PONTEVEDRA y RÍAS BAJAS (Agosto, 2016)


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POLONIA (Agosto, 2016)

Lunes, 1 de agosto. 

Este año hemos decidido a última hora hacer un circuito en grupo por varias ciudades de Polonia. Salimos del aeropuerto de Madrid con algo de retraso con la compañía polaca de bajo coste EnterAir.

El viaje se desarrolla sin problema y llegamos a su hora al hotel  Westin 5*, bastante céntrico (ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274856-d276995-r402154568-The_Westin_Warsaw-Warsaw_Mazovia_Province_Central_Poland.html#SHOW_USER_REVIEW
Aunque no es muy tarde, todo por los alrededores está cerrado para cenar así que tomamos unos sándwiches en el hotel que está a tope de trabajo debido a todos los turistas que aún no se han hecho al horario de este país y por ello tardan 50 minutos en prepararlos. Así que acabamos de cenar a las 12 de la noche.



Martes, 2 de agosto. Varsovia

Nos levantamos temprano y en poco tiempo estábamos listos y deseando empezar la visita guiada por la capital de Polonia.
Comenzamos por el gueto, ya que el hotel se encuentra muy cerca de este. El gueto de Varsovia fue l más grande de los implantados por el nazismo en Europa y tenía una población estimada de 400 000 personas; fue concebido principalmente como campo de tránsito de las deportaciones para un destino final: el campo de exterminio de Treblinka. De hecho, uno de los monumentos que se pueden ver en él es una especie de muro de mármol (imitando una parada de bus) que recuerda el sitio exacto de la parada del tren en el que los judíos eran transportados a dicho campo

El lugar más importante del gueto es una zona, en la unión de las calles Anielewicza y Zamenhofa,  en la que se levantó en el 2014 el Museo de la Historia de los judíos que presenta una arquitectura muy original con fuerte contenido simbólico (un edificio recubierto de láminas curvas de cristal que imitan las aguas del mar con la fachada de cristal atravesada por una hendidura es una referencia al cruce del Mar Rojo por los israelitas abriéndose paso en él  según reza en el Antiguo Testamento). El moderno museo intenta darle un nuevo aspecto a este lugar  y ante él se abre un gran espacio en el que se levanta el Monumento a los Héroes del Gueto una gran pieza de mármol negro tallada insertada en grandes bloques de piedra; en el suelo, siempre hay depositadas piedras y cantos (que son el equivalente hebreo a nuestras flores como se pudo ver en el final de la película de La lista de Schindler)  El Monumento a los Héroes del Gueto rinde homenaje a los protagonistas del Levantamiento de 1943. Ironías de la vida, la piedra que recoge a las esculturas fue traída por Hitler de Suecia para construir un arco de la victoria. Todo este sitio  pretende recordar esta tragedia, honrar a los que murieron y lucharon y hoy día ser un espacio para la paz y el entendimiento.

Abandonamos esta zona para dirigirnos a uno de los parques más famosos de Varsovia, Park Łazienki Królewskie, el parque público más grande de la ciudad, que es famoso por albergar el monumento al compositor Federico Chopin y algunos bellos palacetes e interesantes pabellones: el Palacio en la Isla, el Palacio Belvedere, el Anfiteatro, la Casa Blanca, el Templo de Diana, entre otros. La mayoría de estos edificios han sido transformados en museos en las últimas décadas. Como curiosidad, por todo el recinto se han dispuesto unos bancos musicales en los que pueden escucharse diferentes melodía de este compositor.

Es también curioso el palacio que se construyó en una isla en el interior del parque que se encuentra en un paraje precioso en el que se ha creado un lago artificial que antaño fue un brazo del río Vístula.

Desde el parque nos dirigimos al casco antiguo que es precioso. Comenzamos visitando el Castillo Real, que es realmente un palacio más que un castillo, y que es la antigua residencia de los reyes de Polonia y sede del Parlamento de la República de las Dos Naciones. Construido en el siglo XV, fue la residencia de los príncipes de Mazovia.

A partir del momento en que fue trasladada la capital de Cracovia a Varsovia se convirtió en residencia del rey y de los órganos de poder. Fue varias veces remodelado, y resultó destruido por los nazis durante la II guerra mundial. Fue reconstruido con el esfuerzo de todo el pueblo utilizando para ello los fragmentos que se salvaron.

Los interiores están adornados, entre otras, con obras de arte recuperadas del antiguo Castillo. Ante todo vale la pena ver el Gran Apartamento y el Apartamento Real con las Salas Grande, la del Trono y la de Canaletto con 22 obras originales; la Sala Senatorial, en la que en el año 1791 fue aprobada la Constitución del 3 de Mayo; así como las pinturas de Rembrandt “Niña en un marco” y “El padre de la novia judía”. En el exterior, se pueden visitar gratis los Jardines franceses del propio palacio.

El casco antiguo (stare miasto) de Varsovia fue destruida en un 90% durante la II Guerra Mundial. Gracias a una excelente renovación fue incluida en la Lista del Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad de la UNESCO. En la actualidad es un palpitante y bullicioso lugar de paseo, colmado de galerías, cafeterías y restaurantes.

En unas callejas cercanas se halla la Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista, en el número 8 de la calle Swietojanska, que es la iglesia más importante de la ciudad. Modestamente escondida entre una hilera de edificios (en su lugar había antes una capilla de madera) la catedral fue erigida con su actual forma en el siglo XIV como iglesia parroquial, y fue ganando cada vez más importancia hasta que se convirtió en la mayor iglesia de Polonia y la iglesia más antigua de Varsovia. Merece la pena recorrer la plaza del mercado fundado a finales del siglo XIII. Es uno de los lugares más pintorescos de la ciudad, que fue en el pasado la plaza principal de Varsovia; aquí tenían lugar grandes celebraciones, ferias y también se llevaban a cabo las ejecuciones de los condenados. Tiene la misma forma que poseía desde los tiempos de la fundación de la ciudad: rodeado de hileras de casas de igual estructura pero colores y decoración diferentes.
En el centro de la plaza se encuentra la famosa escultura de la sirenita que es el símbolo de la ciudad.
El paseo continúa hasta la  barbacana y las murallas y de ahí hasta la ciudad nueva. Muy cerca de la plaza del mercado se puede visitar también  la casa natal de Marie Curie.

