero por dentro es aún mejor; es imponente. La fecha elegida para la inauguración fue el 31 de agosto que coincidía con el 34 aniversario de la firma del Acuerdo de Gdansk, cuando tras más de dos semanas de huelga obrera en los astilleros de Gdansk (entonces llamados astilleros Lenin), el Gobierno comunista polaco reconoció el derecho de los trabajadores a organizar libremente sus sindicatos.
Abandonamos los astilleros y nos dirigimos a la ciudad antigua. Comenzamos visitando los graneros antiguos de los que había muchísimos en la ciudad que fueron destruidos en la guerra y de los que solo quedó uno original en pie.
A continuación recorremos el paseo que discurre junto al río Motława, donde se puede contemplar la GRÚA (Żuraw) que es el monumento más característico de la ciudad; fue construida en el siglo XIV y es la grúa más grande de los puertos medievales de Europa, que se utilizó para la descarga de mercancías y la colocación de los mástiles en los buques; también sirvió como puerta de la ciudad.
La ciudad perteneció a la Liga Hanseática, que era una federación comercial y defensiva de ciudades del norte de Alemania y del mar Báltico principalmente.
Las casas de la calle Larga (Duga) y de la plaza tienen el aspecto típico de todas las ciudades de Europa del norte pertenecientes a ella. Preciosas, como de un cuento.
Recorremos la zona hacia Długi Targ (calle Mercado Largo), dicha calle continua pero cambia el nombre a Długa (calle Larga) y ambas calles forman el llamado Camino Real (Trakt Królewski); está calle es uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Trascurre entre la Puerta de Oro (Złota Brama) y la Puerta Verde (Zielona Brama). Las viviendas de esta calle son una preciosidad, y como curiosidad típica de Gdansk, los números de las casas corren en direcciones opuestas a cada lado. En esta calle se puede contemplar la torre del Ayuntamiento y la plaza con la famosa fuente de Neptuno que es el símbolo de la ciudad y que fue desmantelada y escondida, durante la Segunda Guerra Mundial, volviéndose a colocar en 1954.
Para descansar un poco nos sentamos en la terraza del  Hard Rock Café, que está justo al lado, a reponer fuerzas.

Yendo hacia la puerta verde se pasa por el nº 12 de la calle Larga donde se puede visitar una casa típica de la Liga ( Zwiedzanie Dom Uphagena). La visita es interesante. Tras pasar la puerta se encuentra la torre (que hoy es un museo de ámbar) y se llega al río.
Volvemos sobre nuestros pasos para dar un último paseo por la preciosa y coqueta ulica Mariacka antes de despedirnos de la ciudad.

La ciudad está animadísima porque durante estos días se está celebrando el equivalente a nuestras ferias de verano y las calles están repletas de tenderetes, puestos y chiringuitos. Damos un paseo por la zona y comemos en un restaurante de la zona antigua.
Emprendemos a continuación viaje hacia Torun, una preciosa ciudad conocida por sus edificaciones de ladrillo rojo (gótico centroeuropeo) y por ser la localidad natal de Copérnico. La ciudad, que quedó casi intacta en la guerra y que es Patrimonio de la Humanidad desde 1997, se extiende a la orilla del río Vístula, en un paraje de ensueño.
 
Recorremos las murallas defensivas que rodean la población donde se encuentra uno de los monumentos más conocidos: la torre inclinada, que forma parte de la misma. Interesante ver esta torre, que está bastante inclinada y que, como muchos monumentos, tiene su leyenda y su tradición: según nos contaron los pecadores no logran mantenerse recostados contra la pared de la torre apoyando los talones. 
Se trata de una torre defensiva cimentada sobre arcillas. Fue construida entre los siglos XIII y XIV, y comenzó a mostrar síntomas de inclinación muy pronto. Una vez superada su función defensiva, se utilizó como cárcel de mujeres. En la actualidad es un bar.
A continuación paseamos por el casco antiguo, vemos la casa de Copérnico, la catedral de Santa María (la más alta de Polonia construida en ladrillo rojo), la iglesia de San Juan Bautista…, y llegamos a la plaza, que está animadísima, en la que se encuentra en la que destaca el fabuloso edificio gótico del ayuntamiento delante del que se encuentra el monumento a Copérnico.
Nos sentamos a ver el ambiente en una terracita y nos tomamos un café frappe con coco, una especialidad del sitio que estaba realmente buenísimo. 
Terminada la visita continuamos viaje hacia la ciudad de Poznam donde llegamos tarde. Nos alojamos en el hotel NH, muy céntrico, donde cenamos y nos vamos a descansar. ( Ver crítica en TRipadvisorhttps://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274847-d1072730-r402171467-NH_Poznan-Poznan_Greater_Poland_Province_Central_Poland.html#CHECK_RATES_CONT)

Aunque no hemos visto nada salvo lo que se veía desde el bus, parece una ciudad espectacular.



Viernes, 5 de agosto Poznam. Wroclaw. 


Hoy toca visitar una ciudad bastante no muy grande pero espectacular. Justo al lado del hotel se encuentra el Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski). 

Se edificó a principios del s.XX y durante la ocupación alemana, Hitler planeó la reconstrucción del castillo para acondicionarlo como residencia oficial (que no llegó a ser, aunque sí fue rehabilitado). Como curiosidad, uno de los balcones tiene calefacción para poder pronunciar discursos en invierno desde él. Hoy en día es un Centro Cultural.
Balcón climatizado
Continuamos hacia arriba y llegamos a llegamos a la Plaza Adam Mickiewicz, donde se encuentra el edificio de la Universidad y una plaza en que se erigió el monumento a las victimas de junio de 1956. Inaugurado en junio de 1981, conmemora la sublevación obrera de Poznan, el llamado “Jueves Negro”, una manifestación (tras la muerte de Stalin en 1953) pidiendo “pan y trabajo” que dejó 76 muertos y miles de heridos.
Se trata de dos cruces de 20 metros de altura unidas entre sí; en una cruz aparece la fecha de 1956 y en la otra se han añadido con posterioridad varias fechas de otros acontecimientos importantes en la historia de la ciudad y del país. Detrás hay un frondoso parque muy agradable y cuidado y cruzando la avenida (de nuevo en dirección al centro), detrás del castillo encontramos los jardines del mismo en el que se puede contemplar una reproducción del Patio de los leones de Granada. 
Abandonamos esta zona para dirigirnos a las afueras de la ciudad; a una isla donde se halla la catedral. Se trata de una zona que actualmente se encuentra fuera de la ciudad pero que fue donde surgió esta: Ostrów Tumski, una pequeña isla en el río donde se encuentra el origen de la ciudad y las construcciones más antiguas. Fue el primer asentamiento de la ciudad, pero con el tiempo el espacio se quedó pequeño y no cabían los ciudadanos; sin posibilidad de expansión, al ser una isla, la ciudad se trasladó al otro lado del río y ese es el motivo de que la catedral de la ciudad se encuentre alejada del casco antiguo. En este lugar es en donde nació además el Estado de Polonia. 


Empezamos visitando la catedral que es la primera que se construyó en Polonia de finales del siglo X y que fue destruída en varias ocasiones. Desde la catedral vamos a ver, al loado, la iglesia de la Virgen María (kosciol najswietzszej marii panny), es una de las pocas que se salvaron de los bombardeos de la segunda guerra Mundial; es de estilo gótico y fue construida en el siglo XV, aunque se tienen constancias de restos arqueológicos de finales del siglo X.


A continuación nos dirigimos al caso antiguo donde nos sorprende la preciosa Plaza del Mercado (Stare Rynek), muy bonita y rodeada de llamativas casas de colores construidas por la antigua burguesía. En una esquina se puede ver un fuente llamada Prosérpina que data del siglo XVIII. También hay otras tres fuentes; Marte, Neptuno y Apolo que son más modernas pero están inspiradas en otras fuentes del siglo XVI. También en una de las casas que rodean la plaza se encuentra el Museo de Henry Sienkiewic ( Premio Nobel en 1905 por su novela “Quo Vadis?”).