Hacemos una parada para comer en el barrio antiguo y a continuación nos tomamos un cafelito buenísimo en un restaurante italiano.

El plan para la tarde es continuar conociendo la ciudad y luego hemos quedado con una amiga que trabaja en la embajada de España en Varsovia para saludarla y que nos enseñe algunos lugares menos turísticos de la ciudad.

Lo primero que hacemos es cambiar dinero ya que Polonia, muy inteligente, no ha cambiado de moneda y sigue con los slotis. Uno de los mejores sitios es la oficina de Correos a 4,3 ( en el aeropuerto a 3,4=un timo)

Después de conseguir moneda polaca  continuamos nuestro paseo por la avenida Krakowskie Przedmieście  que arranca de la plaza donde se encuentra la columna del rey Segismundo, el monumento laico más antiguo y más alto de Varsovia, levantado en el año 1644 por iniciativa de Vladislao IV en honor a Segismundo III Vasa, su padre, que había trasladado la capital de Cracovia a Varsovia.

Nos sentamos a descansar en un banco frente al hotel Bristol en el que se alojaron todos los alemanes en la invasión y que no fue bombardeado. Desde el banco vemos algo que llama nuestra atención, que los números de teléfono de los taxis son muy curiosos y fáciles: 223334444, 8111111, 6464646, 6444444 o 123456789, y además el número de cifras varía.

Seguimos el paseo y nos sentamos en una terracita: café con leche, limonada y tarta de manzana.Llegamos el Palacio de la Cultura y la Ciencia o Palac Kultury i Nauki, regalado por Lenin a la ciudad, en la extensa plaza de Defilad, justo al lado de la estación central y frente a un edificio acristalado semicircular de Foster.

Este edificio de corte ruso es uno de los más emblemáticos de la ciudad y el principal ejemplo de la arquitectura del realismo socialista. En su interior hay más de 3.000 habitaciones, además de museos, teatros, oficinas, restaurantes y otros locales. Subimos hasta el piso 30 (la entrada vale 20 slotis y se saca en el hall), desde donde se contempla un excelente panorama de Varsovia. Al bajar, lo rodeamos para verlo en todo su esplendor.


A las 19:30 nos recoge nuestra amiga y comenzamos una ruta turística guiados por ella. Pasamos por Instituto Cervantes, cruzamos el río junto al estadio de fútbol nacional y nos vamos  al barrio de Praha, deteriorado y con mala fama pero en proceso de convertirse en el barrio bohemio y chic de la ciudad, una especie de Soho. De hecho ya hay locales muy interesantes y estilosos. Entramos a una zona a través de una barrera, donde se hacen bastantes ferias y exposiciones y hay  restaurantes construidos en antiguas fábricas muy interesantes y modernos  y uno abierto las 24 horas. Es una zona que muchos viajeros consideran peligrosa pero que merece mucho la pena visitar ya que oculta calles, locales y sobre todo edificios y patios muy muy interesantes.

A continuación visitamos el monumento a la insurrección que es grandioso, gigantesco, junto al palacio de justicia.
Lo encontramos todo adornado con flores y velas encendidas en altares improvisados semejantes a todos los que  hoy hemos visto por las aceras de la ciudad; la explicación es que ayer fue el día de la conmemoración de ese acontecimiento y los ciudadanos de Varsovia han recordado así a las personas que murieron defendiendo la libertad.
A continuación recorremos algunos de los escenarios de la película El pianista (el edificio donde 
vivían antes de la guerra, el puente por el que pasaban de un lado al otro que hoy no existe pero que recuerda un moderno monumento conmemorativo consistente en dos pilares a cada lado con fotos en su interior del puente original; ambos lados están unidos por unos cables que por la noche se iluminan de color azul. Muy original. 
 Justo al lado se pueden contemplar unas bandas metálicas en el suelo que está n justo en el lugar en el que antes estaba el muro (similar a las que se pueden ver en Berlín). El último escenario fue la casa en la que el nazi le salva la vida a Broody.

Es muy curioso echar un vistazo a uno de los restaurantes más famosos de Varsovia (qu Oberza pod Czerwonym Wieprzem=el mesón bajo el cerdo rojo) que se encuentra en la acera de enfrente y de cuya pared cuelga con un cuadro enorme con todos los líderes comunistas que han existido con toques de personajes pícaros, "La última cena comunista" que es una parodia de la última cena con los líderes comunistas como protagonistas. Es sitio de obligada visita y no en vano tienen mutitud de foto en la entrada con los visitantes más famosos (Bruce Willis, John Malkovich, Lennox Lewis, políticos, futbolistas...) 


Nosotros ya habíamos pensado cenar en otro sitio, un restaurante popular con bancadas del barrio antiguo, pero la próxima vez que visitemos la ciudad reservaremos aquí.

Tras la cena visitamos por fuera el palacio de verano, que está a las afueras de la ciudad, junto al río. El edificio de la universidad que es muy bonito y tiene un jardín en el tejado y el Monumento al Pequeño Insurgente (Pomnik Małego Powstańca) estremecedora estatua de un niño que lleva puesto un casco demasiado grande, que recuerda a los niños heroicos que lucharon durante el Alzamiento de Varsovia; junto a él se exhibe una foto de un niño real.


Con una última pasada por el palacio de la Ópera y por la parte baja del casco antiguo para ver todo iluminado, terminamos la ruta y nos despedimos de nuestra amiga en el hotel. 
Una saturación de información y lugares, pero todo muy interesante. Ella sabe muchísimo ya que es encargada de atender y organizar las visitas y estancias de todas las personalidades y mandatarios del mundo en la embajada de España en Polonia (Varsovia). 
  









Miércoles, 3 de agosto.  Malbork, Gdansk

Abandonamos la capital de Varsovia a las 8 de la mañana en dirección al norte y tras varias paradas para estirar las piernas llegamos a Malbork, una localidad en el noroeste famosa por su grandioso castillo, la fortaleza más grande de Europa y además el castillo más grande del mundo construido con ladrillo. Su parte más valiosa es el Castillo Alto, formado nada más y nada menos que por 4,5 millones de ladrillos. El castillo de Malbork en parte es tan grande porque se trata de una fortaleza con tres castillos o secciones diferentes: el castillo alto, el castillo medio y el castillo bajo, separados entre ellos por fosos y torres. Esto le convierte en una fortaleza realmente impresionante y las vistas desde su torre más alta son increíbles.