En el centro de la plaza hay dos edificios espantosos de la etapa comunista años 50 pero que, al parecer, están protegidos como representativos de esta etapa y no los pueden derribar. Un horror que estropea toda la plaza.
El ayuntamiento, que también se localiza en el centro de la misma plaza, es un edificio de estilo renacentista reconstruido en el siglo XVI; en su interior se pueden visitar dos museos: el Museo de Historia de Poznan y el Museo de Instrumentos Musicales. En él destaca la espectacular torre que se eleva desde la parte central del edificio. La fachada está formada por tres pisos de arcadas y en lo alto está rematado por tres torres en donde están las campanas.

Algo que no se puede perder un turista es el espectáculo que tiene lugar a las 12 de la mañana en la torre del ayuntamiento y que congrega a una multitud ante sus puertas: a esa hora dos cabritos salen de la torrecilla del reloj y chocan sus cuernos doce veces para anunciar que es mediodía. La leyenda dice que cuando el maestro Bartłomiej terminó el primer reloj, el alcalde decidió dar una cena de inauguración. Pero las cosas se torcieron… el ayudante de cocina con muy mala suerte quemó toda la carne que había preparada para la cena, y lo intentó arreglar cocinando dos cabritos que había por allí. Sin embargo estos se escaparon y se empezaron a cornear en el techo del ayuntamiento, asomándose por una ventana. Por suerte, esto hizo mucha gracia al alcalde que pidió al maestro que colocara en el reloj la figura de los cabritos.


Así que a las 12 nos dirigimos a la plaza a ver el reloj de la torre de cuya ventanuco han salido los dos carneros (emblema de la ciudad) y se han doce golpes el uno al otro. Hemos tenido suerte porque hoy había un grupo de mayoretes y una orquesta (tocando canciones de Madonna o Lady Gaga) amenizando la atracción y ha resultado muy gracioso el espectáculo.

Al retirarse los carneros y las mayoretes callejeamos un poco hasta la hora de comer. El tiempo, tan cambiante en Polonia, ha variado bastante y el cielo se ha puesto gris y comienzan a caer algunas gotas. ¡Menos mal que ya hemos terminado el recorrido a pie!

Comemos en un restaurante bastante original (todas las paredes con pañitos de crochet enmarcados) y mobiliario variopinto mientras al exterior se ha desatado una gran tormenta y una fuerte lluvia.
Después de la comida partimos hacia Wroclaw (Breslavia) que en español se pronuncia “Vrótsua”. Todo el trayecto llueve pero en el autobús, con la wifi, se va bien y no nos mojamos.
Aún con bastante luz llegamos a Wroclaw, una ciudad preciosa junto al río Oder, y con el índice de paro más bajo de Polonia, el 3,5%. La ciudad ha sido declarada, junto con San Sebastián, Ciudad Europea de la Cultura 2016.
Hasta que se hace de noche y llega la hora de cenar nos dedicamos a pasear por el casco viejo que, como casi todos, tiene una Plaza del Mercado, o Plaza Mayor, preciosa, al igual que las callejuelas anexas, y rodeada de casitas decoradas; no obstante, esta plaza es una de las más grandes de Europa. El ayuntamiento, que se encuentra en su centro, es verdaderamente una maravilla, espectacular.
Hay que decir que lo que verdaderamente hicimos en primer lugar fue entrar a tomar un café para calentarnos y, en segundo lugar, entrar a un centro comercial a comprar un chal de lanilla porque la temperatura ha bajado bastante y para nosotros hace bastante fresco y no vamos preparados.
Hay quien dice que en esta ciudad los enanitos guían a la gente y es que una de las atracciones y curiosidad de la ciudad son los pequeños gnomos que la pueblan y que aparecen por todas partes. Existen varias explicaciones de la presencia de estos pequeños seres de bronce (de unos 25 cms.) pero la que nos contaron a nosotros fue que durante la etapa comunista los ciudadanos escribían mensajes en contra del régimen por la paredes, mensajes que el partido los iba borrando. Visto esto, los habitantes de la ciudad comenzaron a pintar un gnomo en el lugar donde el partido había hecho desaparecer un mensaje subversivo.
En 2001 las autoridades pusieron la primera figura de ‘Papa Enano’ como conmemoración a la ‘Alternativa Naranja’, que fue un movimiento social que nació en 1981 como protesta al régimen comunista. El símbolo del movimiento era un gnomo con un sombrero naranja y una flor. Con el paso de los años, fueron instalando más gnomos en diferentes puntos de la ciudad, lo que se convirtió en un gran atractivo turístico. Cada gnomo tiene su oficio y su historia y se sitúan en lugares relacionados con ellas y es un verdadero placer y entretenimiento callejear buscando y fotografiando los pequeños y graciosos enanitos. 
Descansamos un poco tomando un café muy bueno en FC Café, cerca de la plaza Mayor, un local bastante acogedor, agradable y moderno.
Cuando se hizo de noche nos dirigimos en bus al hotel donde cenamos y nos retiramos a descansar. Ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274812-d6398396-r402176798-Invite_Hotel-Wroclaw_Lower_Silesia_Province_Southern_Poland.html#CHECK_RATES_CONT


Sábado, 6 de agosto Wroclaw (Breslavia), Auschwitz

Por la mañana recorrido por Wroclaw que es capital europea de la cultura 2016.
Comenzamos por el caso antiguo en el que estuvimos ayer por la tarde, pero hoy con guía que es mucho más interesante. Visitamos, en primer lugar, la Plaza del Mercado (la segunda plaza más grande de Polonia, después de la de Cracovia) en la que se encuentra uno de los edificios más impresionantes que hemos visto en este viaje, el Antiguo Ayuntamiento o Stary Ratusz que fue construido entre los siglos XIII y XV y constituye uno de los más importantes ejemplos de la arquitectura gótica de Europa Central y del Este. 
La torre que domina al conjunto edilicio tiene una altura de 66 metros. En la torre destaca un bello reloj flanqueado por dos estatuas. La fachada del edificio es imponente y en ella destaca un espectacular reloj astronómico que data de 1580. Por el lado sur se entra a Piwnica Świdnicka, la más antigua bodega de cerveza de Wrocław abierta en el siglo XIV. A continuación seguimos el recorrido por las casas más emblemáticas de la plaza (durante todo el trayecto vamos buscando gnomos y cuando los encontramos les hacemos una foto) En el nº 14 está la Oficina de Turismo.
La plaza, diseñada en el siglo XIII, está rodeada por emblemáticos y coloridos edificios. Algunos conservan el estilo gótico de los siglos XIV y XV. Otros son un claro ejemplo de la arquitectura del Renacimiento y del Barroco e incluso algunos nos muestran estilos más contemporáneos.
En la esquina noroeste de la Plaza  se pueden contemplar dos pequeñas casas unidas por una arcada (y que son conocidos como Hansel y Gretel o Jaś i Małgosia) probablemente construidas en el siglo XV, que eran entonces parte del grupo de casas parroquiales de la basílica y que se encuentra a sus espaldas.
Continuamos en dirección a la catedral, que se halla en una isla a orillas del río Odra, y pasamos por el mercado cubierto, uno de los más importantes de la ciudad. El mercado, cerca del Puente Piaskowy, fue construido al inicio del s. XX y tiene bóvedas enormes sostenidas con arcos altos de cemento armado. Dentro de él se disponen decenas de tiendas que venden un poco de todo. Nada más entrar al recinto, el primer puesto que vemos es de un español (catalán) que vende solo jamón de pata negra, aceite de oliva de Jaén y embutidos de Salamanca (¡¡nada de butifarra!!) y que –según nos cuenta- en nueve meses que lleva aquí se ha forrado. Hace exquisitos bocadillo de jamón y aceite con panecillos redondos que gustan mucho a los polacos De hecho, nuestro guía se compró uno. 
Damos una vuelta por el mercado viendo los puestos y productos del país y seguimos hacia la catedral.
A Wroclaw se le llama “la ciudad de los canales” ya que el río se adentra en la ciudad y la surca con numerosos brazos. Para llegar a  la isla de la catedral debemos cruzar el Odra por un puente de hierro, puente Piaskowy, que (¿cómo no!) está repleto de candados; este puente indica el inicio de la ruta que conduce a la ciudad medieval  y  une por esta zona la ciudad con la isla Piasek (traducido como “isla de Arena” ya que se originó como un pequeño banco de arena) Las principales construcciones sobre la isla, que ha sido un centro religioso desde el siglo XII, son la catedral de San Juan Bautista, la Iglesia de Santa María en la Arena y el museo de la Archidiócesis,  rodeados por un parque muy verde.
 