Fue fundado en 1274 por los caballeros y los monjes de la Orden Teutónica como sede del gran maestre de la orden y le dieron originariamente el nombre de Marienburg (Castillo de María) en honor a su patrona la Virgen María. Parcialmente destruído durante La II Guerra Mundial fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997.

El castillo es realmente espectacular, llama la atención por muchas cosas como pueden ser sus murallas, la profundidad de su foso, sus puentes levadizos, sus corredores misteriosos, sus rejas, cañones, catapultas, almacenes, algunos patios muy bonitos y sus escaleras de caracol. En el interior del castillo se puede visitar la capilla y el palacio de Gran Maestro, las salas de monjes y los cuarteles de los soldados. En el patio central alberga también un museo de ámbar.

Dentro de la fortaleza hay un restaurante, en el que comimos, que forma parte de su estructura y por ello es muy original ya que da la sensación estar comiendo en el salón de un castillo medieval.



Finalizada la visita y la comida partimos hacia Gdansk donde empleamos el resto de la tarde paseando por la zona antigua que es impresionante. La ciudad está celebrando una feria y todo el centro está repleto de gente y muy animado con terracitas y tenderetes por todos lados. 
Durante el resto de la tarde tenemos el primer contacto con la ciudad (de las más bonitas de Polonia). Recorremos el caso antiguo empezando por el paseo que discurre junto al río Vístula, en el que hay atracado un galeón que ofrece paseos turísticos. En la margen izquierda están las puertas a la ciudad y uno de los atractivos más conocidos: la grúa.
Entramos por la puerta Dorada que a través de la calle Larga (Dluga) conduce a la plaza del Mercado o plaza Mayor. Nos acercamos a la calle más bonita de la ciudad que discurre paralela a esta, la calle Mariacka (ulica Mariacka, María) que desde el río llega hasta la iglesia del mismo nombre.

Cenamos en un restaurante estiloso y señorial, romántico y recargado, con enormes lámparas de bronce, candelabros, cuadros y espejos dorados y muebles de madera oscura llamado Gdanska (http://gdanska.pl/en/
Después de cenar salimos en autobús hacia hacia Rumia, cerca de Gdynia, donde está el hotel Faltom en el que nos alojamos; una mala elección porque está localizado demasiado lejos de Gdansk y es una paliza. Ver crítica en TripAdvisor.  https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g946528-d565591-r402166706-Faltom_Hotel_Spa-Rumia_Pomerania_Province_Northern_Poland.html#SHOW_USER_REVIEW



Jueves, 4 de agosto  Gdynia, Gdansk y Torun

Después del desayuno nos encontramos con el guía que nos enseñará la zona. Es un hombre peculiar y encantador perteneciente –según nos contó- a la resistencia clandestina al partido comunista. No solo nos muestra los lugares emblemáticos sino que además nos ameniza con muchos chascarrillos interesantes (entre otros, su padre vive con su tercera mujer en el piso de enfrente del que ocupó Lech Walesa, al que el estado le proporcionó dos pisos unidos porque tenía muchos hijos; o su cuñado tuvo una imprenta manual clandestina donde hacía panfletos y además protegieron y ocultaron en su casa a uno de los rebeldes más buscados que posteriormente fue ministro con Walesa y quien les impuso una medalla el año pasado en un acto solemne. Todo muy emotivo)

La primera parada es la preciosa localidad de Gdynia, que junto a Sopot y Gdansk forman realmente una gran  ciudad. Paseamos durante un rato por el puerto en el que se hallan atracados una fragata y un buque de guerra y desde el que se tienen unas vistas privilegiadas del golfo de Gdansk. 
 

A continuación nos dirigimos a los astilleros de Gdansk donde el 14 de agosto de 1980 los trabajadores empezaron una huelga, organizada por el Sindicato Libre de la Costa. Los obreros fueron liderados por el electricista Lech Wałęsa, un ex trabajador del astillero que había sido despedido en 1976 y que  junto a otras personas fundaron el mítico sindicato Solidaridad que se convirtió en el primer sindicato independiente en un país del Bloque soviético que dio lugar a un amplio movimiento social anticomunista y contribuyó al derrumbe del comunismo en Europa.

Pudimos visitar esta zona de los astilleros donde se encuentra la reja de la puerta 2, tras la que se encerraron los huelguistas y además una histórica puerta porque fue aquí donde Lech Wałęsa se subió para anunciar a la multitud el acuerdo alcanzado; la puerta ha sido catalogada como monumento histórico. Junto a esta se encuentra una copia de los acuerdos q se firmaron para acabar la huelga y las reivindicaciones que finalmente fueron firmadas.

Ante la reja se ha construido un enorme monumento a los trabajadores caídos en los astilleros, tres majestuosas cruces con anclas que son un homenaje a las víctimas de las huelgas de trabajadores en diciembre de 1970, cuando 45 trabajadores murieron durante los disturbios callejeros al protestar contra el régimen comunista; el monumento fue una de las principales demandas de Solidaridad en 1980 para conmemorar dicho acontecimiento.