Terminado el recorrido por la isla volvemos al mercado para tomar un café en un lugar que nos han recomendado ya que ganó un campeonato mundial de preparación de café (no recuerdo el nombre pero está al fondo a la izquierda). Con las fuerzas repuestas recorremos algunos tenderetes y compramos algunos imanes de recuerdo.
Comemos en un hotel justo al lado del puente y tomamos el bus para dirigirnos a Cracovia, última etapa del viaje.
En el camino, paramos unas horas para visitar el campo de concentración de Auschwitz
que fue el mayor de los establecidos durante el régimen nazi. Se localiza a unos 70 kilómetros de Cracovia y constituyó el principal centro de exterminio de la historia, en el que murieron asesinadas más de un millón de personas. Está compuesto por dos zonas: El campo original y Birkenau (un segundo campo, ampliación del primero, que se encuentra a pocos kilómetros y que fue construido posteriormente como campo de exterminio). 
 
Debido a que la semana pasada el campo estuvo cerrado (solo visitas VIP) por las Jornadas de la Juventud a las que asistió el Papa; y ahora no había entrada.
Yo visité hace algunos años ambos y debo decir que me impresionó más el segundo porque da menos impresión de ser un museo; aunque en el primero se van más cosas. A Birkenau se puede entrar gratis así que rodeamos con el bus el primero y visitamos el segundo que es una de las imágenes más conocidas de la famosa y genial película de Spielberg (puesta del campo en el que entran los trenes llenos de judíos). Las escenas que representaban los campos de Auschwitz y Birkenau no fueron grabadas realmente allí. Steven Spielberg fue incapaz de obtener una autorización por parte de las autoridades polacas, así que tuvo que construir una réplica exacta del campo de concentración.
Los primeros en llegar al campo fueron los prisioneros políticos del ejército polaco, pero no tardaron en seguirles miembros de la resistencia, intelectuales, homosexuales, gitanos y judíos. 
Recorrimos durante algunas horas Birkenau: los barracones (de los de madera solo quedaban las chimeneas de ladrillo; los de ladrillo estaban intactos), las cámaras de gas y hornos (derruidos), alambradas y torres de vigilancia, las vías e incluso uno de los vagones originales. En una zona de homenaje hay una colección de placas escritas en todos los idiomas de las personas que estuvieron en el campo (es curiosa una escrita en sefardí (castellano antiguo), que era la lengua de muchos de los judíos expulsados de España en la Edad Media.
No voy a comentar nada más de este tema ni de lo que vimos que es espeluznante (se puede encontrar mucha información en internet) salvo que es increíble y paradógico que un pueblo tan maltratado por la historia esté ahora empezando a repetirla en Palestina y se haya atrevido a construir un muro para crear “el gueto palestino”. 
(Muro de Varsovia, 1940)
(Muro israelí de Cisjordania, 2016)
(Muro israelí de Cisjordania, 2016)
(Muro de Varsovia, 1940)
El horror de los campos de concentración tiene su gérmen en la creación de los guetos. 
¡¡¡Sin comentarios!!!              (Fotos tomadas de internet)

 Abandonamos el campo y continuamos viaje hacia Cracovia donde llegamos tarde por lo que vamos directamente al hotel. (Ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274772-d7179200-r402180665-Doubletree_by_Hilton_Krakow_Hotel_Convention_Center-Krakow_Lesser_Poland_Provinc.html )
 

Domingo, 7 de agosto. Cracovia

Hoy vamos a dedicar el día íntegro a visitar esta maravillosa ciudad que es muy diferente al resto ya que no fue bombardeada y se conserva un 90% original. Su casco antiguo fue declarado patrimonio de la humanidad en 1978. Otra curiosidad es que el nivel de paro en la ciudad es solo del 4%. Es una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes de Polonia y durante algún tiempo fue capital del país hasta que esta se trasladó a Varsovia.
Comenzamos la ruta visitando el barrio judío (Kazimierz) que en su momento (antes de la guerra) tuvo una población muy numerosa y llegó a contar con 160 sinagogas; hoy día solo viven en la ciudad 200 judíos y el número de sinagogas se ha reducido a 7.
Al cabo de un rato llegamos a la Plaza Szeroka, el centro neurálgico del barrio. Es una plaza muy bonita donde encontramos la Sinagoga Vieja o Synagoga Stara y la Synagoga Remuh. La Sinagoga Vieja es la sinagoga más antigua que queda en pie en Polonia y de los puntos de interés más importantes de la arquitectura judía en Europa
Sinagoga Remuh y plano del barrio judío en la plaza Szeroka












Por otra parte la Synagoga Remuh es la más pequeña de Kazimierz y la única que sigue en activo en la ciudad. El barrio era hace unos años bastante peligroso pero ahora se ha transformado en una zona animada y bohemia con mucha vida nocturna. Sus callejuelas están repletas de barecillos, terrazas y restaurantes.
Parte de la historia del gueto de Cracovia fue recogida por el director de cine Roman Polanski, superviviente del gueto, que recuerda su experiencia de niño en sus memorias, Roman. “En los primeros meses, escribe Polanski, la situación era de normalidad con ocasionales momentos de terror”. Los residentes cenaban fuera y escuchaban bandas de música, y los niños, como Polanski, jugaban en la nieve. Otro personaje conocido relacionado con Cracovia fue el especulador alemán Oskar Schindler que vino a la ciudad para aprovechar la mano de obra barata del gueto. Seleccionó empleados para que trabajaran en su planta de utensilios de cocina esmaltados, y comenzó a simpatizar con ellos. En 1942, Schindler observó cómo los habitantes del gueto eran brutalmente conducidos a Płaszów, y a partir de entonces se dedicó con tesón a salvar a los judíos allí internados, lo que se relata en la película La lista de Schindler.
Por el camino, al cruzar el río pasamos por la zona donde estuvo el gueto; es llamativa la Plac Bohaterów Getta o, en castellano, plaza de los héroes del Gueto que era la plaza donde los judíos eran seleccionados para marchar a campos de concentración. Lo que llama la atención son esculturas de unas enormes sillas que se reparten por toda ella y que simbolizan las pertenencias robadas a los judíos al llegar al Gueto.
Seguimos la ruta hacia la colina de Wawel donde se halla el castillo. Al llegar lo primero que encontramos es una estatua de Juan Pablo II, todo un símbolo para los polacos, que son muy, muy, muy católicos.
 