Visitamos también el edificio del Centro de Solidaridad Europeo donde aún hoy se encuentra la oficina de Walesa, Este edificio es una construcción que ha suscitado bastante controversia por el lugar de emplazamiento y el diseño aunque en mi opinión es muy interesante y moderno. 
 El edificio se organiza en torno a una exposición permanente dedicada a la historia de Solidaridad, en seis salas diferentes divididas en dos plantas; en todas las salas hay multitud de fotografías y diversas películas. Por fuera, el diseño es espectacular pero por dentro es aún mejor; es imponente. La fecha elegida para la inauguración fue el 31 de agosto que coincidía con el 34 aniversario de la firma del Acuerdo de Gdansk, cuando tras más de dos semanas de huelga obrera en los astilleros de Gdansk (entonces llamados astilleros Lenin), el Gobierno comunista polaco reconoció el derecho de los trabajadores a organizar libremente sus sindicatos.
Abandonamos los astilleros y nos dirigimos a la ciudad antigua. Comenzamos visitando los graneros antiguos de los que había muchísimos en la ciudad que fueron destruidos en la guerra y de los que solo quedó uno original en pie.
A continuación recorremos el paseo que discurre junto al río Motława, donde se puede contemplar la GRÚA (Żuraw) que es el monumento más característico de la ciudad; fue construida en el siglo XIV y es la grúa más grande de los puertos medievales de Europa, que se utilizó para la descarga de mercancías y la colocación de los mástiles en los buques; también sirvió como puerta de la ciudad.
La ciudad perteneció a la Liga Hanseática, que era una federación comercial y defensiva de ciudades del norte de Alemania y del mar Báltico principalmente.
Las casas de la calle Larga (Duga) y de la plaza tienen el aspecto típico de todas las ciudades de Europa del norte pertenecientes a ella. Preciosas, como de un cuento.
Recorremos la zona hacia Długi Targ (calle Mercado Largo), dicha calle continua pero cambia el nombre a Długa (calle Larga) y ambas calles forman el llamado Camino Real (Trakt Królewski); está calle es uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Trascurre entre la Puerta de Oro (Złota Brama) y la Puerta Verde (Zielona Brama). Las viviendas de esta calle son una preciosidad, y como curiosidad típica de Gdansk, los números de las casas corren en direcciones opuestas a cada lado. En esta calle se puede contemplar la torre del Ayuntamiento y la plaza con la famosa fuente de Neptuno que es el símbolo de la ciudad y que fue desmantelada y escondida, durante la Segunda Guerra Mundial, volviéndose a colocar en 1954.
Para descansar un poco nos sentamos en la terraza del  Hard Rock Café, que está justo al lado, a reponer fuerzas.

Yendo hacia la puerta verde se pasa por el nº 12 de la calle Larga donde se puede visitar una casa típica de la Liga ( Zwiedzanie Dom Uphagena). La visita es interesante. Tras pasar la puerta se encuentra la torre (que hoy es un museo de ámbar) y se llega al río.
Volvemos sobre nuestros pasos para dar un último paseo por la preciosa y coqueta ulica Mariacka antes de despedirnos de la ciudad.

La ciudad está animadísima porque durante estos días se está celebrando el equivalente a nuestras ferias de verano y las calles están repletas de tenderetes, puestos y chiringuitos. Damos un paseo por la zona y comemos en un restaurante de la zona antigua.
Emprendemos a continuación viaje hacia Torun, una preciosa ciudad conocida por sus edificaciones de ladrillo rojo (gótico centroeuropeo) y por ser la localidad natal de Copérnico. La ciudad, que quedó casi intacta en la guerra y que es Patrimonio de la Humanidad desde 1997, se extiende a la orilla del río Vístula, en un paraje de ensueño.
 
Recorremos las murallas defensivas que rodean la población donde se encuentra uno de los monumentos más conocidos: la torre inclinada, que forma parte de la misma. Interesante ver esta torre, que está bastante inclinada y que, como muchos monumentos, tiene su leyenda y su tradición: según nos contaron los pecadores no logran mantenerse recostados contra la pared de la torre apoyando los talones. 
Se trata de una torre defensiva cimentada sobre arcillas. Fue construida entre los siglos XIII y XIV, y comenzó a mostrar síntomas de inclinación muy pronto. Una vez superada su función defensiva, se utilizó como cárcel de mujeres. En la actualidad es un bar.
A continuación paseamos por el casco antiguo, vemos la casa de Copérnico, la catedral de Santa María (la más alta de Polonia construida en ladrillo rojo), la iglesia de San Juan Bautista…, y llegamos a la plaza, que está animadísima, en la que se encuentra en la que destaca el fabuloso edificio gótico del ayuntamiento delante del que se encuentra el monumento a Copérnico.
Nos sentamos a ver el ambiente en una terracita y nos tomamos un café frappe con coco, una especialidad del sitio que estaba realmente buenísimo. 
Terminada la visita continuamos viaje hacia la ciudad de Poznam donde llegamos tarde. Nos alojamos en el hotel NH, muy céntrico, donde cenamos y nos vamos a descansar. ( Ver crítica en TRipadvisorhttps://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274847-d1072730-r402171467-NH_Poznan-Poznan_Greater_Poland_Province_Central_Poland.html#CHECK_RATES_CONT)

Aunque no hemos visto nada salvo lo que se veía desde el bus, parece una ciudad espectacular.



Viernes, 5 de agosto Poznam. Wroclaw. 


Hoy toca visitar una ciudad bastante no muy grande pero espectacular. Justo al lado del hotel se encuentra el Castillo Imperial (Dawny Zamek Cesarski). 

Se edificó a principios del s.XX y durante la ocupación alemana, Hitler planeó la reconstrucción del castillo para acondicionarlo como residencia oficial (que no llegó a ser, aunque sí fue rehabilitado). Como curiosidad, uno de los balcones tiene calefacción para poder pronunciar discursos en invierno desde él. Hoy en día es un Centro Cultural.
Balcón climatizado
Continuamos hacia arriba y llegamos a llegamos a la Plaza Adam Mickiewicz, donde se encuentra el edificio de la Universidad y una plaza en que se erigió el monumento a las victimas de junio de 1956. Inaugurado en junio de 1981, conmemora la sublevación obrera de Poznan, el llamado “Jueves Negro”, una manifestación (tras la muerte de Stalin en 1953) pidiendo “pan y trabajo” que dejó 76 muertos y miles de heridos.
Se trata de dos cruces de 20 metros de altura unidas entre sí; en una cruz aparece la fecha de 1956 y en la otra se han añadido con posterioridad varias fechas de otros acontecimientos importantes en la historia de la ciudad y del país. Detrás hay un frondoso parque muy agradable y cuidado y cruzando la avenida (de nuevo en dirección al centro), detrás del castillo encontramos los jardines del mismo en el que se puede contemplar una reproducción del Patio de los leones de Granada. 
Abandonamos esta zona para dirigirnos a las afueras de la ciudad; a una isla donde se halla la catedral. Se trata de una zona que actualmente se encuentra fuera de la ciudad pero que fue donde surgió esta: Ostrów Tumski, una pequeña isla en el río donde se encuentra el origen de la ciudad y las construcciones más antiguas. Fue el primer asentamiento de la ciudad, pero con el tiempo el espacio se quedó pequeño y no cabían los ciudadanos; sin posibilidad de expansión, al ser una isla, la ciudad se trasladó al otro lado del río y ese es el motivo de que la catedral de la ciudad se encuentre alejada del casco antiguo. En este lugar es en donde nació además el Estado de Polonia. 