El Castillo Real de Wawel es una fortificación de estilo renacentista con casi mil años de antigüedad y fue la sede de los reyes de Polonia desde la Edad Media hasta el siglo XVII cuando la capital de Polonia fue trasladada a Varsovia.
 En el interior del recinto se encuentra la Catedral de San Wenceslao que fue el lugar de coronación de los reyes de Polonia y la Capilla de Segismundo que alberga las tumbas de los reyes Jagelones de Cracovia. La Catedral de San Wenceslao es impresionante por su mezcla de estilos arquitectónicos. Obispos y reyes de Polonia la fueron modificando a lo largo de la historia según sus gustos y cada uno de ellos fue añadiendo una parte para dejar su impronta y ser recordado por lo que hoy aparece como un batiburrillo muy curioso de estilos, hecha toda con añadidos como así fue. Es curioso que conserva hoy día el privilegio de ser el sitio de coronación de emperadores y reyes, incluso ahora que ya no es capital continúa siendo necesario que la coronación se lleve a cabo en ella; también muchos de ellos, enterrados. Este templo,  junto con el centro histórico de la ciudad, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
En el patio, frente a la iglesia, hay un bar con terraza donde nos sentamos un rato a tomar café mientras llega la hora de nuestra visita.
Un poco más adelante se llega a otro gran patio desde donde se tiene acceso a las Salas Reales (los aposentos, el Salón del Senado, el Salón del Estado, etc) y a las salas en donde se guardan los Tesoros de la Corona. Todo ello se conserva gracias a que los alemanes vivieron con sus familias en él durante la ocupación.
Finalizada la visita lo ideal, especialmente si se viaja con niños, es salir por la Cueva del Dragón: en la parte oeste del castillo se encuentra un pasadizo que desciende por el interior de la muralla que da al río hasta la salida a orillas del Vístula en donde nos encontraremos con la estatua de un dragón que escupe fuego de verdad, aunque el dragón también puede verse desde arriba y no hace falta bajar, que fue lo que hicimos nosotros. Desde el mirador también se divisa el río Vístula en cuyas márgenes se extiende la ciudad y en la opuesta al castillo se ubica el barrio donde vivió Juan Pablo II antes de ser obispo y posteriormente Papa.
Nosotros bajamos por el lado contrario, por una calle peatonal que conduce a la plaza. En esta calle se encuentra el Instituto Cervantes. 
La plaza deja al turista con la boca abierta cuando la contempla por primera vez, no en vano es la plaza mayor antigua  más grande  que se conserva, mide 200x200. En el centro hay un enorme edificio alargado que era la antigua lonja (construida antaño para eliminar y albergar en su interior todos los tenderetes y puestos que se extendían por la plaza y que causara mejor impresión, estuviera más limpia y fuera más moderna) y que hoy es un mercadillo cubierto de souvenires y recuerdos.

Tomamos unos cafés en un restaurante y compramos unos recuerdos en el mercadillo antes de ir a comer.
Finalizada la comida, dedicamos parte de la tarde a recorrer con más detenimiento el casco antiguo, para después visitar también las minas de sal de Wieliczka.
 












Lo primero que hacemos en entrar a la Iglesia más querida por los cracovianos, de Sta María o la Ascensión, que  es espectacular por dentro. Al llegar a la puerta hay una flecha para que los turistas accedan por otro lado previo pago de la entrada; no obstante, con disimulo, nosotros entramos por la puerta de los fieles. Obviamente hay que guardar las formas y ser respetuosos con los fieles que asisten al culto.
Continuamos recorriendo la ciudad antigua y subimos por una calle comercial (Florianska ulica) y peatonal (repleta de gente como toda Cracovia) que conduce hasta la puerta Florianska, que era uno de los accesos a la ciudad.