Empezamos visitando la catedral que es la primera que se construyó en Polonia de finales del siglo X y que fue destruída en varias ocasiones. Desde la catedral vamos a ver, al loado, la iglesia de la Virgen María (kosciol najswietzszej marii panny), es una de las pocas que se salvaron de los bombardeos de la segunda guerra Mundial; es de estilo gótico y fue construida en el siglo XV, aunque se tienen constancias de restos arqueológicos de finales del siglo X.


A continuación nos dirigimos al caso antiguo donde nos sorprende la preciosa Plaza del Mercado (Stare Rynek), muy bonita y rodeada de llamativas casas de colores construidas por la antigua burguesía. En una esquina se puede ver un fuente llamada Prosérpina que data del siglo XVIII. También hay otras tres fuentes; Marte, Neptuno y Apolo que son más modernas pero están inspiradas en otras fuentes del siglo XVI. También en una de las casas que rodean la plaza se encuentra el Museo de Henry Sienkiewic ( Premio Nobel en 1905 por su novela “Quo Vadis?”).






En el centro de la plaza hay dos edificios espantosos de la etapa comunista años 50 pero que, al parecer, están protegidos como representativos de esta etapa y no los pueden derribar. Un horror que estropea toda la plaza.
El ayuntamiento, que también se localiza en el centro de la misma plaza, es un edificio de estilo renacentista reconstruido en el siglo XVI; en su interior se pueden visitar dos museos: el Museo de Historia de Poznan y el Museo de Instrumentos Musicales. En él destaca la espectacular torre que se eleva desde la parte central del edificio. La fachada está formada por tres pisos de arcadas y en lo alto está rematado por tres torres en donde están las campanas.

Algo que no se puede perder un turista es el espectáculo que tiene lugar a las 12 de la mañana en la torre del ayuntamiento y que congrega a una multitud ante sus puertas: a esa hora dos cabritos salen de la torrecilla del reloj y chocan sus cuernos doce veces para anunciar que es mediodía. La leyenda dice que cuando el maestro Bartłomiej terminó el primer reloj, el alcalde decidió dar una cena de inauguración. Pero las cosas se torcieron… el ayudante de cocina con muy mala suerte quemó toda la carne que había preparada para la cena, y lo intentó arreglar cocinando dos cabritos que había por allí. Sin embargo estos se escaparon y se empezaron a cornear en el techo del ayuntamiento, asomándose por una ventana. Por suerte, esto hizo mucha gracia al alcalde que pidió al maestro que colocara en el reloj la figura de los cabritos.


Así que a las 12 nos dirigimos a la plaza a ver el reloj de la torre de cuya ventanuco han salido los dos carneros (emblema de la ciudad) y se han doce golpes el uno al otro. Hemos tenido suerte porque hoy había un grupo de mayoretes y una orquesta (tocando canciones de Madonna o Lady Gaga) amenizando la atracción y ha resultado muy gracioso el espectáculo.

Al retirarse los carneros y las mayoretes callejeamos un poco hasta la hora de comer. El tiempo, tan cambiante en Polonia, ha variado bastante y el cielo se ha puesto gris y comienzan a caer algunas gotas. ¡Menos mal que ya hemos terminado el recorrido a pie!

Comemos en un restaurante bastante original (todas las paredes con pañitos de crochet enmarcados) y mobiliario variopinto mientras al exterior se ha desatado una gran tormenta y una fuerte lluvia.
Después de la comida partimos hacia Wroclaw (Breslavia) que en español se pronuncia “Vrótsua”. Todo el trayecto llueve pero en el autobús, con la wifi, se va bien y no nos mojamos.
Aún con bastante luz llegamos a Wroclaw, una ciudad preciosa junto al río Oder, y con el índice de paro más bajo de Polonia, el 3,5%. La ciudad ha sido declarada, junto con San Sebastián, Ciudad Europea de la Cultura 2016.
Hasta que se hace de noche y llega la hora de cenar nos dedicamos a pasear por el casco viejo que, como casi todos, tiene una Plaza del Mercado, o Plaza Mayor, preciosa, al igual que las callejuelas anexas, y rodeada de casitas decoradas; no obstante, esta plaza es una de las más grandes de Europa. El ayuntamiento, que se encuentra en su centro, es verdaderamente una maravilla, espectacular.
Hay que decir que lo que verdaderamente hicimos en primer lugar fue entrar a tomar un café para calentarnos y, en segundo lugar, entrar a un centro comercial a comprar un chal de lanilla porque la temperatura ha bajado bastante y para nosotros hace bastante fresco y no vamos preparados.
Hay quien dice que en esta ciudad los enanitos guían a la gente y es que una de las atracciones y curiosidad de la ciudad son los pequeños gnomos que la pueblan y que aparecen por todas partes. Existen varias explicaciones de la presencia de estos pequeños seres de bronce (de unos 25 cms.) pero la que nos contaron a nosotros fue que durante la etapa comunista los ciudadanos escribían mensajes en contra del régimen por la paredes, mensajes que el partido los iba borrando. Visto esto, los habitantes de la ciudad comenzaron a pintar un gnomo en el lugar donde el partido había hecho desaparecer un mensaje subversivo.
En 2001 las autoridades pusieron la primera figura de ‘Papa Enano’ como conmemoración a la ‘Alternativa Naranja’, que fue un movimiento social que nació en 1981 como protesta al régimen comunista. El símbolo del movimiento era un gnomo con un sombrero naranja y una flor. Con el paso de los años, fueron instalando más gnomos en diferentes puntos de la ciudad, lo que se convirtió en un gran atractivo turístico. Cada gnomo tiene su oficio y su historia y se sitúan en lugares relacionados con ellas y es un verdadero placer y entretenimiento callejear buscando y fotografiando los pequeños y graciosos enanitos. 
Descansamos un poco tomando un café muy bueno en FC Café, cerca de la plaza Mayor, un local bastante acogedor, agradable y moderno.
Cuando se hizo de noche nos dirigimos en bus al hotel donde cenamos y nos retiramos a descansar. Ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274812-d6398396-r402176798-Invite_Hotel-Wroclaw_Lower_Silesia_Province_Southern_Poland.html#CHECK_RATES_CONT


Sábado, 6 de agosto Wroclaw (Breslavia), Auschwitz

Por la mañana recorrido por Wroclaw que es capital europea de la cultura 2016.
Comenzamos por el caso antiguo en el que estuvimos ayer por la tarde, pero hoy con guía que es mucho más interesante. Visitamos, en primer lugar, la Plaza del Mercado (la segunda plaza más grande de Polonia, después de la de Cracovia) en la que se encuentra uno de los edificios más impresionantes que hemos visto en este viaje, el Antiguo Ayuntamiento o Stary Ratusz que fue construido entre los siglos XIII y XV y constituye uno de los más importantes ejemplos de la arquitectura gótica de Europa Central y del Este. 
La torre que domina al conjunto edilicio tiene una altura de 66 metros. En la torre destaca un bello reloj flanqueado por dos estatuas. La fachada del edificio es imponente y en ella destaca un espectacular reloj astronómico que data de 1580. Por el lado sur se entra a Piwnica Świdnicka, la más antigua bodega de cerveza de Wrocław abierta en el siglo XIV. A continuación seguimos el recorrido por las casas más emblemáticas de la plaza (durante todo el trayecto vamos buscando gnomos y cuando los encontramos les hacemos una foto) En el nº 14 está la Oficina de Turismo.
La plaza, diseñada en el siglo XIII, está rodeada por emblemáticos y coloridos edificios. Algunos conservan el estilo gótico de los siglos XIV y XV. Otros son un claro ejemplo de la arquitectura del Renacimiento y del Barroco e incluso algunos nos muestran estilos más contemporáneos.
En la esquina noroeste de la Plaza  se pueden contemplar dos pequeñas casas unidas por una arcada (y que son conocidos como Hansel y Gretel o Jaś i Małgosia) probablemente construidas en el siglo XV, que eran entonces parte del grupo de casas parroquiales de la basílica y que se encuentra a sus espaldas.
Continuamos en dirección a la catedral, que se halla en una isla a orillas del río Odra, y pasamos por el mercado cubierto, uno de los más importantes de la ciudad. El mercado, cerca del Puente Piaskowy, fue construido al inicio del s. XX y tiene bóvedas enormes sostenidas con arcos altos de cemento armado. Dentro de él se disponen decenas de tiendas que venden un poco de todo. Nada más entrar al recinto, el primer puesto que vemos es de un español (catalán) que vende solo jamón de pata negra, aceite de oliva de Jaén y embutidos de Salamanca (¡¡nada de butifarra!!) y que –según nos cuenta- en nueve meses que lleva aquí se ha forrado. Hace exquisitos bocadillo de jamón y aceite con panecillos redondos que gustan mucho a los polacos De hecho, nuestro guía se compró uno. 
Damos una vuelta por el mercado viendo los puestos y productos del país y seguimos hacia la catedral.
A Wroclaw se le llama “la ciudad de los canales” ya que el río se adentra en la ciudad y la surca con numerosos brazos. Para llegar a  la isla de la catedral debemos cruzar el Odra por un puente de hierro, puente Piaskowy, que (¿cómo no!) está repleto de candados; este puente indica el inicio de la ruta que conduce a la ciudad medieval  y  une por esta zona la ciudad con la isla Piasek (traducido como “isla de Arena” ya que se originó como un pequeño banco de arena) Las principales construcciones sobre la isla, que ha sido un centro religioso desde el siglo XII, son la catedral de San Juan Bautista, la Iglesia de Santa María en la Arena y el museo de la Archidiócesis,  rodeados por un parque muy verde.
 
Terminado el recorrido por la isla volvemos al mercado para tomar un café en un lugar que nos han recomendado ya que ganó un campeonato mundial de preparación de café (no recuerdo el nombre pero está al fondo a la izquierda). Con las fuerzas repuestas recorremos algunos tenderetes y compramos algunos imanes de recuerdo.
Comemos en un hotel justo al lado del puente y tomamos el bus para dirigirnos a Cracovia, última etapa del viaje.
En el camino, paramos unas horas para visitar el campo de concentración de Auschwitz
que fue el mayor de los establecidos durante el régimen nazi. Se localiza a unos 70 kilómetros de Cracovia y constituyó el principal centro de exterminio de la historia, en el que murieron asesinadas más de un millón de personas. Está compuesto por dos zonas: El campo original y Birkenau (un segundo campo, ampliación del primero, que se encuentra a pocos kilómetros y que fue construido posteriormente como campo de exterminio). 
 
Debido a que la semana pasada el campo estuvo cerrado (solo visitas VIP) por las Jornadas de la Juventud a las que asistió el Papa; y ahora no había entrada.
Yo visité hace algunos años ambos y debo decir que me impresionó más el segundo porque da menos impresión de ser un museo; aunque en el primero se van más cosas. A Birkenau se puede entrar gratis así que rodeamos con el bus el primero y visitamos el segundo que es una de las imágenes más conocidas de la famosa y genial película de Spielberg (puesta del campo en el que entran los trenes llenos de judíos). Las escenas que representaban los campos de Auschwitz y Birkenau no fueron grabadas realmente allí. Steven Spielberg fue incapaz de obtener una autorización por parte de las autoridades polacas, así que tuvo que construir una réplica exacta del campo de concentración.
Los primeros en llegar al campo fueron los prisioneros políticos del ejército polaco, pero no tardaron en seguirles miembros de la resistencia, intelectuales, homosexuales, gitanos y judíos. 
Recorrimos durante algunas horas Birkenau: los barracones (de los de madera solo quedaban las chimeneas de ladrillo; los de ladrillo estaban intactos), las cámaras de gas y hornos (derruidos), alambradas y torres de vigilancia, las vías e incluso uno de los vagones originales. En una zona de homenaje hay una colección de placas escritas en todos los idiomas de las personas que estuvieron en el campo (es curiosa una escrita en sefardí (castellano antiguo), que era la lengua de muchos de los judíos expulsados de España en la Edad Media.
No voy a comentar nada más de este tema ni de lo que vimos que es espeluznante (se puede encontrar mucha información en internet) salvo que es increíble y paradógico que un pueblo tan maltratado por la historia esté ahora empezando a repetirla en Palestina y se haya atrevido a construir un muro para crear “el gueto palestino”. 
(Muro de Varsovia, 1940)
(Muro israelí de Cisjordania, 2016)
(Muro israelí de Cisjordania, 2016)
(Muro de Varsovia, 1940)
El horror de los campos de concentración tiene su gérmen en la creación de los guetos. 
¡¡¡Sin comentarios!!!              (Fotos tomadas de internet)