 Junto a ella queda un trozo de muralla que estaba lleno de cuadros pues los artistas la utilizan para exponer y vender sus obras. Traspasada la muralla se llega a la barbacana (en Varsovia también hay una) que es una estructura defensiva circular construida en ladrillo y situada en la parte exterior de la antigua muralla; servía de punto de control para todos aquellos que quisiesen acceder a la antigua ciudad.
Sobre las 16:00 nos dirigimos de vuelta a la basílica de Santa María para asistir a una de las atracciones de la ciudad: a cada hora en punto, las 24 horas del día, desde la torre de la basílica un trompetero hace sonar una melodía tradicional polaca que se detiene de golpe. Esta tradición se remonta al siglo XIII cuando un trompetista fue abatido con un disparo mientras hacía sonar la alarma antes de una invasión. Toca cuatro veces, desde cuatro ventanas orientadas a los cuatro puntos cardinales. El lugar desde donde mejor acústica hay es una pequeña placita a la que se llega por la callejuela que discurre por el lateral del templo y además, como es el último de los 4 toques, el trompetero saluda con la mano al público. Nosotros encontramos un escalón genial y vimos y oímos desde allí la melodía, bien sentados.
A las 17:00 salimos en autobús hacia  las minas de Sal de Wieliczka, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. 

Estas minas, a 15 kms. de Cracovia, fueron exploradas por primera vez en el siglo XV y actualmente constituyen uno de los lugares más frecuentados de Polonia con más de 800.000 visitantes al año. Han sido explotadas sin interrupción desde el siglo XIII y hasta hace unos años estuvieron funcionando a pleno rendimiento.
Las minas, conocidas con el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de Polonia”, cuentan con una profundidad de 327 metros y una longitud de más de 300 kilómetros de laberínticas galerías a lo largo de los cuales se encuentran cámaras y capillas con hermosas figuras esculpidas.
Nosotros solo bajamos hasta el nivel III, a una profundidad de 135 metros. La bajada la hicimos por escaleras contemplando las hermosas figuras esculpidas en sal que adornaban cámaras y corredores; y la salida se realiza en dos ascensores en los que caben 19 personas.

En uno de los niveles inferiores, que no visitamos, nos dijeron que había incluso un balneario con habitaciones.
 La ruta turística descubre la interesante historia de la mina y permite el recorrido a través de unos 4 kilómetros de galerías a lo largo de los cuales se visitan 22 cámaras con lagos subterráneos, antiguas herramientas, máquinas y diferentes esculturas y bajorrelieves realizadas por los mineros con bloques de sal. El momento más impresionante del recorrido tiene lugar con la llegada a la Capilla de St. Kinga, una impresionante sala de 54 metros de longitud y altura descomunal que cuenta con una exquisita decoración realizada a base de sal (altares, figuras, lámparas…)
En el recinto se pueden encontrar también tiendas de souvenires, restaurantes, un salón de bodas (nos contaron que muchas parejas deciden casarse en la catedral de sal y celebrar el enlace bajo tierra), aseos…
El control en el interior de la mina durante la visita es muy estricto; continuamente la guía va contando al grupo y abre y cierra puertas tras comprobar que todos los visitantes están juntos y van tras ella. La verdad es que puede ser un horror perderse en estos corredores oscuros e interminables.
Finalizada la visita dimos un paseo por los alrededores hasta el autobús que nos llevó de vuelta al hotel de Cracovia donde cenamos y con ello dijimos adiós a la ciudad.
Verdaderamente es una ciudad preciosa a la que sin duda volveremos para recorrerla con más detenimiento y conocerla mejor.

Lunes, 8 de agosto

Desayunamos en el hotel y tras preparar el equipaje nos recogió el autobúa para trasladarnos al aeropuerto. Aún tuvimos tiempo de ver algunos paisajes más de este bello país ya que volábamos desde Katowice (no desde Cracovia) que se encuentra a 81 kms.
El vuelo salió y llegó en hora y a media tarde llegábamos a Albacete.
El viaje, en general,  ha estado muy bien pese a que personalmente preferimos los viajes por libre. Estos tours organizados tienen sus pros y sus contras. Pros, que ves muchas cosas ; y contras, que apenas hay tiempo para nada y vas con bastante gente. En este caso ha habido suerte ya que éramos un grupito solo de 20 viajeros, todos muy majos, la guía estupenda y nadie impuntual.
Realmente este tipo de viajes sirven para hacerte una idea general de muchos lugares y poder decidir aquellos a los que te gustaría regresar en otra ocasión , y visitarlos “a tu aire” con mucha más calma.

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