 Abandonamos el campo y continuamos viaje hacia Cracovia donde llegamos tarde por lo que vamos directamente al hotel. (Ver crítica en TripAdvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g274772-d7179200-r402180665-Doubletree_by_Hilton_Krakow_Hotel_Convention_Center-Krakow_Lesser_Poland_Provinc.html )
 

Domingo, 7 de agosto. Cracovia

Hoy vamos a dedicar el día íntegro a visitar esta maravillosa ciudad que es muy diferente al resto ya que no fue bombardeada y se conserva un 90% original. Su casco antiguo fue declarado patrimonio de la humanidad en 1978. Otra curiosidad es que el nivel de paro en la ciudad es solo del 4%. Es una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes de Polonia y durante algún tiempo fue capital del país hasta que esta se trasladó a Varsovia.
Comenzamos la ruta visitando el barrio judío (Kazimierz) que en su momento (antes de la guerra) tuvo una población muy numerosa y llegó a contar con 160 sinagogas; hoy día solo viven en la ciudad 200 judíos y el número de sinagogas se ha reducido a 7.
Al cabo de un rato llegamos a la Plaza Szeroka, el centro neurálgico del barrio. Es una plaza muy bonita donde encontramos la Sinagoga Vieja o Synagoga Stara y la Synagoga Remuh. La Sinagoga Vieja es la sinagoga más antigua que queda en pie en Polonia y de los puntos de interés más importantes de la arquitectura judía en Europa
Sinagoga Remuh y plano del barrio judío en la plaza Szeroka












Por otra parte la Synagoga Remuh es la más pequeña de Kazimierz y la única que sigue en activo en la ciudad. El barrio era hace unos años bastante peligroso pero ahora se ha transformado en una zona animada y bohemia con mucha vida nocturna. Sus callejuelas están repletas de barecillos, terrazas y restaurantes.
Parte de la historia del gueto de Cracovia fue recogida por el director de cine Roman Polanski, superviviente del gueto, que recuerda su experiencia de niño en sus memorias, Roman. “En los primeros meses, escribe Polanski, la situación era de normalidad con ocasionales momentos de terror”. Los residentes cenaban fuera y escuchaban bandas de música, y los niños, como Polanski, jugaban en la nieve. Otro personaje conocido relacionado con Cracovia fue el especulador alemán Oskar Schindler que vino a la ciudad para aprovechar la mano de obra barata del gueto. Seleccionó empleados para que trabajaran en su planta de utensilios de cocina esmaltados, y comenzó a simpatizar con ellos. En 1942, Schindler observó cómo los habitantes del gueto eran brutalmente conducidos a Płaszów, y a partir de entonces se dedicó con tesón a salvar a los judíos allí internados, lo que se relata en la película La lista de Schindler.
Por el camino, al cruzar el río pasamos por la zona donde estuvo el gueto; es llamativa la Plac Bohaterów Getta o, en castellano, plaza de los héroes del Gueto que era la plaza donde los judíos eran seleccionados para marchar a campos de concentración. Lo que llama la atención son esculturas de unas enormes sillas que se reparten por toda ella y que simbolizan las pertenencias robadas a los judíos al llegar al Gueto.
Seguimos la ruta hacia la colina de Wawel donde se halla el castillo. Al llegar lo primero que encontramos es una estatua de Juan Pablo II, todo un símbolo para los polacos, que son muy, muy, muy católicos.
 












El Castillo Real de Wawel es una fortificación de estilo renacentista con casi mil años de antigüedad y fue la sede de los reyes de Polonia desde la Edad Media hasta el siglo XVII cuando la capital de Polonia fue trasladada a Varsovia.
 En el interior del recinto se encuentra la Catedral de San Wenceslao que fue el lugar de coronación de los reyes de Polonia y la Capilla de Segismundo que alberga las tumbas de los reyes Jagelones de Cracovia. La Catedral de San Wenceslao es impresionante por su mezcla de estilos arquitectónicos. Obispos y reyes de Polonia la fueron modificando a lo largo de la historia según sus gustos y cada uno de ellos fue añadiendo una parte para dejar su impronta y ser recordado por lo que hoy aparece como un batiburrillo muy curioso de estilos, hecha toda con añadidos como así fue. Es curioso que conserva hoy día el privilegio de ser el sitio de coronación de emperadores y reyes, incluso ahora que ya no es capital continúa siendo necesario que la coronación se lleve a cabo en ella; también muchos de ellos, enterrados. Este templo,  junto con el centro histórico de la ciudad, es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
En el patio, frente a la iglesia, hay un bar con terraza donde nos sentamos un rato a tomar café mientras llega la hora de nuestra visita.
Un poco más adelante se llega a otro gran patio desde donde se tiene acceso a las Salas Reales (los aposentos, el Salón del Senado, el Salón del Estado, etc) y a las salas en donde se guardan los Tesoros de la Corona. Todo ello se conserva gracias a que los alemanes vivieron con sus familias en él durante la ocupación.
Finalizada la visita lo ideal, especialmente si se viaja con niños, es salir por la Cueva del Dragón: en la parte oeste del castillo se encuentra un pasadizo que desciende por el interior de la muralla que da al río hasta la salida a orillas del Vístula en donde nos encontraremos con la estatua de un dragón que escupe fuego de verdad, aunque el dragón también puede verse desde arriba y no hace falta bajar, que fue lo que hicimos nosotros. Desde el mirador también se divisa el río Vístula en cuyas márgenes se extiende la ciudad y en la opuesta al castillo se ubica el barrio donde vivió Juan Pablo II antes de ser obispo y posteriormente Papa.
Nosotros bajamos por el lado contrario, por una calle peatonal que conduce a la plaza. En esta calle se encuentra el Instituto Cervantes. 
La plaza deja al turista con la boca abierta cuando la contempla por primera vez, no en vano es la plaza mayor antigua  más grande  que se conserva, mide 200x200. En el centro hay un enorme edificio alargado que era la antigua lonja (construida antaño para eliminar y albergar en su interior todos los tenderetes y puestos que se extendían por la plaza y que causara mejor impresión, estuviera más limpia y fuera más moderna) y que hoy es un mercadillo cubierto de souvenires y recuerdos.

Tomamos unos cafés en un restaurante y compramos unos recuerdos en el mercadillo antes de ir a comer.
Finalizada la comida, dedicamos parte de la tarde a recorrer con más detenimiento el casco antiguo, para después visitar también las minas de sal de Wieliczka.
 












Lo primero que hacemos en entrar a la Iglesia más querida por los cracovianos, de Sta María o la Ascensión, que  es espectacular por dentro. Al llegar a la puerta hay una flecha para que los turistas accedan por otro lado previo pago de la entrada; no obstante, con disimulo, nosotros entramos por la puerta de los fieles. Obviamente hay que guardar las formas y ser respetuosos con los fieles que asisten al culto.
Continuamos recorriendo la ciudad antigua y subimos por una calle comercial (Florianska ulica) y peatonal (repleta de gente como toda Cracovia) que conduce hasta la puerta Florianska, que era uno de los accesos a la ciudad.


 Junto a ella queda un trozo de muralla que estaba lleno de cuadros pues los artistas la utilizan para exponer y vender sus obras. Traspasada la muralla se llega a la barbacana (en Varsovia también hay una) que es una estructura defensiva circular construida en ladrillo y situada en la parte exterior de la antigua muralla; servía de punto de control para todos aquellos que quisiesen acceder a la antigua ciudad.
Sobre las 16:00 nos dirigimos de vuelta a la basílica de Santa María para asistir a una de las atracciones de la ciudad: a cada hora en punto, las 24 horas del día, desde la torre de la basílica un trompetero hace sonar una melodía tradicional polaca que se detiene de golpe. Esta tradición se remonta al siglo XIII cuando un trompetista fue abatido con un disparo mientras hacía sonar la alarma antes de una invasión. Toca cuatro veces, desde cuatro ventanas orientadas a los cuatro puntos cardinales. El lugar desde donde mejor acústica hay es una pequeña placita a la que se llega por la callejuela que discurre por el lateral del templo y además, como es el último de los 4 toques, el trompetero saluda con la mano al público. Nosotros encontramos un escalón genial y vimos y oímos desde allí la melodía, bien sentados.
A las 17:00 salimos en autobús hacia  las minas de Sal de Wieliczka, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. 

Estas minas, a 15 kms. de Cracovia, fueron exploradas por primera vez en el siglo XV y actualmente constituyen uno de los lugares más frecuentados de Polonia con más de 800.000 visitantes al año. Han sido explotadas sin interrupción desde el siglo XIII y hasta hace unos años estuvieron funcionando a pleno rendimiento.
Las minas, conocidas con el sobrenombre de "la catedral subterránea de la sal de Polonia”, cuentan con una profundidad de 327 metros y una longitud de más de 300 kilómetros de laberínticas galerías a lo largo de los cuales se encuentran cámaras y capillas con hermosas figuras esculpidas.
Nosotros solo bajamos hasta el nivel III, a una profundidad de 135 metros. La bajada la hicimos por escaleras contemplando las hermosas figuras esculpidas en sal que adornaban cámaras y corredores; y la salida se realiza en dos ascensores en los que caben 19 personas.

En uno de los niveles inferiores, que no visitamos, nos dijeron que había incluso un balneario con habitaciones.
 La ruta turística descubre la interesante historia de la mina y permite el recorrido a través de unos 4 kilómetros de galerías a lo largo de los cuales se visitan 22 cámaras con lagos subterráneos, antiguas herramientas, máquinas y diferentes esculturas y bajorrelieves realizadas por los mineros con bloques de sal. El momento más impresionante del recorrido tiene lugar con la llegada a la Capilla de St. Kinga, una impresionante sala de 54 metros de longitud y altura descomunal que cuenta con una exquisita decoración realizada a base de sal (altares, figuras, lámparas…)
En el recinto se pueden encontrar también tiendas de souvenires, restaurantes, un salón de bodas (nos contaron que muchas parejas deciden casarse en la catedral de sal y celebrar el enlace bajo tierra), aseos…
El control en el interior de la mina durante la visita es muy estricto; continuamente la guía va contando al grupo y abre y cierra puertas tras comprobar que todos los visitantes están juntos y van tras ella. La verdad es que puede ser un horror perderse en estos corredores oscuros e interminables.
Finalizada la visita dimos un paseo por los alrededores hasta el autobús que nos llevó de vuelta al hotel de Cracovia donde cenamos y con ello dijimos adiós a la ciudad.
Verdaderamente es una ciudad preciosa a la que sin duda volveremos para recorrerla con más detenimiento y conocerla mejor.

Lunes, 8 de agosto

Desayunamos en el hotel y tras preparar el equipaje nos recogió el autobúa para trasladarnos al aeropuerto. Aún tuvimos tiempo de ver algunos paisajes más de este bello país ya que volábamos desde Katowice (no desde Cracovia) que se encuentra a 81 kms.
El vuelo salió y llegó en hora y a media tarde llegábamos a Albacete.
El viaje, en general,  ha estado muy bien pese a que personalmente preferimos los viajes por libre. Estos tours organizados tienen sus pros y sus contras. Pros, que ves muchas cosas ; y contras, que apenas hay tiempo para nada y vas con bastante gente. En este caso ha habido suerte ya que éramos un grupito solo de 20 viajeros, todos muy majos, la guía estupenda y nadie impuntual.
Realmente este tipo de viajes sirven para hacerte una idea general de muchos lugares y poder decidir aquellos a los que te gustaría regresar en otra ocasión , y visitarlos “a tu aire” con mucha más calma.

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